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En este número 8 de covadongadigital.es (Marzo de 2017) encontramos los siguientes artículos o colaboraciones:

 

Todos en esta misma página

 

Biografía de Covadonga III (cont), de Silverio Cerra (q.e.p.d.)

Mis resabios de niño, Madre, de Ángel Solís

La Misa en honor de la Virgen de Covadonga, de José Antonio Olivar

La Santina de Covadonga en América (ICuba y Méjjico), de Cayo González

La Virgen de Covadonga y los Centros Asturianos, de Manuel Suárez

Propuestas de Manuel Suárez para revitalizar covadongadigital.es

 Bibliografía de Covadonga, de Ceferino  A. Bermúdez 

Santina de Covadonga. Laurentino y Mons. Berzosa

 

 

 

 BIOGRAFÍA DE COVADONGA (CONTINUACIÓN)

 

Silverio Cerra

 

VIII. LA IMAGEN Y SU HISTORIA

 

    Las imágenes sagradas son acompañantes normales del culto católico. La devoción popular gira en gran medida en torno a ellas, que, pintadas o esculpidas, tienen como finalidad ayudar a la meditación y a la oración, personal o colectiva. No son una simple obra de arte, sino unas figuras bendecidas, destinadas a captar la atención del orante y a seguir acompañándolo en su memoria. Las efigies sacras no son objeto de adoración, sino de honor y veneración respetuosa. Sólo Dios es digno de ser adorado. Sólo Jesucristo es Nuestro Salvador. Los santos y la Virgen son nuestros intercesores ante Él. Sus representaciones no son un fin, sino un medio sensible para despertar y estimular nuestra adoración, nuestra petición, nuestra súplica de perdón o de acción de gracias, que son los cuatro modos de la oración cristiana.

   La presencia de Nuestra Señora en Covadonga, como en otras partes, se expresó siempre mediante una imagen. Es seguro que el ermitaño, instalado en la Cueva ya antes de la batalla, tuviera una escultura para recordarle a la Dómina o Señora que allí reinaba. ¿Cómo serían aquellas figuras y cuántas hubo? Nunca lo sabremos. Seguramente que fueron tallas populares, obra del mismo anacoreta o de los santeros comarcales, que surtían de estatuas y pinturas a los templos de antaño.

 

La primera imagen conocida

 

   La iconografía de la Santina no es conocida hasta finales de la Edad Media. A principios del siglo XIV se talló una imagen sedente de gran belleza y serenidad. Ambrosio de Morales dice que es “de obra nueva bien hecha”. La Virgen, sentada en su trono, levanta la mano derecha como llamando a quien la mira para que se fije en el Niño Jesús, colocado al otro lado en su regazo. Éste lleva en la mano izquierda la esfera del mundo, significando su divinidad creadora, y levanta la otra mano con gesto de bendición. En el siglo XVI comenzó la costumbre de vestir las imágenes con túnica y manto, pero la talla de Covadonga no adoptó la nueva moda.

   Una copia de esta figura fue llevada a la iglesia de Cillaperlata en la diócesis de Burgos, donde se conserva hoy día entre la veneración de aquel pueblo que la designa como Virgen de Covadonga o Virgen de las Batallas. ¿Cómo llegó allí? Durante varios siglos, este Santuario estuvo dirigido por monjes agustinos, que también poseían un monasterio en el norte de Burgos, cerca de Cillaperlata. Es probable que en los viajes entre ambos cenobios, en algún momento, fuese llevada una copia de la Santina. La figura venerada en la parroquia burgalesa es, con mucha probabilidad, réplica de la que siguió en Covadonga hasta el año 1777.

   La imagen auténtica permaneció aquí hasta que fue destruida por un incendio aniquilador. En efecto, como se explicó más atrás, en la noche del 17 de octubre de 1777 ardió la Cueva de Covadonga. Se quemaron la figura de la Santina y todo los objetos combustibles presentes en aquel espacio.

 

Imagen nueva y coronada

 

   La nueva imagen de la Virgen fue donada por el Cabildo de la catedral de Oviedo, que, en acuerdo del 17 de julio de 1778, decide enviar al arruinado Santuario varios objetos de culto y la talla que, según algunos testimonios, presidía un altar en la antesala de la Cámara Santa bajo la advocación de Covadonga. Lo había dedicado el obispo Bernardo Caballero de Paredes (1642-1661), ferviente devoto de la Santina. El tiempo de su pontificado puede dar la pista sobre la edad de la efigie actual. Ésta no es sedente, como la anterior, sino erguida y con Jesús en su brazo izquierdo. El Niño sigue bendiciendo con el mismo gesto. La Virgen lleva una rosa de oro en su mano derecha. Aunque tiene el manto tallado y podría presentarse descubierta, se la ha revestido desde entonces con vestido blanco y mantos de terciopelo y brocado. La imagen reposa sobre una peana con tres ángeles tallados que se apoya en un sencillo cubo de madera dorada. La rosa y la base actual con sus ángeles son ofrenda de la Institución Teresiana.

   Cuando la fama y el culto hacia una imagen adquiere dimensiones sociales amplias, la Iglesia permite una distinción especial, que es la coronación. Así en 1905, para conmemorar el cincuentenario del dogma de la Inmaculada Concepción, se realizó la Coronación Canónica de la Virgen del Pilar, con grandes peregrinaciones de toda España. Para celebrar el duodécimo centenario de la victoria de Pelayo, que entonces se situaba en el año 718, se despertó en Asturias el interés por lograr la misma gracia para Covadonga. En Oviedo comenzaron los preparativos en enero de 1917. El 26 de marzo de 1917 se dio la noticia de que el Papa Benedicto XV había otorgado autorización para la Coronación Canónica de la Virgen de Covadonga, así como un Jubileo especial entre marzo y octubre de 1918.

   Al conocerse la noticia, se organizaron varias Juntas de Señoras para solicitar a damas acomodadas de la provincia o de otras partes, pero vinculadas con Asturias, el envío de donativos para las coronas. Se despertó un cordial movimiento de recogida de joyas y dinero de tal magnitud que, con los excedentes de la confección de las dos coronas, se realizó el Tríptico de la Santina, genial retablo-armario donde éstas se custodiaban y podían ser contempladas al abrirse sus dos puertas. El 17 de septiembre de 1917 se encargo la obra a los Talleres Granda de Madrid, dirigidos por el sacerdote, nacido en Pola de Lena, Félix Granda Buylla, que, tras realizar estudios de orfebrería, estableció en Madrid un taller que aportó altas calidades al arte sagrado en todo el ámbito español.

   Por fin, el 8 de septiembre del año 1918 la Virgen de Covadonga fue coronada por el cardenal Victoriano Guisasola en presencia del obispo diocesano Francisco Baztán y Urniza, del rey Alfonso XIII, de la reina Victoria Eugenia, del Príncipe de Asturias y del gobierno nacional. Las coronas de la Madre y del Niño son una obra que maravilla por su brillo y calidad. La corona de la Virgen es de oro y platino, con esmaltes azules. Lleva 1.109 brillantes, 2.046 rosas de Francia, 32 perlas, 983 rubíes, 2.572 zafiros, 551 gramos de oro y 232 gramos de platino. En una faja de esmalte azul lleva la oración: SANCTA MARIA DE COVADONGA, MATER DEI, ORA PRO NOBIS UT DIGNI EFFICIAMUR PROMISSIONIBUS JESU CHRISTI, Santa María de Covadonga, Madre de Dios, ruega por nosotros para que nos hagamos dignos de las promesas de Jesucristo. La corona de Jesús lleva 114 gramos de oro, 85 gramos de platino, 52 brillantes, 759 rosas de Francia, 25 perlas y esmaltes. Este tesoro fue dispuesto con insuperable finura y perfección. Siendo rica y bellísima, no cae en la fastuosidad y ostentación con que en ocasiones se decora a la Virgen. Su equilibrada armonía se debe al maestro artífice que las realizó.

   Durante la noche del 9 de diciembre de 1924 fueron robadas las coronas de la Virgen y del Niño Jesús. El suceso produjo honda conmoción, no sólo por el valor económico de las piezas, sino por el significado simbólico que ellas representaban. La policía emprendió una frenética investigación que dio fruto al tercer día con el hallazgo de las joyas enterradas en las orillas de un arroyo cerca de Cangas de Onís. Un indigente de origen alemán, Nils Wolmann, las había sustraído para ver si con ellas podía resolver sus dificultades económicas. Esta experiencia movió a realizar una colecta para comprar una caja fuerte donde luego quedaron adecuadamente custodiadas. Años después, ese hombre recibió el bautismo en Oviedo.

 

La Santina sufre la Guerra Civil

 

   Muy peligrosos fueron los avatares que la imagen de la Santina sufrió durante la Guerra Civil española de 1936-1939. En agosto de 1936 se cerró la Cueva. La Virgen permaneció dentro hasta finales de septiembre. Luego desapareció. Un matrimonio socialista, que trabajaba en el Hotel Pelayo, la guardó en un armario de la ropería. Las instalaciones del Santuario fueron usadas como hospitales, lo que implicó nuevos grupos de gente allí. Ángeles Laredo, mujer de un médico de Izquierda Republicana, se enteró del sitio donde estaba la Virgen y acudía a rezar ante ella. Al tener que marcharse por cambio de gobierno, tuvo miedo de que los nuevos encargados la destruyesen. Entonces llamó a políticos amigos para que vinieran a recogerla y la llevasen a Gijón. Allí estuvo la imagen guardada por el Consejo de gobierno, dominado por socialistas. Incluso formó parte de una exposición con otros objetos religiosos. En septiembre de 1937, ante el inminente fin de la guerra, Eleuterio Quintanilla, destacado anarquista, fue el encargado de evacuarla con diversas obras de arte. Así la Virgen llegó a Burdeos. De aquí la llevaron a Mont de Marsan, donde se pierde su huella.

   En realidad, fue enviada a la embajada española en París, donde estuvo depositada en un cajón con el rótulo que indicaba su contenido. Al acabar la guerra en abril de 1939, los republicanos tuvieron que abandonar aquel lugar. En el barullo consiguiente, un joven comunista asturiano se encontró con el cajón de la Santina y lo escondió para su seguridad. Luego fue a la misión española donde comunicó al padre claretiano Joaquín Aller la situación de la imagen. Cuando las nuevas autoridades, dirigidas por el embajador Pedro Abadal, ocuparon el edificio de la legación, recibieron el aviso del Padre Aller. Entonces revolvieron hasta encontrar el cajón que fue abierto, comprobando la autenticidad de la figura de la Virgen de Covadonga.

   Se avisó a España, y fue creada una comisión para disponer su venida. El canónigo allerano Arturo Álvarez escribió un gran libro sobre el viaje de retorno. Fue recibida en la frontera francesa por los representantes de Asturias. Homenajes multitudinarios le fueron rendidos en varias ciudades del recorrido desde Irún hasta Pajares. Aquí, la Santina fue colocada en andas bajo un dosel. De este modo fue llevada en procesión, entre inmenso fervor popular, por gran parte de Asturias durante 23 días. Al fin, el 6 de julio de 1939 a la una y media de la tarde retornaba a su Santuario, del que había sido arrebatada casi tres años antes. La conclusión es que Ella sufrió la guerra como millones de españoles y en salvarla y traerla intervinieron personas de las más variadas tendencias políticas. Fue lo único que los unió a todos.

 

Copias de seguridad

 

   En 1951, año cincuentenario de la consagración de la Basílica, la imagen realizó una larga peregrinación por toda Asturias. La experiencia del viaje, con tanto movimiento y situaciones cambiantes, despertó la preocupación del cabildo ante la posibilidad de que se repitieran otras situaciones similares, con posibilidad correr el riesgo de que en un momento se produjeran daños. Entonces, tras el pertinente encargo, el escultor Manuel García realizó en 1952 una copia exacta para sacarla del Santuario cuando fuera preciso.

   En el año 1971 la imagen auténtica sufrió un ataque de xilófagos. Durante seis meses el Instituto de Conservación de la Dirección General de Bellas Artes de Madrid le aplicó un tratamiento de reparación e inmunización, que la salvó perfectamente de su deterioro. Al volver a Covadonga fue colocada en el templo de la Colegiata. En ese mismo año se hizo otra réplica exacta en poliéster, material mucho más resistente a la humedad. Esta efigie es la que normalmente se expone en la Cueva, y que, en épocas de mal tiempo, se guarda en la capilla adyacente. Es también la que ha peregrinado por Asturias en el año 2001. Tiempo después se ha realizado otra copia similar a la original. Se diferencia en que esta nueva talla fue pintada en color blanco con motivos grises y dorados. Es la que sale en procesión durante las novenas de septiembre.

   En la última mejora realizada en la capilla de la Casa de Ejercicios en 2007, la imagen original de la Santina se ha colocado a la derecha de su altar en una hornacina cerrada para proteger su estructura y policromía.

   En 1908 se hizo una imitación muy libre de la figura de Cillaperlata. El escultor Juan Samsó modeló con excelente gracia y finura esta copia sedente en madera de cedro policromada y con aplicaciones metálicas, pedrería y engaste de perlas. La Virgen con velo blanco, vestido rojo y manto verde, abraza con su mano izquierda al Niño sentado que esboza una bendición con su mano derecha. Esta efigie, al comienzo, estuvo presidiendo el altar anterior, situado al fondo de la pared del ábside. Al ser construido un nuevo altar en la entrada del presbiterio, fue elevada sobre el coro canonical en el centro de su parte alta. En una modificación de hace pocos años se bajó y fue colocada junto al pilar que flanquea el presbiterio en el lado de la epístola. Quizá haya perdido excelencia, pero ha ganado cercanía a sus fieles, que pueden así contemplar mejor la suave y delicada belleza de esta imagen.

   En 1927 se realizó otra talla escultórica de la Virgen de Covadonga para ser colocada en el Tríptico donde se debían exponer las coronas. José Capuz Manzano, escultor valenciano, recibió el encargo para su realización de Félix Granda. La talla fue confeccionada en madera de cedro y recubierta con metales preciosos. El rostro y las manos fueron ejecutados en alabastro. La Virgen está sentada sobre un trono, apoyando sus pies sobre un escabel. Su vestido carmesí y el manto azul con marcados pliegues brillan por las franjas y líneas doradas. Sobre su rodilla izquierda abraza al Niño, sentado sobre ella y vestido de rojo. En la mano derecha lleva un fruto en referencia al pecado original y al papel salvífico de María. El resultado es una bellísima figura, esbelta, idealizada y realista dentro de un clasicismo que respira modernidad. Esta imagen preside actualmente el altar de la Colegiata.

 

 

 

IX. COLEGIATA Y CASA DE EJERCICIOS

 

La Colegiata de San Fernando

 

   Se designa como colegiata al templo que tiene, o ha tenido en otro tiempo, un collegium o grupo de sacerdotes dedicados a su culto. Hoy tal conjunto se llama cabildo, término que procede de capítulo, que es una reunión de religiosos. De ahí que sus miembros sean loscapitulares. Al pertenecer muchos miembros a una colegiata, todas tenían un coro con varios sitiales donde se cantaban las horas del oficio divino. Éste constaba de ocho sesiones de oración cantada: maitines, laudes, prima, tercia, sexta, nona, vísperas y completas, con la misa solemne después de laudes. Duraba muchas horas, por eso se llamaba el oficio, o sea, el trabajo de los monjes y de los canónigos hasta la década de 1960.

   La centenaria Colegiata de San Fernando es el primer edificio sacro de Covadonga construido fuera de la Cueva. La torre cúbica, ciertos vestigios arqueológicos y los sepulcros del siglo XI revelan que la primera construcción perteneció al estilo románico. El conjunto en su ángulo nordeste se encuentra protegido por un sólido basamento formado por dos lienzos de pared con tremendos bloques de piedra. Ambos lados tienen sendas escaleras adosadas. A la izquierda sube la empinada Escalera del Perdón o de las Promesas. A la derecha, se abre la amplia escalinata que lleva a la plazoleta ante la fachada de la Casa de Ejercicios y la Colegiata. Sobre el lienzo de muro que mira al Norte destaca una gruesa placa de piedra con el letrero:

AQUÍ EN EL MONTE AUSEVA,

MORADA INMEMORIAL DE LA VIRGEN,

RENACIÓ LA ESPAÑA DE CRISTO

CON LA GRAN VICTORIA DE PELAYO Y SUS FIELES

SOBRE LOS ENEMIGOS DE LA CRUZ. AÑOS 718-722.

   La fundación primera de este monasterio en el año 740 se atribuye al rey Alfonso I y a su esposa Ermesinda, hija de Pelayo. Este dato no es seguro, pero lo cierto es que muy pronto hubo aqui un monasterio. La comunidad en él residente parece haber sido de monjes benedictinos. Así lo afirma fray Antonio Yepes en su magna Historia general de la Orden de San Benito (1621). Después, en el siglo XIV, estaba habitado por monjes agustinos. El templo y los claustros actuales fueron reconstruidos por Diego Aponte de Quiñones, obispo de Oviedo entre los años 1585 y 1589.

   La nave única del templo colegial se desarrolla en tres tramos, cubiertos por bóvedas de crucería estrellada, sostenidas por altos pilares de piedra. En el ábside, con un ventanal moderno, se ha instalado un retablo barroco traído de Valdediós. Lo preside la bellísima imagen sedente de la Virgen con el Niño en brazos, creada por José Capuz en 1927. Aquí está igualmente la sillería coral de la antigua Colegiata, que, antes de la reconstrucción del obispo Sanz y Forés, tenía su emplazamiento junto la pared cercana al monte, dentro del coro alto, que hoy está vacío, y sólo muestra un barandal de madera.

   Unos peñascos desprendidos del monte Auseva en el año 1868 destrozaron este templo de San Fernando. El obispo Sanz y Forés ordenó limpiar el monte de piedras sueltas, y restauró los tejados. Luego alargó “veinte pies” la nave y trasladó el coro desde los pies de la iglesia a la cabecera para evitar nuevos peligros. Bajo la dirección de Menéndez Pidal, desde 1940, se completó la restauración del claustro y demás partes de este conjunto monumental, que adquirieron el aspecto que hoy mantienen.

   El viejo monasterio tiene en su fachada exterior una portada de piedra con dos cuerpos y una espadaña donde aparece tallado el escudo nacional. Cruzando la puerta accedemos al claustro. No es muy grande y presenta una disposición cuadrada con dos pisos. La planta baja está construida en piedra con arcos de medio punto sostenidos por fuertes pilares. En su centro se abre el patio. En el ala derecha, desde la entrada, quedan dos mausoleos románicos bajo arcosolios, quizá de abades, construidos probablemente en el siglo XIII. En una sala interior hay varios nichos de familias relacionadas con el Santuario. En la parte izquierda se han dispuesto en las últimas reformas varias salas para reuniones. El piso superior del claustro es de madera y se cierra por una balaustrada en forma de corredor. Ahora los arcos inferiores y la segunda planta se han protegido con cristaleras.

   Frente a la Colegiata, haciendo ángulo con su fachada, el obispo Sanz y Forés hizo construir en los años 1876-1877 un edificio alargado, próximo a la ladera del Auseva, conocido como la Hospedería. Constaba de dos plantas. En la inferior había espacios para cuadras de animales y otros servicios. En la superior se abrieron habitaciones con el fin de hospedar peregrinos. Fue una obra oportuna y útil, porque el Mesón, abierto un siglo antes, era insuficiente para atender a todas las personas que desearan hospedarse en el Santuario.

 

 

 

La Casa de Ejercicios

 

   En la restauración de los años cuarenta del siglo XX, Menéndez Pidal añadió a la Hospedería tres cuerpos rectangulares completando un edificio de cuatro pabellones con un patio interior. Aunque parece un duplicado de la Colegiata, es muy posterior, pues fue concluida en 1953. Su construcción sólida y una decoración severa responden a los objetivos de la obra como ámbito de oración. En efecto, este conjunto se denomina Casa de Ejercicios, donde se han realizado multitud de actos eclesiales: reuniones diversas, retiros espirituales o sesiones de ejercicios ignacianos. Esta Casa, con las dependencias colegiales anejas, ha convertido a Covadonga en un importante foco de espiritualidad al servicio de la archidiócesis ovetense.

   Ambos edificios están unidos por un cuerpo en el costado meridional. El piso alto es habitación, pero en el bajo se abre un paso abovedado que comunica, a través de una escalera de piedra, con la abertura del Calvario hacia la mitad del paso subterráneo de la Cueva. Bajo la cornisa está el escudo de España. En los lados del arco se han colocado sendos escudos de los obispos Benjamín Arriba y Castro y Francisco Javier Lauzurica y Torralba, que rigieron la diócesis durante estas obras. La plazoleta entre las dos fachadas se cerró en 1954 con una gran fuente de muro semicircular. El agua sale por la boca de un león. En su respaldo fue colocado un banco de piedra.

 

 

 (Continuará)

 

 

     La soprano asturiana Tina Gutiérrez pondrá voz a la música del compositor – y antiguo escolano-Guillermo Martínez con textos del periodista José Antonio Olivar.

 

    En la grabación Tina estará arropada por la Escolanía de Covadonga, la violinista Zorina  y la orquesta de cámara Ensemble Ars Mundi.

    

    Como primicia ofrecemos a nuestros lectores parte de dos de los textos de la citada misa. El primero pertenece a la Comunión y el segundo es uno de los dos cantos finales del disco.

 

 

COMUNIÓN.-

Aunque un día te marchaste     

sigues vivo en nuestras vidas:

te quedaste con nosotros

en el vino y en el pan.

Te quedaste en la mirada

de los pobres y los niños,

te quedaste en el milagro

que llamamos comulgar.

 

Estrofa 1)

     Te quedaste en nuestras vidas,

te quedaste en nuestros sueños,

te quedaste en el esfuerzo

que da fuerzas para andar.

    Te quedaste en la esperanza

que a la vida da sentido,

y nos hace que avancemos

sin volver la vista atrás.

 

 

 

 

 

CANTO FINAL.-

 

Estribillo.-

Adiós, Santina

de Covadonga,

reina del Auseva,

dama de la Cueva

madre del Señor.

 

  Adiós,  Santina             

de Covadonga,

que por ser humilde       

y por ser discreta,

Dios por tí apostó  

1)

Covadonga es el punto de encuentro      

en el que se abrazan la historia y la fe,

Covadonga es  divina fontana

a la que tus hijos vienen a beber.

 

Estribillo.-

2)

Tú eres la alegría de aquellos que lloran,

tú eres la esperanza  del que desespera,

tú eres la riqueza  del que nada tiene

y la fortaleza de aquel que flaquea.

 

 José Antonio Olivar Cubiella

 

Foro COVADONGA  |  cefeab@telefonica.net; cayogonzalezgutierrez@gmail.com 

 MIS RESABIOS DE NIÑO, MADRE

 

No son los rosarios que, entre ensoñaciones, obligación y devoción, desgranábamos ante tu imagen. Son los amargos sabores que uno paladea toda la vida.

No es denuncia ni inculpación, sino simple catarsis al aire de la libertad de pensamiento, sin más cortapisa que no caer en la repulsiva adulación. Pienso que nadie reprobará mi derecho y libertad a rememorar algún episodio de mi vida en la primera experiencia comunitaria  y masiva, una vez que se ha desinhibido relativamente mi carácter  un tanto reprimido. Es historia particular, subjetiva, sin ánimo de elevarla a categoría grupal.

Pasado el tiempo de pudores, prejuicios y temores, sobre todo a provocar reacciones adversas en personas cuya estimación me importa mucho y a dañar el sentimiento que llaman “respeto a los muertos”, es bueno que descargue infantiles rencores. Aún con empeño de sinceridad, siguen vigentes barreras psicológicas conscientes, además de las inconscientes, sobre temas relativamente reservados en mis relaciones, o también en ausencia de ellas, con mis superiores y compañeros.

 No se trata de nada escandaloso que, yo en mi inocencia, nunca vi, ni siquiera imaginé que pudiera existir, ni tampoco de exigencia puritana alguna de ideal santidad. Simplemente esperaba una cercanía más comprensiva, bondadosa y paternal que un niño desarraigado de su familia, anímicamente retraído, débil y acomplejado, necesitaba y no encontró. Reclamaba, sin expresarla, una atención afectuosa que solo busqué con escapadas a la Cova-longa y encontré alivio y acogida maternal a los pies de la Santina, “consolatrix afflictorum”. Fue deseo que, con el tiempo, suscitó dudas atormentadas invocando ansiosamente amor.

Baste como muestra aquellos aires de superioridad, dominio y control disciplinario que, entonando ya tarde un “mea culpa”, marcó mi vida profesional de autoritarismo y exigencia. Aquella displicencia y hasta intentos de ridiculizar en público, -así lo interpretaba yo-, propios del profesor D. Oscar y del rector D. Cesar; me veo en la clase de latín situada en el martillo del estudio, obligado al imperio del “venias hic”, dispuesto a sufrir la risa pública, cortada, para sorpresa visible del ínclito canónigo y condiscípulos selectos, ante mi rápida interpretación y llegada a la tarima con la cabeza bien levantada: “bene, bene”. O aquel mocetón moreno, con cara indescifrable, ¿amargada?, y cuya altura era enaltecida con su negro bonete; inapelablemente unos iban a los soleados “habitáculos”, incluso a los deseados “martillos”, mientras que otros siempre éramos reenviados al ático de S. Tarsicio; me veía perdido en sus clases de matemáticas, tanto que, terminé 2º con la impresión de saber menos que cuando hice el ingreso. El remate de rechazo infantil llegó aquel soleado domingo que, con zapatos, sotana, fajín, esclavina y bonete, tuvimos que subir a la Cruz, al menos hasta la fuente, no por el sendero habitual, sino “pico arriba” por la vertiente colateral.

Tú sabías, Madre, de estas penas, luchas y esperanzas que, con insistencia y fervor, te rogaba me ayudases a superar. ¿Recuerdas cómo te rezábamos, hasta en filas, por aquel mini “Breviario mariano”, o cuando uníamos nuestro afecto al canto escolano: “Madre mía de Covadonga, sálvame…..”? Te ruego ahora me ayudes a liberarme de esos “espíritus malignos” que son los resabios tantos años guardados.

 

                                                                      Angel Solís Alvarez

 

 

 

 La devoción a la Santina de Covadonga en América: Cuba y Méjico

 

A finales del siglo XIX la devoción a la Virgen de Covadonga es llevada por los numerosos emigrantes asturianos que buscaron en América un mejor porvenir. Destacamos hoy en nuestra Revista digital algunos testimonios que recogen las vicisitudes y, especialmente, el entusiasmo de quienes llevaron a muchos países, especialmente Cuba y Méjico, el recuerdo, la añoranza y la religiosidad que habían recibido de sus familias en torno a La Santina.

C. González

 

LA COVADONGA DE LA HABANA Y EL CENTRO ASTURIANO

“”Los que se quedaron”.  Belén Menéndez.  23-5-2011.  Asturias Mundial

Entre 1882 y 1930, hacinados en grandes buques, con escasez de comida y penosas condiciones higiénicas, tuvo lugar el primer éxodo de asturianos con dirección a Cuba en busca de un futuro mejor, lejos de la miseria y la superpoblación que por aquel entonces sufría el campo asturiano. Aquí no había para todos; allí, había sueños y la ilusión de una nueva vida, con posibilidad de conseguir formación y fortuna para el regreso. La guerra de Marruecos (1912-1928), o el deseo de librarse del servicio militar, que por aquel entonces era obligatorio y de larga duración, fueron otros de los motivos que llevaron a cruzar los mares a un gran número de jóvenes, principalmente varones. Cuando por aquel entonces un asturiano partía, siempre tenía en su pensamiento regresar rico a su tierra: algunos los consiguieron, otros no regresaron nunca y los menos afortunados lo hicieron pobres y derrotados.

 

 

 

 A estos primeros emigrantes les siguieron los que se fueron entre los años 30 y 45 del siglo XX.  A los que partían por razones económicas, había que añadir los que lo hacían por causas políticas: republicanos exiliados, “niños de la guerra” o personas que ya en la Revolución de Octubre del 34, veían venir lo que se avecinaba y huían con sus hijos, reclamados por familiares que ya estaban asentados en la isla. La dura postguerra española volvió a ser la causante de una nueva oleada migratoria de asturianos, muchas veces obligados por la propia subsistencia. En numerosos casos, estos asturianos eran recibidos por familiares o amigos que ya tenían negocios en la isla, principalmente comerciantes, bodegueros o industriales en general, que ya se habían abierto camino en Cuba.

 

La primera de las sociedades fundadas en Cuba por los emigrantes asturianos fue la Sociedad de Beneficencia, inaugurada el 8 de septiembre de 1877 en honor a su patrona, la Virgen de Covadonga, con el objetivo de ayudar a los más necesitados, tanto a los que vivían en Cuba como a los que se habían quedado en su tierra y padecían una situación de miseria, e incluso a los que vivían en otro lugares de América. 

Casi nueve años más tarde, el 2 de mayo de 1886, tuvo lugar el inicio del que llegaría a ser el gran Centro Asturiano de La Habana, donde en un principio no se admitía a las mujeres como socias. Fue fundado por un grupo de cincuenta asturianos con el objetivo de procurar atención sanitaria, formación y ocio a todos los asturianos y sus descendientes. Su primer presidente fue Manuel Valle Fernández, esposo de Concha Heres, y cuya estatua preside la Quinta Covadonga.

La primera de sus sedes, adquiridas en 1887 al antiguo Casino Español, fue arrasada el 24 de octubre de 1918 por un incendio, siendo  sustituido por uno de los edificios más grandiosos y lujosos de América, obra del famoso arquitecto Manuel del Busto, cubano residente en Gijón, el cual gana el concurso para su diseño y cuyo estilo, perteneciente al Renacimiento Español, le vino impuesto.

El Palacio del Centro Asturiano de La Habana, cuya primera piedra fue traída  de las canteras de Covadonga, ocupa una manzana completa en pleno centro de la ciudad, con fachada al Parque Central. Fue inaugurado en 1927, después de tres años del inicio de las obras, a pesar de la gravedad de las crisis económicas que asolaban al mundo, lo que pone de manifiesto el tesón de la comunidad asturiana. Su fundación corrió a cargo de los emigrantes con mayor poder económico, y si bien en un principio sus principales actividades eran las recreativas, con el tiempo se fue diversificando. Varias dependencias fueron destinadas a  funciones administrativas y aulas de enseñanza, donde estudiaron la mayoría de los hijos de los emigrantes (Plantel Jovellanos).  A su vez, se creó el Banco Asturiano de Ahorro, con sede en el mismo edificio social.

El primitivo edificio del Centro Asturiano de La Habana ocupaba parte de la parcela actual; destruido por un incendio en 1918. Y en 1927 se inaugura su nueva sede, edificio que hoy recibe las colecciones de arte universal del Museo Nacional de Bellas Artes.

El Palacio del Centro Asturiano fue diseñado por el arquitecto Manuel del Busto y abrió sus puertas en 1927, con el fin de servir como sede de la asociación del Centro Asturiano de La Habana, cuya anterior sede había sido destruida por un incendio en 1918. La asociación, fundada en 1886 se dedicaba a proporcionar ayuda mutua y asistencia a los miembros de la comunidad asturiana en Cuba. El proyecto fue seleccionado por medio de un concurso del cual Busto salió ganador y la construcción comenzó en 1924.

 

CENTRO ASTURIANO DE LA HABANA.

MEMORIAS DE UN CUBANO
CARLOSBU@  :

QUINTA COVADONGA DEL CENTRO ASTURIANO DE LA HABANA.

El más importante logro del Centro Asturiano lo constituyó la creación de su casa de salud, la Quinta Covadonga, inaugurada en marzo de 1897. El surgimiento y desarrollo de este centro asistencial era el plato fuerte del Centro. Menos conocida fue la labor de instrucción y difusión cultural iniciada entre los asociados desde los primeros tiempos, con la apertura de cursos nocturnos que permitieron elevar la escolaridad de sus miembros y de los hijos de éstos. Instaladas en el edificio social, se mantuvieron abiertas escuelas para niñas y varones en horario diurno y en nocturno en niveles elemental y superior y de comercio. Ya por los años treinta del siglo xx, en el Plantel Jovellanos, recibían instrucción más de dos mil alumnos.

En esa edificación funcionó asimismo el Hogar de Ancianos del Centro Asturiano. En estos años finales, el presupuesto de la entidad alcanzó los dos millones setecientos mil pesos, de los cuales se destinaba un millón novecientos mil para la Quinta Covadonga y ciento ocho mil para las escuelas Jovellanos.

Por la suma de $2.75 mensuales, en esos momentos iguales al dólar, usted era socio del Centro Asturiano y ello le daba derecho a: utilizar los servicios de la Quinta Covadonga, lo que comprendía consultas, análisis de laboratorio, dentista, medicinas, intervenciones quirúrgicas, en fin todo lo relacionado con la salud pública. Hasta dentro de la Quinta Covadonga había una capilla que hacía a su vez las funciones de funeraria, por lo que usted podía enfermarse y hasta morirse y que lo enterraran por solo $2.75 al mes. Para no descartar nada hasta mis primeros espejuelos o lentes me los dieron en esa quinta.

Otro servicio era referido a la educación. El Centro Asturiano contaba con varias escuelas primarias y el Plantel Jovellanos en el cual estudié Comercio, pero que también impartía nivel secundario. Usted podía concurrir al Centro Asturiano, frente al parque Central y utilizar allí todos sus servicios, cursos de idiomas, cursos de danza y baile español, cursos de guitarra española, biblioteca, salones para fiestas que se reservaban sin costo alguno y lo que se consumiera era a precios preferenciales. A su vez había inmensos salones para leer la prensa, revistas, juegos de cartas, ajedrez, damas y billar en sus variantes: carambola y Chicago.

El juego de billar era muy popular y existía en todos los barrios, sobre todo en su variante americana, Chicago, pero estos eran por lo regular centros de mal vivir donde había borrachos y jugadores profesionales y siempre terminaban en reyertas; nunca concurría a ellos pero me gustaba el juego y por eso lo aprendí en el Centro Asturiano y cuando tenía un tiempo libre lo dedicaba a ello. Mientras jugábamos podíamos consumir magníficos sandwiches, chorizos y jamón gallego, así como vino, cervezas, sangría o jugos, todo por precios irrisorios.

Si volviera a vivir en esa época habría trabajado un poco menos y disfrutado un poco más del Centro Asturiano, de verdad que valía la pena. Nunca vi una discusión, todo el mundo era amable, te sentías como en casa. Pero lo más importante, por un módico precio tenías garantizado lo que hoy en día es una hipoteca, la salud.

 

Revista Covadonga, nº 18, 1º marzo 1923:

…”inspiró a un grupo de entusiastas y emprendedores hijos de este Principado, en la ciudad de la Habana, hace treinta y tantos  años, el gran pensamiento de llevar a efecto la creación de un Centro Asturiano que ostentase dignamente el nombre de Asturias en aquel continente, y que a la vez deparase a sus asociados los beneficios de instrucción, sanidad y recreo.

Creado que fue el Centro Asturiano de la Habana…se adquirió  una muy extensa y hermosa posesión, en las afueras de la ciudad, donde se instaló la gran casa de salud titulada “Quinta Covadonga”..

Compónese la casa de salud “Covadonga” de veinte y tantos magníficos edificios, destinados en conjunto, a proporcionar a los enfermos del Centro Asturiano cuantos medios estén al alcance de la ciencia para restablecer la salud.

…El Sanatorio tiene capacidad suficiente para alojar más de mil enfermos… En la actualidad cuenta aquella institución con unos 50.000 asociados..

Como prueba de que aquellos emigrados llevan en sus corazones el amor a lo divino que les inculcaron en el regazo de sus hogares, tomaron el sentimental y plausible acuerdo de que la primera piedra de aquel que habrá de ser suntuoso edificio, y que pudiera ser orgullo de  nuestro pueblo, vaya de las canteras del mismo Santuario de Covadonga, para que concentrándose en ella la representación  milagrosa de la venerada Santina, sea para aquella futura mansión así como una bandera de paz, de amor y prosperidad entre todos los asturianos de aquel hermoso y hospitalario país cubano.

Después de la Revolución cubana, la propiedad fue incautada y se convirtió en la sede de la Asociación de Amistad Cubano-Española. Luego sería el Palacio de Pioneros (centro de educación) y el Tribunal Supremo. Finalmente desde el año 2001, sirve de sede a las colecciones de arte universal del Museo Nacional. El palacio tiene 15.054 m² 

 

CENTRO ASTURIANO DE LA HABANA.


 Juaco López habla hoy en Covadonga sobre el real sitio y la emigración

06.06.2014 | 02:05

El salón de la Casa Capitular del santuario de Covadonga será sede hoy, a las siete y media de la tarde, de una conferencia titulada "Covadonga y la emigración", que correrá a cargo de Juaco López, doctor en Geografía e Historia y director del Pueblo de Asturias. Esta charla se incluye dentro del ciclo "Covadonga: historia y arte", que comenzó la semana pasada con la intervención del historiador Andrés Martínez Vega, cronista oficial de Piloña.

 

¿Cómo es de relevante la relación de los emigrantes a Cuba con la Virgen de Covadonga?

En el siglo XIX va a ser una relación muy intensa y de expansión del culto a la Virgen de Covadonga en muchas poblaciones de la isla. El 8 de septiembre de 1877 se funda la Sociedad Asturiana de Beneficencia bajo la advocación de esta Virgen y en poco tiempo se crean estas asociaciones en todas las ciudades importantes de la isla (Matanzas, Cárdenas, Santa Clara, ). Con ella llegan imágenes de la Virgen a las iglesias cubanas y la celebración de fiestas o romerías que se realizan durante varios días y con gran aparato para demostrar el poder de la colonia asturiana. En 1881 se publica en Cuba el primer periódico asturiano de América, que lleva el título de 'El Eco de Covadonga'. En 1886 se crea el Centro Asturiano de La Habana, que se convertirá en la asociación asturiana más poderosa del mundo, con más 50.000 socios, pero que ya será una asociación menos covadonguista.

¿Cómo es la evolución de la relación en el siglo XX?

En Cuba, el Centro Asturiano de La Habana es el que va a marcar la pauta de esta relación colectiva con Covadonga. Su covadonguismo es más apagado, ya no existe un fervor religioso. De todas maneras, sus dos grandes obras serán el sanatorio denominado Quinta Covadonga, inaugurado en 1896, y su monumental palacio social, construido en el Parque Central de La Habana en 1927 y cuya primera piedra se llevó desde Covadonga en 1923. En esos momentos, la Virgen de Covadonga sigue siendo una seña de identidad para los asturianos, pero su presencia es cada vez menor y, por ejemplo, apenas tiene importancia entre los símbolos del nuevo edificio.

¿Qué pasó con aquella devoción original?

La sociedad se fue secularizando y un ejemplo de ello es el derrotero de unos sacerdotes asturianos que viajaron a Cuba en 1925 en busca de financiación para el santuario.

¿Cómo empieza y termina esa aventura transatlántica del cura?

Samuel Fernández Miranda, canónigo de Covadonga, viajó a Cuba aquel año buscando dinero entre los emigrantes asturianos para dinamizar un proyecto turístico en Covadonga y construir un nuevo hotel, el Favila, que acogiera a turistas y peregrinos. Se trataba de promover el sitio bajo tres aspectos: historia de Covadonga, devoción religiosa y naturaleza. Sufrió una gran decepción porque a los directivos del Centro Asturiano aquel proyecto no les interesó nada. Y, finalmente, un jesuita con residencia en La Habana le explicó al canónigo que la devoción original entre los emigrantes asturianos ya se había perdido y que el Centro estaba dirigido por un 'espíritu agresivamente laico'.

En resumen, ¿cómo fue la evolución de los centros asturianos de América en relación a la Virgen de Covadonga?

La devoción fue sufriendo un proceso de secularización y los centros asturianos de América se centraron en sus tres funciones primordiales: fiesta y recreo, instrucción y asistencia sanitaria. En los centros asturianos, Covadonga deja de ser una devoción religiosa para convertirse en seña de identidad de un grupo. Lo que prima es la procedencia geográfica, no la devoción de los asturianos. Eso sí, seguirán celebrando hasta hoy el día 8 de septiembre y agrupándose alrededor de la Virgen de Covadonga al menos ese día.

 

LAS FIESTAS DE “LA COVADONGA” EN MÉJICO

(Revista Covadonga, nº 18, 1923)

Cúmplense cabalmente en este año de 1923 los ciento cincuenta en que por vez primera se empezó a celebrar en Méjico, con solemnes y exteriores cultos, la fiesta  y la devoción de nuestra Señora de Covadonga.

Siete asturianos residentes en Méjico acordaron en el año de 1733 extender por aquellos reinos la devoción a la Virgen de Covadonga y determinaron para ello empezar celebrando anualmente su fiesta en el día del Patrocinio y en la Iglesia de las Religiosas de Valvanera, costeando de su peculio particular los gastos que se originaren.

…al quedar pequeña la Iglesia de Valvanera… determinaron trasladar los cultos a la Iglesia de Santo Domingo “en que hallaban mejor disposición por ser una de las más amplias y capaces de esta ciudad. Mandaron construir un primoroso retablo con la Virgen de Covadonga, que se colocó en el crucero de la citada IGLESIA y veririficada una colecta, dotaron la festividad que “ anualmente ha de verificarse de aquí en adelante en el Altar propio de la Virgen de la Iglesia de Santo Domingo..

..Carlos III aprueba las constituciones de la Congregación de nuestra Señora con el título de Covadonga… fundada bajo la real protección por los naturales y originarios del Principado de Asturias y Obispado de Oviedo.

 

La asociación de los inmigrantes asturianos en América. (Moisés LLorden Miñambres) (en EL ASOCIACIONISMO EN LA EMIGRACIÓN ESPAÑOLA A AMÉRICA, Salamanca, 2008)

La presencia de asturianos está constatada en  las repoblaciones en distintos territorios americanos durante los siglos XVII y XVIII como Nuevo México…  Así lo demuestra la temprana existencia de la primera agrupación de la colectividad de Asturianos en la ciudad de México que, ya en 1732, acordaron solemnizar los cultos a su Patrona, la Virgen de Covadonga, celebrando anualmente su fiesta “en la Iglesia del Convento de Balvanera” y años más tarde solicitarían autorización para fundar una cofradía, con el nombre de Congregación de Nuestra Señora de Covadonga.

  
  

 “La Covadonga” en México

 

BERTHA TERESA RAMIREZ:   (La Jornada. México D.F. Domingo 11 de mayo de 2003)

La Casa de "La Covadonga", monumento nacional del siglo XVIII ubicado a unos pasos de la plaza de Santo Domingo, en el Centro Histórico, desde hace por lo menos cuatro décadas presenta un deterioro progresivo, por lo que las autoridades capitalinas la rescatarán para poner a salvo su arquitectura y mantenerla como inmueble destinado para viviendas de interés social.

La construcción, fundada en 1775 como colegio de educación de hijas de descendientes españoles, bajo la advocación de la Virgen de la Covadonga, ha sido habitada durante casi 40 años por familias que hasta hace tres años se mantenían en el régimen de rentas congeladas.

 

Un hito constructivo: El rescate de La Casa Covadonga. Por Rosa Álvarez. Marzo 2004

Para la realización del Proyecto Ejecutivo de esta obra se invitó a cinco equipos integrados por arquitectos de reconocida trayectoria, especializados en conservación y rehabilitación de edificios históricos, así como en la construcción de vivienda de interés social. El ganador de este concurso fue el Arq. Alejandro E. Suárez Pareyón, respaldado por su experimentado colectivo del Centro de la Vivienda y Estudios Urbanos, AC.

Cabe mencionar que las viviendas, en total 37, además de seis locales, ocuparán las crujías originales del antiguo inmueble, más las que se levanten en los niveles superiores del fondo del predio, de acuerdo con la normatividad vigente y las recomendaciones del Instituto Nacional de Antropología y el esquema del patio en su forma y dimensión originales; tratar de solucionar el interior de las viviendas de tal manera que el mayor número de estas tengan la posibilidad de participar del espacio del patio…

MIRANDO A LA HISTORIA

Según explica el Arq. Alejandro E. Suárez Pareyón, la Casa de la Covadonga es una construcción posiblemente realizada durante el siglo XVII y desarrollada en ese tiempo en una sola planta, según se constata en la pintura que decora un biombo atribuido a Diego Correa, ca. 1690, representando en perspectiva la ciudad virreinal. En la manzana objeto de estudio se observan dos edificios, uno de un solo nivel -La Covadonga- y junto otro de dos niveles, ambos con patios cuadrangulares al centro.


Añade el especialista que desde la primera mitad del siglo XVIII se pueden encontrar en archivos históricos varios planos que representan vistas perspectivadas de la ciudad virreinal; para el estudio de los antecedentes históricos de la Casa de la Covadonga se ha seleccionado un plano firmado en 1737 por seis arquitectos de la ciudad de México, entre los que sobresale Pedro de Arrieta. La pintura representa la ciudad vista en perspectiva desde el poniente, en ella se observan las construcciones de los edificios ocupando los frentes oriente sur y poniente y dejando sin cerrar el costado norte, ese corazón de manzana es ocupado por una construcción aislada, rectangular y con techo a dos aguas; datos obtenidos en la investigación documental permiten saber que el predio de La Covadonga colindaba al oriente con el Mesón de San Vicente y esa referencia puede explicar el “corral” vacío al centro de la manzana...

 

 

“La Covadonga» resucita a Monterrey

La fiesta por la patrona devuelve la actividad al Centro Asturiano de la ciudad mexicana, suspendida hace meses por falta de seguridad 

12.09.2013 | 02:10

Manuel J. LARA

En un ambiente festivo, el Centro Asturiano-Español de Monterrey, Nuevo León, México, organizó una comida este domingo para celebrar «La Covadonga», tal como se conoce la fiesta de la Santina en ese país. «Gracias a las ayudas que da el Principado, es posible que exista este centro, el único regional oficial de la ciudad», explica Alfonso Vera, uno de sus miembros más antiguos, que nació en un campo de concentración francés tras la Guerra Civil. «Es muy diferente la vida de los asturianos y españoles aquí en el norte que en la capital D.F. En el Centro Asturiano de la Ciudad de México, están censadas unas 30.000 personas, hoy aquí estaremos comiendo unas 60. En Monterrey, en los últimos años, ha sido más difícil mantener la continuidad de estos actos. Por eso, es importante disfrutar de días como este», comenta, con entusiasmo, Vera.

 

España en México

La tradicional romería de Covadonga… fiesta con que España celebra la Reconquista

La Nación, al servicio de México
México, D. F., 18 septiembre 1943 año II, número 101

páginas 14-15 por Arz.

Arrancando del tronco jocundo de las festividades religiosas, señalándose como la fiesta más importante del pueblo español y abrazando en su trascendencia el desarrollo histórico de todos los pueblos que ingresaron a la cultura cristiana llevados de la mano por la generosa madre española, es la celebración de Santa María de Covadonga, inmensa en sus perfiles, honda en su significado, múltiple en su júbilo.

Cuando se festeja a la Virgen de Covadonga se canta también la tradición heroica de España. Se juntan en el recuerdo el milagro y el héroe combinados en la victoria con que se inició la Reconquista de España. Así ha pasado al campo de lo social el día glorioso de Nuestra Señora de Covadonga.

La leyenda atribuye significación divina a la victoria de don Pelayo: un pueblo que vive prendido a Dios, por él lucha y por él vence porque para él triunfa.

La virgen de Covadonga vino a América

Y es que le fiesta de Covadonga implica para el español el vínculo más fuerte de unión nacional que le ofrece la tradición. Para España entera es el 8 de septiembre la fecha en que celebra la iniciación de su hazaña histórica más trascendente, es el día en que al salvarse a sí propia de los agresores de la religión, hizo posibles para más tarde las tareas positivas de la redención de los pueblos hispano-americanos.

Es por esto que los límites de La Covadonga no se cierran en la península ibérica, sino que montando el mar sobre tres carabelas, se trasladan a la América española para ensancharse aquí en un mundo nuevo que mediante su abrazo, anhelado durante ocho siglos, ingresó al seno glorioso de la catolicidad.

Si por medio de un dilatado proceso secular fue posible que Nuestra Señora de Covadonga extendiera su gracia a los pueblos americanos, mediante el transcurso de otro lapso semejante, ocupado por los misioneros en los afanes divinos, se hizo viable la consolidación religiosa de un mundo nuevo. Terminado ya el segundo proceso, firmemente prendida la fe, los pueblos americanos podían empezar su vida independiente: la Virgen de Covadonga quiso que las gestas de independencia coincidieran con los claros días septembrinos de su advocación.

Nuestra Señora de Covadonga ya podía descansar tranquila por sus pueblos jóvenes, ya tenía quien la sucediera en el amparo, había conferido una alternativa: la Virgen de Guadalupe cobijaba ya, con su manto amoroso, a veinte y una patrias que nacían.

Alcances y trasuntos de la romería

La veneración a la Virgen de Covadonga es símbolo de hispanidad. Y hablamos de hispanidad en el sentido de considerarla como un estilo de ser que alcanza tanto a iberos como a ibero-americanos. Es por ello que en cualquier lugar y en cualquier momento de las gentes que viven de acuerdo con ese estilo, la festividad de Covadonga se advierte jubilosamente.

Cuando los mundos están distantes, la romería al Santuario encuentra equivalencia. Aquí como allá la fiesta halla medios de expresión.

Si dentro del carácter religioso la celebración no se materializa de igual modo por no estar presentes aquí los venerados lugares de la tradición, el espíritu devoto de miles de fieles se conjunta en una sola invocación que parte en un mismo día desde México y Cuba y Argentina, como desde España misma.


 

Covadonga y la emigración asturiana

escrito por Admin  (Toni Somoano), el 06/06/2013

Desde inmemoriales tiempos el Santuario de Covadonga ha sido el punto de referencia y enclave religioso por excelencia para los asturianos de dentro y fuera del Principado. Símbolo durante siglos de los valores hispánicos, de manera especial para los asturianos de la diáspora por el mundo y -fundamentalmente- en las tierras americanas que acogieron a tantos nacidos en nuestra región. Hacia el Real Sitio se canalizaron desde aquellas tierras aportaciones de dinero reunidas en colectas populares para sufragar muchas de las obras que el Santuario fue precisando a lo largo de los años. Las iglesias y retablos erigidos en honor de Santa María de Covadonga a lo largo de Latinoamérica son numerosísimos, al igual que las cofradías surgidas bajo su advocación. Dos ejemplos: la iglesia de Covadonga en las lomas de Chapultepec, en México D. F. o el magnífico retablo barroco (a la derecha del presbiterio) dedicado a la Patrona de Asturias en la iglesia de los Dominicos en Puebla de los Ángeles, también en México, datado nada menos que en 1754.

Los llamados indianos no se olvidaron nunca de sus raíces, y desde el incendio del 17 de octubre de 1777 que dejó la capilla de la cueva reducida a cenizas con todo lo que en ella había, se volcaron en las ayudas a Covadonga. Es curioso que 21 meses después de este suceso -según se recoge en el Libro de Acuerdos Capitulares 1766-1790, folio 143-, se acordó encomendar al platero que registrase el río desde la cueva hasta el Mesón por si hubiese rastros de la plata y oro perdidos, dado que habían desaparecido en el incendio valiosos regalos donados por los reyes Carlos II, Felipe II y Felipe IV, entre otros.

Cuando Carlos III dictó una Real Provisión para pedir limosnas y levantar un nuevo templo bajo las órdenes de ventura Rodríguez -su arquitecto de cámara-, desde las que se denominaban “Provincias de Indias” comenzaron a fluir durante los años siguientes cuantiosas ayudas, tanto de forma individual como colectiva. Un ejemplo es que de los 20.000 boletos vendidos para una rifa benéfica a beneficio de las obras de la actual Basílica -en 1886- más de 4.000 fueron adquiridos por emigrantes en América. Dos de las vidrieras de la Basílica fueron costeadas desde Cuba, así como retablos, objetos para el culto, lámparas, etc.

Otras obras proyectadas nunca llegaron a concretarse, como fueron la electrificación del tranvía de Arriondas a Covadonga o el funicular por la cuesta del monte Ginés, puesto que hay constancia en las Actas Capitulares del Santuario de haberse recibido una carta -con fecha del 21 de abril de 1952-, según la cual una acaudalada señora residente en Cuba estaba dispuesta a costear dicho tren cremallera hasta la cruz y, además, a construir un convento de religiosas en la cumbre de dicho monte. La propuesta quedó en el aire a pesar de la insistencia de la arriesgada señora, la cual ya se había puesto previamente en contacto por carta con Carmen Polo de Franco, esposa del anterior Jefe del Estado y ovetense de nacimiento. Imaginemos hoy -60 años después de esta curiosa iniciativa- dicho funicular y el no menos curiosísimo convento en la cima del monte, donde se sitúa la llamada Cruz de Priena, a 725 metros de altura.

  

De la revista Covadonga -a partir del año 1922- se pueden obtener numerosísimos datos de donaciones al Santuario, recogidos también en los minuciosos libros capitulares que se conservan. Más arriba citamos a la ciudad mexicana de Puebla, en la que tuvo negocios don José González Soto, nacido en Margolles en 1887, el cual pasaba temporadas en el Hotel Pelayo y fue un gran benefactor del Santuario; él mismo sufragó la construcción de la imponente iglesia parroquial de Cangas de Onís que -en este 2013- cumple sus primeros 50 años.

 

Del afecto por Covadonga de la emigración quedan numerosas y constantes señas de todo tipo. Peregrinaciones desde tierras americanas, familias enteras que deciden trasladarse temporalmente al Santuario para asistir a la boda de alguno de sus miembros, para una primera comunión o alguna confirmación. De las canteras de Covadonga han salido piedras para colocar como primigenia cimentación en numerosos edificios emblemáticos al otro lado del Atlántico, como en el caso de sus impresionantes Centros Asturianos en Argentina y Cuba, entre otros. Numerosas imágenes -copia de la de Covadonga- han salido del lugar para repartirse por el mundo. Destaquemos una del notable escultor Gerardo Zaragoza (Cangas de Onís 1902-Madrid 1985) que se encuentra -desde 1946- en la iglesia de la Concepción de Tucumán, en la República Argentina.

Arriondas, 2 de junio de 2013

 

 

 

 

 

 LA VIRGEN DE COVADONGA Y LOS CENTROS ASTURIANOS

PROPUESTAS DE MANUEL SUÁREZ PARA REVITALIZAR COVADONGADIGITAL.ES

 

LA VIRGEN DE COVADONGA Y LOS CENTROS ASTURIANOS

 

1.- Centros y Asociaciones  Asturianos.

La FICA (Federación  Internacional de Centros Asturianos) nos muestra una estadística muy interesante. En casi todas las Autonomías de la geografía española hay, al menos, un centro o asociación que agrupa a muchos asturianos que residen en ellas. La  suma total alcanza la cifra de cuarenta. En muchas, hay más de uno; por ejemplo en Madrid,  encontramos cuatro. El listado completo, con la dirección, teléfono y correo electrónico se encuentra  detallado en Internet. No obstante, facilito los nombres de las ciudades,  para  comodidad de los lectores interesados en conocer esta información.

 Andalucía: (3) Sevilla, Fuengirola y Málaga.

Aragón: (2) Huesca y Zaragoza

Asturias: (3) Centro Asturiano de Oviedo; Centro de la Habana Avilés y Centro de la Habana Gijón.

Baleares: (3) Ibiza, Mallorca y Menorca

Canarias: (2) La Palma y Tenerife

Cantabria: (1) Santander

Castilla y León: (5) Astorga, León, Miranda de Ebro, Salamanca y Valladolid

Castilla-La Mancha: (2) Cuenca y Toledo

Cataluña: (2) Barcelona y Tarragona.

Galicia: (3) La Coruña y Lugo

La Rioja: (1) Logroño

Navarra: (1) Pamplona

Madrid: (4): Alcalá de Henares, Alcobendas, Madrid-capital y Tres Cantos.

Melilla: (1) Ciudad de Melilla.

País Vasco: (2 )Bilbao, Vitoria

Valencia: (6) Alicante, Benidorm, Castellón de la Plana, Marina Baixa (Benidorm)Torrevieja y Valencia

Si nos acercamos a Europa, encontraremos centros asturianos en tres países:

Bélgica: (2) Bruselas y Lieja

Francia: (1) París

Suiza: (4) Basilea, Berna,  Ginebra y Lausana

 El Continente Americano supera con creces el número de Centros que hay en el resto del mundo, excluido nuestro país. Desde Nueva York a la Patagonia, los asturianos fundaron múltiples asociaciones, con el fin ayudarse en su andadura migratoria. Como es natural,  la América Hispana acapara la  casi totalidad. Los primeros  nacieron en México (s. XVIII), Cuba y Argentina a  finales del siglo XIX.  Se aproxima a la  cifra de cuarenta, los centros que tienen reconocida su pertenencia a la FICA. Argentina lleva la palma, al poseer en su territorio la mitad de los existentes en toda América.

Argentina: (18) En Buenos Aires capital: 6 Centros ( Centro. A. de Buenos Aires; Centro A. de Cangas de Narcea, Centro A. de Junín; Centro A. De Nocochea; Club Tinetense de B. Aires;  Asociación de residentes de Degaña; Centro Juventud Asturiana de Siero y Noreña);La Plata, Mar del Plata, Mendoza, Paraná, Río Gallegos, Rosario, Santa Fe y San Miguel de Tucumán

Brasil: (1) Sao Paulo

Costa Rica: (1) San José

Cuba: Una Federación que agrupa cuatro círculos y clubs.

Chile: (3) Santiago, San Fernando y Valparaíso

Ecuador: (1) Guayaquil

Estados Unidos (4): California, Miami, N. York y Tampa

Guatemala: (1) Ciudad  de Guatemala

México: (2) México y Monterrey.

Panamá: (1) Ciudad de Panamá

Paraguay: (1) Asunción

Puerto Rico: (1)   San Juan de P. Rico

Perú: (1) Lima

R. Dominicana: (1) Santo Domingo

Uruguay: (1) Montevideo

Venezuela: (1) Caracas

En Asia y Australia también hay algún centro asturiano.

China: (3) Hong Kong, Perkin y Shanghái

Como dato curioso, en la localidad de Trinidad (Filipinas), se veneran tres imágenes de la Virgen de Covadonga, ofrecidas o llevadas  en distintas épocas.

 Australia: (1) Melbourne

 

 2.- Actividades en torno a la fiesta de la Santina

En el Museo del Pueblo de Gijón hay unos documentos que demuestran que los asturianos  de la  ciudad de México, desde 1732,  se reunían y rendían culto a la Santina; años más tarde, 1784, se creó la Real Congragación de Nª Sra. De Covadonga. En 1743,  se había fundado ya en Madrid la Congregación de Nuestra Señora de Covadonga de los Naturales del Principado de Asturias

                Los actos específicamente litúrgicos, que se desarrollan en torno a la festividad del día de Covadonga, siguen un esquema muy semejante en casi todos los Centros, si bien algunos intentan  fomentar algunas iniciativas peculiares.

En la casi totalidad de los mismos se llevan a cabo las siguientes actividades:

-Misa oficiada por sacerdotes que tienen cierta vinculación con Asturias. Cuando la fiesta coincide con algún aniversario u otro acontecimiento, la misa es solemne y oficiada por más de un sacerdote. Por supuesto, la homilía o sermón trata siempre  sobre la Virgen de Covadonga y su significado en la vida de los emigrantes.

- En muchos Centros, hay costumbre de hacer una procesión, cuando las circunstancias del lugar son propicias: un recinto o jardín propiedad del Centro, o cedido para acto. Por ejemplo,  en Montevideo se lleva a cabo una procesión, dado que la misa se celebra en un Colegio privado con jardines y zonas de recreo.

Según las posibilidades del Centro, la misa se acompaña con la intervención de un coro o grupo de gaitas, pertenecientes al Centro que se invita al acto.

En algunos, suele  tener lugar, el día anterior o posterior, otra misa ofrecida en memoria por los socios y familiares, difuntos durante  el año en curso.

En otros se mantiene la tradición de la “puya ´l ramu” y el baile de jotas asturianas a la salida de misa.

La comida en locales cerrados o al aire libre, después de la misa, suele ser el colofón de la mañana. Por la tarde y noche hay actividades recreativas de variado signo (actuaciones, campeonatos y otros juegos), en especial para los niños y jóvenes.

En otro orden de cosas, fui testigo de la presencia de cuadros, fotografías y pequeñas imágenes, así como otros recuerdos) de la Virgen de Covadonga en casas particulares, locales comerciales y otros lugares, propiedad de gente asturiana.

Tuve ocasión de hablar con unas cuantas personas  en  Montevideo sobre lo que significaba  La Virgen de Covadonga en sus vidas, lejos de Asturias. Más de uno me confesó que, aunque casi nunca iba a misa, sin embargo tenía presente a la Santina y rezaba una oración de vez en cuando. Se trata de una minoría, muy ínfima, en relación con el número de socios inscritos. Para otros, La Santina simboliza y encarna un recuerdo cargado de sentimiento y  muy arraigado en su trayectoria vital

   

 

  3.- Perspectivas  de futuro.

 Parece que los más jóvenes, salvo algunas excepciones,  tienden a participar  más en actividades de carácter sociocultural y recreativo, aprovechando los medios y recursos que los Centros siguen manteniendo y fomentado. De hecho, a los jóvenes se les ve cada vez menos en la misa en honor de la Santina y, en cambio, sí frecuentan su participación en  otro tipo de actividades: romerías y meriendas, actos culturales, juegos y demás  eventos que  se organizan con ocasión de la fiesta.

Es evidente que, mientras haya asturianos, nacidos en Asturias, que viven en otras Autonomías de España o en países extranjeros, un buen número seguirá (incluso entre los practicantes) apegado  a la  tradición del día de la Santina, y asistirán a algunos de los actos litúrgicos que se celebren en esta festividad: misa solemne con  homilía,  procesión,  comida de fraternidad, recuerdo de los socios difuntos etc. Y, en algunos contados casos, al rezo de  algún triduo o novena con sus rosarios preceptivos.  Son pocas las caras de jóvenes-jóvenes y adultos-jóvenes que aparecen en las fotografías de internet.  Estas muestran, más bien, una media de edad  alta o muy alta. ¿Significa esto que los actos litúrgicos van a desaparecer, a medio o largo plazo, de la celebración del día de Asturias en los Centros de emigrantes asturianos? No lo creo. En la inmensa mayoría seguirán de uno u otro modo. Como criterio de referencia basta asistir a alguna de  las romerías que tienen lugar en todas las ermitas o capillas  de Asturias. Incluso en aldeas o poblaciones deshabitadas hay un creciente interés, y  aumenta, cada año, la participación. No obstante, en  algunos Centros van reduciendo los actos litúrgicos de manera significativa.

Los Centros , Asociaciones, Clubs… de asturianos fuera de Asturias, algunos fundados a finales del siglo XIX,  tenían como objetivo principal ayudar, socorrer y acoger a los paisanos  que habían dejado la tierra, para ir en busca de trabajo y de unas condiciones de vida más digna y saludable. Así funcionaron durante décadas en Iberoamérica y otros lugares de Europa. De hecho, los hospitales, centros de enseñanza, y otras instituciones creadas, llevan el nombre de la Virgen de Covadonga. La  Santina  de  Covadonga fue, y sigue siendo, un símbolo de unión fraternal y de solidaridad, por encima de creencias religiosas y de ideologías políticas. Los asturianos fuera de Asturias mantienen la virtud y el esfuerzo de superar las diferencias entre ellos, para potenciar los lazos de amistad y  de apego a la tierra que los vio nacer. Es de esperar que los hijos, nietos (150.000) y demás descendientes  no olviden las raíces ancestrales  que los ligan a Asturias.

La crisis económico-social que, desde hace unos años, castiga a los jóvenes  españoles, y  más en Asturias, ha obligado a muchos de ellos a emprender el camino de la emigración, que parecía olvidado desde los años 80 del siglo pasado. Hasta esa década, nuestro país se distinguió por despedir a sus gentes en busca de empleo y modos de vida. A partir de esa fecha las migraciones cambiaron de signo: España pasó a  recibir a casi cinco millones de inmigrantes de África y América. En pocos años la crisis económica, que desde hace diez años nos acosa, dio un nuevo giro al movimiento migratorio.  Miles de jóvenes españoles salen cada año hacia países de Europa y América. Es obvio que estos jóvenes, la mayoría con estudios universitarios y profesionales muy cualificados, se van en condiciones muy diferentes a las de nuestros antepasados del  siglos XIX y  XX, que se iban a América .Unos emigraban para librarse de las guerras de África, Filipinas y Cuba;  otros por razones políticas, como exiliados o refugiados; y la gran mayoría como emigrantes por motivos de tipo económico, con el fin de encontrar una vida socio-laboral más digna y beneficiosa. Después de  los años cincuenta, el destino de la gran mayoría se orientó a la búsqueda de trabajo en diversos  países europeos,  Bélgica, Alemania, Suiza, Reino Unido, entre otros. Los primeros utilizaron el barco, los segundos el tren y los actuales el avión. En una palabra, por mar, tierra y aire, miles de asturianos abandonaron su pueblo  y su familia, para no volver. Los que se van ahora no saben  cuándo  volverán.

En la actualidad, los integrantes de estas nuevas generaciones que abandonan España lo hacen movidos por la esperanza de encontrar mejores  oportunidades de empleo que satisfaga, en alguna medida, sus expectativas profesionales y laborales. Todos o casi todos llevan en su mochila los diplomas y certificados de sus estudios y cualificaciones profesionales. Además saben idiomas, al menos el inglés, para poder relacionarse sin dificultad,  no sólo en el medio laboral sino también en los ambientes sociales y culturales.

 Los dirigentes y responsables de los Centros asturianos  han de pensar, de una parte, cómo  promover la participación de las generaciones de hijos y nietos que nacieron en los países de destino, y de otra, cómo  acercarse a estos  jóvenes que llegan nuevos..  Se requiere, por tanto,  un esfuerzo por darse a conocer y ofrecerles la ayuda para que su estancia (quizás más prolongada de lo deseado) sea lo más agradable  posible.  Y, por otro, habrá que poner en marcha iniciativas y actividades que se adapten a los nuevos tiempos, teniendo en cuenta el pensamiento y sentir de esta juventud.

Pido disculpas por atreverme a concretar  algunas sugerencias.  Soy consciente del esfuerzo, y  expreso mi reconocimiento por ello, de lo mucho que las Juntas directivas y socios comprometidos están llevando a cabo, en su quehacer diario.

a)      Respecto  a los Centros que tienen su sede en las distintas regiones de España:

En primer lugar, empezaría por hacer una revisión seria de ciertas actividades que tienen relación con los aspectos religiosos. Parece evidente que la fórmula tradicional: misa, procesión, y otras manifestaciones… están llamadas a ser una parte cada día más secundaria de la fiesta. En  este sentido, los sacerdotes y misioneros, que mantienen relación con Centros asturianos, pueden ejercer una influencia muy positiva, para que se orienten a la realización de actividades en pro de la defensa  de la solidaridad y fraternidad.   Creo que  tendría bastante aceptación y sería muy beneficioso, si se promoviera entre los socios y simpatizantes el “apadrinamiento” ( por llamarlo de alguna manera) de algún proyecto de carácter educativo, sanitario,  alimentario, cooperativo… que determinados  asturianos, tanto a nivel individual  como perteneciente a una Organización (misioneros/as; Médicos, ingenieros, maestros…sin fronteras) están llevando a cabo en zonas de países, que sufren unas condiciones  socio-económicas y socio-políticas complicadas y muy críticas. El Centro como tal adquiriría un compromiso, a medio y largo plazo, para implicarse en un proyecto de estas características. La actuación concreta en este campo tendría múltiples variantes. De una parte, establecer una secretaría  que mantendría continuas relaciones a través de las redes sociales. Por otra, canalizaría las aportaciones de tipo económico  (dinero, recursos materiales…) que  se recojan y envíen. Podría fomentar también el voluntariado de socios  dispuestos a ir a trabajar allí durante un tiempo, en especial, los estudiantes  y profesionales jóvenes. En una palabra, la implicación en un proyecto de estas características pasaría a ser una seña de identidad para los asociados.

En segundo lugar, sería conveniente fomentar la captación de  socios jóvenes  nacidos en el extranjero, pero con nacionalidad española, mediante la puesta en marcha y el desarrollo de actividades que los enganchen y comprometan. Cursos de formación sobre  antropología,  historia, sociología…de Asturias. Talleres y seminarios sobre artesanía, música, baile, y otros oficios  o habilidades relacionados con la cultura asturiana, de acuerdo con los gustos y aficiones de las nuevas generaciones.

En tercer lugar, propondría la relación más intensa con algunos Centros del extranjero, preferente con aquellos a donde están emigrando o han emigrado un número significativo de asturianos o personas de la provincia o Autonomía de origen.

 

b)      Centros asturianos en el extranjero.

 

Como primera propuesta,  indicaría que los Centros, radicados en el extranjero, tanto en Europa como en Iberoamérica, ayuden a la creación de los mismos, en otras poblaciones del mismo país, donde residan asturianos. La Federación Oficial del Principado tendrá mucho que decir y hacer, sobre todo en países donde todavía no hay ninguna entidad  establecida al respecto.

 

Otra propuesta sería la adaptación de las estructuras y método organizativo de actividades, atendiendo a las características,  y situaciones, así como a las  expectativas y necesidades nuevas, de los inmigrantes que llegan (muy distintas a las migraciones de  generaciones  anteriores), por un lado; y, por otro, integrar a los descendientes,   con nacionalidad del país de residencia.

 

Estoy seguro de que los dirigentes y socios de los Centros asturianos están  comprometidos en llevar a efecto múltiples y variadas actividades, que tienden a buscar el bienestar, así como la permanencia a sus raíces, de los paisanos que han emigrado y de los familiares que viven con ellos. Merece la pena mantener y optimizar  la celebración de la fiesta de la Virgen de Covadonga, si va a servir para que  la Asturias emigrante (que incluye a muchos miles de paisanos) siga, por lado vinculada a su Asturias querida, y por otro, alcance una  mejora  de   vida  digna y satisfactoria entre los asturianos dispersos por casi todos los países del  mundo.

 

Manuel Suárez

 

 

 PROPUESTAS DE MANUEL SUÁREZ PARA REVITALIZAR

COVADONGADIGITAL.ES

 

  Sugerencia para ampliar la participación de más personas en la Revista

 

1.- Extender la participación a otros compañeros de otros cursos

2.- Comentario de fotografías

 

 

1.- Considero que podríamos implicar en la “supervivencia” de la  revista de Covadonga no sólo a los  miembros de  la promoción  de 1952, sino también a compañeros de otras promociones, que empezaron sus estudios en el Seminario de Covadonga (en especial a los que mantienen reuniones como las que nuestro grupo lleva a cabo). Sería interesante incorporar  a compañeros que pertenecen  a cursos que pasaron, durante los años de Filosofía y Teología, los casi dos meses de verano de estancia obligatoria en Covadonga. Si echamos mano de la  estadística, aún son muchos los sacerdotes en activo, o en situación de recién jubilados, que podrían contarnos muchas cosas, tanto respecto a los recuerdos de  su estancia en  Covadonga, como en relación con el significado que la Santina y el santuario han tenido  en su   itinerario personal y pastoral.

En principio, no creo que sea excesivo el trabajo de ponerse en contacto  con  estos sacerdotes (que a su vez pueden relacionarse con otros compañeros que abandonaron los estudios eclesiásticos), y animarles a que envíen artículos, comentarios y, en especial, fotografías…. También sería interesante el envío de escritos de periódicos, revistas, hojas parroquiales u otras publicaciones, en relación con las actividades litúrgicas (historias, homilías, poesías, anécdotas, reseñas de fiestas, peregrinaciones, excursiones etc.) que han realizado a lo largo de su vida pastoral.

Me parece que el  intento de recopilar fotografías es quizás el método más sencillo y propicio para que la revista siga publicándose.  Todos sabemos que ponerse a escribir,  aunque se trate de un artículo sencillo, no es tarea fácil. Hay varias razones que confirman esta apreciación. Por un lado, muchos no estamos acostumbrados a plasmar por escrito nuestros recuerdos, pensamientos, sentimientos... (En el Seminario no se fomentaba demasiado esta afición). Por otro, se tiene miedo a cometer errores, ya que  la sentencia “las palabras vuelan y los escritos permanecen” impone demasiado respeto. Quizás  habría que añadir otra: la pereza nos  va dominando con los años. En  fin, la realidad es que a Cayo se le hace muy difícil el reto de sacar una revista al año, pues se encuentra cada vez más solo. Me parece que el recurrir a fotografías, con unos mínimos (o más extensos) comentarios, facilitaría el mantenimiento de este proyecto que, en principio, todos consideramos atractivo e interesante.

2.- En esta línea de sugerencia, pero un poco más amplia, pregunto: ¿sería un sueño vano pensar que la revista sirviera de soporte y vehículo para recopilar, en sucesivos números,  sencillas  historias de la Iglesia asturiana desde  los años 40 hasta nuestros días, recogiendo  y sacando  a la luz fotografías que están destinadas al fuego o al olvido? Estamos a tiempo para promover que estas fotografías puedan ser comentadas por los mismos protagonistas que las han hecho, o que aparecen en ellas. Esa circunstancia se da una vez en la vida de una fotografía; cuando se mueran los protagonistas, se habrá perdido la oportunidad de conocer el momento concreto y su contexto, así como el significado real de la misma; sólo quedarán las interpretaciones de aficionados  o especialistas, en el supuesto de que tengan la suerte de encontrarla. Una fotografía, que se esconde en un  cajón o carpeta, y que ni el mismo protagonista vuelve a mirar, pasa a formar parte de   “el olvido que seremos”.

 

Como comienzo para esta sección de fotografías comentadas:

 

(FALTA FOTO DE MANOLO CON SU MADRE EN COVADONGA.1953) (ESTÁ EN EL CD ENVIADO POR LUIS Y CEFERINO: Covadonga 1952-2002. Ha sido imposible subirla aquí).Pero la propuesta sirve: Cada uno puede enviar fotos y comentarlas (lugar, fecha, quiénes están en la foto, ocasión, comentario...)

 

 

Este seminarista, estirado y disfrazado, más que revestido, con el traje talar: alzacuello,  fajín y sotana, se llama Manuel Suárez González. Fue tomada, a comienzos del curso 1953-54,  delante del Seminario Menor de Covadonga. Se aprecia que cursa segundo de Latinos, pues  la sotana aparece  como  mal recortada, dejando las canillas al aire. Acompaña a su madre, Ana González Fidalgo, que se había apuntado a hacer unos ejercicios espirituales, ofrecidos a madres de seminaristas

Si ofrezco esta foto, es para rendir un recuerdo-homenaje a las madres de los seminaristas, sacrificadas y entregadas sin descanso para que sus hijos pudiéramos estudiar. Este viaje y estancia de ocho días en  Covadonga significó  mucho en la vida de mi madre; y representó varias primeras cosas en su vida. Fue su primera y única visita a  Covadonga; una aspiración que sentían muchos asturianos de la época. Fue también la primera ocasión que salía varios días de la aldea, que no fuera para trabajar. En cierto sentido, fueron como unas  vacaciones especiales; (tampoco disfrutó de muchas). Es verdad que, durante estos ocho días, estas madres debían escuchar largas  pláticas, cansinas meditaciones y tediosos sermones (este trabajo lo soportaban con más paciencia que muchos de nosotros);   pero, al menos, no tenían que cocinar, limpiar, fregar, lavar, y hacer otros muchos trabajos, “propios” de la  mujer campesina, en aquellos tiempos. Fueron también sus primeros -y únicos- ejercicios espirituales; en  más de una ocasión, me dijo que le hubiera gustado repetir. Y es la única fotografía que he sacado con ella en el Seminario.

Como se ve, mi madre refleja un estado de bienestar real y felicidad contenida. Presume con orgullo de su hijo; y  sueña que, en pocos años, será un cura de verdad”.

                                                               Manuel  Suárez González

 

 

 

 

 

 Ceferino A. Bermúdez.

 

BIBLIOGRAFIA INCOMPLETA sobre COVADONGA

                       

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1759 Noticias de peregrinos de Oviedo a Covadonga. Eduardo Martínez Hombre.

Ast 16542

Deliciosa  lectura y minuciosa descripción de lugares del camino y de Covadonga.

 

1779 Constituciones de la Real Congregación de Nuestra Señora de Covadonga de naturales del Principado de Asturias.

Ast F S C 99-15

 

1793 Devoto devocionario

Ast R C 62-3

 

1858 Álbum de viajes.  Nicolás Cástor

Biblioteca virtual. Libro digitalizado

 

1878 De Oviedo a Covadonga: apuntes de un viaje. José Manuel Fernández Ladreda y otros

Ast 519

Relatos de un viaje a Covadonga  con referencia a lugares del recorrido desde Oviedo. Larga descripción de la Virgen de la Cueva en Infiesto y leyendas del entorno del camino.

 

1892 Asturias. De Oviedo a Covadonga. José Fernández González        

Ast M. T. 14

Exuberancia en la descripción de paisajes y lugares; contiene información de la época.

 

1893 De Llanes a Covadonga: excursión. Manuel Foronda (reeditado en 1993).

Ast 3861

Describe un itinerario por la costa oriental: Llanes, Ribadesella, Cangas de Onís, Covadonga. Dedica un capítulo a la descripción del Real Sitio con algunas fotos de la época.

 

1915 Asturias. Guía para el turista. Antonio Nava Valdés.

Ast  373

Un libro que recoge diversos recorridos por Asturias con fotografías de la época.

 

1918 De Covadonga. Fermín Canella (reeditado en 1998).

Ast 10570

“No son páginas, para con detenimiento, repetir historias ni para reseñar las memorables jornadas de Covadonga. Otro es nuestro propósito, reducido a sucinta relación de vicisitudes y construcciones de la institución de Covadonga, que también no es tarea fácil, porque la extrañeza de este lugar no se puede dar a en tender bien del todo con palabras” (del prólogo del autor).

Es una lúcida y gratificante crónica – él era cronista de Asturias - para ser leída con detenimiento.

 

1918 Covadonga. Ensayo histórico-crítico. Constantino Cabal (reeditado en 1990)

Ast 4848

“Una obra entrañable, aún hoy no superada en muchos aspectos” (del prólogo de Silverio Cerra Suárez).

Documentada y amplia presentación de documentos históricos y leyendas de la Santa Cueva.

1924 Visión de Covadonga. Martín Andreu Valdés.

 

 

 

Ast G. O. Ch – 3- 6

Entusiasta animación para el que quiera aproximarse a Covadonga: entornos y mística.

Tiene una profundidad y un estilo que bien merece la pena releerlo.

           

1924 Itinerario Gijón-Covadonga por la ruta más pintoresca. Antonio Pérez Pimentel.

Ast E R C  1-25

En un pequeño opúsculo describe un recorrido por la costa desde Gijón hasta Posada de Llanes y desde Posada sigue a Rebollada, Soto y Covadonga.

 

1941 Para leer en Covadonga. Martín Andreu Valdés.

Ast 8502

“Se han dibujado los cuadros e impresiones de estas páginas con el recto deseo de dar a los visitantes del sitio de Covadonga algunas de las notas más corrientes del mismo” (del prólogo del autor).

En la segunda parte del libro que él titula ‘Antología’ se detiene en  nombres y semblanzas de visitantes ilustres: Ambrosio de Morales, Fray Pedro Murillo, Fray Manuel Medrano, Constantino Cabal.

Cada página del libro – en total, 166 – presenta, en lectura y contenido, una belleza y una profundidad por igual.

Se disfruta y se aprende con su lectura,

 

 

 

1950 La batalla de Covadonga e historia del Santuario. Luciano L. García-Jove

Ast 8087

Relato tradicional de la historia de Covadonga.

Saqueo y robo de la imagen así como de su hallazgo en París

y entronización solemne en la Santa Cueva.

 

1951 Asturias por la Virgen de Covadonga. Eliseo Gallo Llamas

Ast M. T. 218

Estilo florido del viaje de la Santina en el año 1951.

 

1951 Altar Mayor. Concha Espina.

86-3/4080

Crea una historia de amor convencional ambientada en Covadonga sin tratamiento épico como lo pide el entorno donde se desarrolla. Presenta a Covadonga como ‘Altar Mayor de España’.

 

1956 Obras escogidas Vol II pág. 346-351. Amós de Escalante

Ast 86 – 3 /3348 (2)

En itinerario por Asturias llega a Covadonga en la que describe muy escueta, pero vivamente. el momento de la batalla de astures y musulmanes.

 

1956 El libro de oro de Covadonga. Manuel Valdés Gutiérrez.

Ast 428

Libreto de la ‘gesta’ de Covadonga.

 

1956 La cueva de Covadonga. L. Menéndez Pidal.

Ast 298

Discurso leído por el autor en el acto de recepción académica el día 10 de diciembre de 1951.

Obra extensa y muy bien documentada sobre la Cueva de Covadonga en su origen y en las sucesivas vicisitudes y reformas realizadas; describe igualmente otras obras realizadas en el entorno del Santuario.

Incluye una transcripción del “viage de Ambrosio de Morales”.

1957 Andanzas de peregrinos. De San Salvador de Oviedo a Covadonga. Antonio García Miñor.

 

 

 

Ast 38

Con hermosos grabados se encuentra el lector con una interesante y preciosista escritura . ¡Para leer!

 

1858 Álbum de viajes.  Nicolás Cástor

Biblioteca virtual. Libro digitalizado

 

1963 Cangas de Onís, Covadonga …  Celso Diego de Somoano

Ast 532

“Datos geográficos e históricos de Cangas de Onís” según el autor, cronista oficial de Cangas de Onís. Contiene un corto capítulo dedicado al Santuario.

 

1985 El Parque Nacional de Covadonga: un sueño de piedra y cielo. Luis M. Arce Velasco.

Ast  C 47-4

Narra la creación de Parques Nacionales y sus reglamentos. Presenta un corto estudio de Morfología, fauna y flora del Parque de Covadonga.

 

1987 Meditación de Covadonga. Flavia Paz Velázquez (5 libros sobre el tema).

Ast C 1981- 4

Cuadernos biográficos Pedro Poveda nº 3

            Estudio de la biografía del P. Poveda por su vinculación a Covadonga, como canónigo de la Colegiata a partir de 1906, y por su dedicación a la proyección del Santuario. Interesa su lectura

 

1990 Covadonga. Emiliano de la Huerga.

Ast 8717

Guía práctica y completa – 86 páginas - para quien se acerque a Covadonga.

 

1991 Covadonga, paraíso natural. Pedro García Trapiello.

Ast C 266-42

Libro-guía de Covadonga y su entorno de montaña.

 

1992 Covadonga, cueva de Isis Atenea. Guillermo García Pérez.

Ast 5805

            “He procurado situar el tema de Covadonga en su contexto más amplio y, en mi opinión, más profundo y más fructífero, tanto para la cultura europea como para la higiene intelectual española” (del prólogo del autor).

 

1992 Covadonga y su entorno. S. Carlos Espina Alonso.

Ast 5851

Pinceladas interesantes sobre rutas por el Parque Nacional y visitas a iglesias y ermitas del contorno que el autor denomina ‘testigos de la historia’.

 

1996 G. R. 105 ‘Ruta de las peregrinaciones’. Grupo de Montaña Rivayagüe.

Ast C 788 – 10*

Libro muy valioso para realizar la ruta marcada de Oviedo a Covadonga.

 

1997 Covadonga. Elviro Martínez

Ast C 985 -  12*

“Como en otras muchas devociones marianas, el nacimiento de Covadonga se embellece tras los cendales de la leyenda”…  Pelayo fue su nombre y la Cueva de Covadonga su cuna, con una fecha de emblema, 718” (del prólogo del autor).

Libro-guía con profusión de fotografías.

 

2000 El solar de un viejo Reino. Francisco Valle Póo

Ast 11991

En este cuidado libro se profundiza la historia  y engrandecimiento de la villa de Cangas de Onís.  Dedica, ¡cómo no!, un capítulo a Covadonga con la información de su pasado y del momento presente. Contiene, igualmente, una descripción de rutas de montaña por el Parque.

 

2000 Paseos y excursiones por la montaña de Covadonga. Carmen Piñán.

Ast 796 PIÑ

Presentación escueta de excursiones sencillas por el Parque de Covadonga.

 

2001 La Virgen de Covadonga en la espiritualidad de la Diócesis asturiana. Gabino Díaz Merchán

Ast C 1348 - 24

Conferencia en RIDEA.

“Termino con una afirmación de esperanza en la Iglesia. Contra el pesimismo de muchos cristianos que por una u otra razón se manifiestan desilusionados de la Iglesia, permitidme que, como obispo, asturiano por una larga permanencia en Asturias y por la benévola adopción de los asturianos deje un testimonio de una confianza en el valor evangélico de la Iglesia”.

 

2003 El libro de Covadonga y su entorno. Francisco Ballesteros Villar.

Ast 15669

Además de un capítulo dedicado a ‘los caminos’, las 130 páginas primeras presentan un relato documentado de Covadonga en la historia y en la actualidad.

Muy buena presentación y de lectura provechosa.

 

2004 Covadonga. Historia, Santuario y Picos de Europa. Ricardo Puente

Ast 94 PUE cov

 

 

 

“A lo largo de esta obra, intentamos mostrar que  naturaleza, religión e historia se entrelazan mediante nexos sorprendentes.  Por ello, esperamos que, sea cual sea la idea con que el lector se acerque a Covadonga. Estas páginas le interesen y le permitan resolver alguna duda y formularse nuevas preguntas. Luego, debe ser crítico y completar o incluso corregir el texto con su imprescindible apreciación personal“ (del prólogo del autor).

 

2007 Covadonga, un santuario… Francisco Valle Póo

Ast C 2072 – 11

Se trata de una miniguía – 70 pág. – presentando un recorrido por el Real Sitio.

 

2007 Covadonga, iconografía de una devoción. F. Crabiffosse y otros

Ast 15347

 

 

 

 

“Espero y deseo que quien tenga la dicha de contemplar las obras de arte elegidas para esta exposición, experimente una profunda renovación espiritual que le impulse a colaborar con gozo en la construcción de una sociedad más justa, pacífica y solidaria” (Gabino Díaz Merchán).

“La consagración de la Basílica supuso la culminación de una aspiración del pueblo asturiano, en un santuario en el que, al margen de credos o posturas ideológicas, se venera el único símbolo que auténticamente nos une y nos singulariza. Al cumplirse el centenario de aquel acto – 1901: 2001 – se consideró oportuno profundizar en el sentido histórico de Covadonga y avanzar en el conocimiento de los múltiples aspectos que encierra” ( de ‘justificación de la Exposición’).

Contiene seis artículos de especialistas en los temas respectivos.

Uno de ellos es de Silverio Cerra Suárez: “Ver y entender Covadonga”.

Otro artículo singular, de Mª Jesús Villaverde Amaya – pág. 125 a 149 –, lleva por título “Contribución a la bibliografía sobre Covadonga” que recoge 400 títulos de libros, de mayor o menor extensión,  editados sobre Covadonga !!!

La segunda parte del libro, soberbiamente editado y encuadernado, contiene 376 fichas catalográficas de la exposición.

Toda una ‘enciclopedia’ sobre Covadonga.

 

2008 La  Virgen de Covadonga (una sonrisa de la naturaleza). José Luis González Vázquez.

Ast 22582

“No pretende ser esta obra un trabajo de investigación histórica. Se desea ofrecer por su orden una narración sucinta y sencilla al alcance de todos” (del prólogo del autor).

Se destacan en el libro los acontecimientos eclesiales ocurridos en el Santuario así como el triple significado de Covadonga: reclamo para turistas por su belleza natural, símbolo para un pueblo por su historia y, sobre todo, meta de peregrinos.

 

2008 Biografía del Santuario más antiguo de España. Silverio Cerra Suárez

Ast C 2284 - 15

Ofrece una descripción somera de cada componente: historia, edificios y significado que conforman en la fecha la Covadonga que se visita.

 

2008 Historias de Covadonga. Ignacio Gracia Noriega.

Ast 94

“Estamos ante una gran relato ‘enciclopédico’ con una envidiable prosa al servicio de unos conceptos claros y distintos y de unos juicios históricos maduros y concretos” (del prólogo de Gustavo Bueno)

El libro analiza los aspectos específicos de Covadonga: la Cueva y la Imagen, la Batalla, la Basílica. Añade un capítulo a lo que él llama ‘figuras de Covadonga’

Y otro a personajes que engrandecieron Covadonga.

Interesa su lectura.

 

2014 Asturias. Santuario y su entorno natural.  Juan José Tuñón Escalada y otros.

Ast C 3069 - 2

Las 60 páginas primeras presentan una visión fotográfica perfecta a la vez que un texto explicativo claro y suficiente para el visitante. En el resto del libro-guía se hace un recorrido por los pueblos circundantes a Covadonga que el autor titula ‘pueblos con estilo’.

Es la guía más visual y actualizada de las publicadas.

 

2016 El Santuario de Nuestra Señora de Covadonga. Historia y patrimonio artístico. Vidal de La Madrid y otros

“En esta publicación hemos propuesto el estudio del patrimonio histórico-artístico del Santuario de Covadonga, analizando su arquitectura y proporcionando un catálogo razonado de las piezas expuestas en el Museo de Covadonga y conservadas en el Real Sitio” (del prólogo del autor).

Importante y minucioso documento editado.

 

  

Conclusión

 

A cada libro acompaña la SIGNATURA, correspondiente

a ‘Bibliotecas de Asturias’.

 

En un artículo (1927) de Pauline L. Goode se lee: “al llegar el viajero a la estación de Arriondas, donde se toma un ‘tren-tranvía’ para ir a Covadonga, se encuentra en un ambiente delicioso: el pueblo está anidado entre montañas y por él corre un río dejándose acariciar por las numerosas flores que bajan hasta bañarse en él. Con la leyenda del Monte del Oso empieza la afirmación de lo que ha leído el viajero sobre Covadonga: que no hay árbol, piedra, río ni sendero que no tenga su tradición. En esto también reside el misterio de Covadonga”.

 

Encabezaba el título ‘bibliografía incompleta sobre Covadonga’;

pero más bien, hay que calificarla como ‘exigua’ o ‘mínima’ bibliografía.

El libro reseñado de Fermín Canella “de Covadonga” del año 1918 dedica un capítulo a ‘bibliografía sobre Covadonga’; en él se recogen 220 títulos y más de 100 artículos de prensa.

En otro de los libros citados , ‘Covadonga, iconografía de una devoción’ (2007), se nombran 400 títulos.                     

 

Como remate, una reflexión escrita de Gustavo Bueno: “Covadonga es importante no por los hechos, sino por sus consecuencias”.

 

 

 

 

  

 Ceferino A. Bermúdez.

 

BIBLIOGRAFIA INCOMPLETA sobre COVADONGA

                       

.                      

1759 Noticias de peregrinos de Oviedo a Covadonga. Eduardo Martínez Hombre.

Ast 16542

Deliciosa  lectura y minuciosa descripción de lugares del camino y de Covadonga.

 

1779 Constituciones de la Real Congregación de Nuestra Señora de Covadonga de naturales del Principado de Asturias.

Ast F S C 99-15

 

1793 Devoto devocionario

Ast R C 62-3

 

1858 Álbum de viajes.  Nicolás Cástor

Biblioteca virtual. Libro digitalizado

 

1878 De Oviedo a Covadonga: apuntes de un viaje. José Manuel Fernández Ladreda y otros

Ast 519

Relatos de un viaje a Covadonga  con referencia a lugares del recorrido desde Oviedo. Larga descripción de la Virgen de la Cueva en Infiesto y leyendas del entorno del camino.

 

1892 Asturias. De Oviedo a Covadonga. José Fernández González        

Ast M. T. 14

Exuberancia en la descripción de paisajes y lugares; contiene información de la época.

 

1893 De Llanes a Covadonga: excursión. Manuel Foronda (reeditado en 1993).

Ast 3861

Describe un itinerario por la costa oriental: Llanes, Ribadesella, Cangas de Onís, Covadonga. Dedica un capítulo a la descripción del Real Sitio con algunas fotos de la época.

 

1915 Asturias. Guía para el turista. Antonio Nava Valdés.

Ast  373

Un libro que recoge diversos recorridos por Asturias con fotografías de la época.

 

1918 De Covadonga. Fermín Canella (reeditado en 1998).

Ast 10570

“No son páginas, para con detenimiento, repetir historias ni para reseñar las memorables jornadas de Covadonga. Otro es nuestro propósito, reducido a sucinta relación de vicisitudes y construcciones de la institución de Covadonga, que también no es tarea fácil, porque la extrañeza de este lugar no se puede dar a en tender bien del todo con palabras” (del prólogo del autor).

Es una lúcida y gratificante crónica – él era cronista de Asturias - para ser leída con detenimiento.

 

1918 Covadonga. Ensayo histórico-crítico. Constantino Cabal (reeditado en 1990)

Ast 4848

“Una obra entrañable, aún hoy no superada en muchos aspectos” (del prólogo de Silverio Cerra Suárez).

Documentada y amplia presentación de documentos históricos y leyendas de la Santa Cueva.

1924 Visión de Covadonga. Martín Andreu Valdés.

 

 

 

Ast G. O. Ch – 3- 6

Entusiasta animación para el que quiera aproximarse a Covadonga: entornos y mística.

Tiene una profundidad y un estilo que bien merece la pena releerlo.

           

1924 Itinerario Gijón-Covadonga por la ruta más pintoresca. Antonio Pérez Pimentel.

Ast E R C  1-25

En un pequeño opúsculo describe un recorrido por la costa desde Gijón hasta Posada de Llanes y desde Posada sigue a Rebollada, Soto y Covadonga.

 

1941 Para leer en Covadonga. Martín Andreu Valdés.

Ast 8502

“Se han dibujado los cuadros e impresiones de estas páginas con el recto deseo de dar a los visitantes del sitio de Covadonga algunas de las notas más corrientes del mismo” (del prólogo del autor).

En la segunda parte del libro que él titula ‘Antología’ se detiene en  nombres y semblanzas de visitantes ilustres: Ambrosio de Morales, Fray Pedro Murillo, Fray Manuel Medrano, Constantino Cabal.

Cada página del libro – en total, 166 – presenta, en lectura y contenido, una belleza y una profundidad por igual.

Se disfruta y se aprende con su lectura,

 

 

 

1950 La batalla de Covadonga e historia del Santuario. Luciano L. García-Jove

Ast 8087

Relato tradicional de la historia de Covadonga.

Saqueo y robo de la imagen así como de su hallazgo en París

y entronización solemne en la Santa Cueva.

 

1951 Asturias por la Virgen de Covadonga. Eliseo Gallo Llamas

Ast M. T. 218

Estilo florido del viaje de la Santina en el año 1951.

 

1951 Altar Mayor. Concha Espina.

86-3/4080

Crea una historia de amor convencional ambientada en Covadonga sin tratamiento épico como lo pide el entorno donde se desarrolla. Presenta a Covadonga como ‘Altar Mayor de España’.

 

1956 Obras escogidas Vol II pág. 346-351. Amós de Escalante

Ast 86 – 3 /3348 (2)

En itinerario por Asturias llega a Covadonga en la que describe muy escueta, pero vivamente. el momento de la batalla de astures y musulmanes.

 

1956 El libro de oro de Covadonga. Manuel Valdés Gutiérrez.

Ast 428

Libreto de la ‘gesta’ de Covadonga.

 

1956 La cueva de Covadonga. L. Menéndez Pidal.

Ast 298

Discurso leído por el autor en el acto de recepción académica el día 10 de diciembre de 1951.

Obra extensa y muy bien documentada sobre la Cueva de Covadonga en su origen y en las sucesivas vicisitudes y reformas realizadas; describe igualmente otras obras realizadas en el entorno del Santuario.

Incluye una transcripción del “viage de Ambrosio de Morales”.

1957 Andanzas de peregrinos. De San Salvador de Oviedo a Covadonga. Antonio García Miñor.

 

 

 

 

Ast 38

Con hermosos grabados se encuentra el lector con una interesante y preciosista escritura . ¡Para leer!

 

1858 Álbum de viajes.  Nicolás Cástor

Biblioteca virtual. Libro digitalizado

 

1963 Cangas de Onís, Covadonga …  Celso Diego de Somoano

Ast 532

“Datos geográficos e históricos de Cangas de Onís” según el autor, cronista oficial de Cangas de Onís. Contiene un corto capítulo dedicado al Santuario.

 

1985 El Parque Nacional de Covadonga: un sueño de piedra y cielo. Luis M. Arce Velasco.

Ast  C 47-4

Narra la creación de Parques Nacionales y sus reglamentos. Presenta un corto estudio de Morfología, fauna y flora del Parque de Covadonga.

 

1987 Meditación de Covadonga. Flavia Paz Velázquez (5 libros sobre el tema).

Ast C 1981- 4

Cuadernos biográficos Pedro Poveda nº 3

            Estudio de la biografía del P. Poveda por su vinculación a Covadonga, como canónigo de la Colegiata a partir de 1906, y por su dedicación a la proyección del Santuario. Interesa su lectura

 

1990 Covadonga. Emiliano de la Huerga.

Ast 8717

Guía práctica y completa – 86 páginas - para quien se acerque a Covadonga.

 

1991 Covadonga, paraíso natural. Pedro García Trapiello.

Ast C 266-42

Libro-guía de Covadonga y su entorno de montaña.

 

1992 Covadonga, cueva de Isis Atenea. Guillermo García Pérez.

Ast 5805

            “He procurado situar el tema de Covadonga en su contexto más amplio y, en mi opinión, más profundo y más fructífero, tanto para la cultura europea como para la higiene intelectual española” (del prólogo del autor).

 

1992 Covadonga y su entorno. S. Carlos Espina Alonso.

Ast 5851

Pinceladas interesantes sobre rutas por el Parque Nacional y visitas a iglesias y ermitas del contorno que el autor denomina ‘testigos de la historia’.

 

1996 G. R. 105 ‘Ruta de las peregrinaciones’. Grupo de Montaña Rivayagüe.

Ast C 788 – 10*

Libro muy valioso para realizar la ruta marcada de Oviedo a Covadonga.

 

1997 Covadonga. Elviro Martínez

Ast C 985 -  12*

“Como en otras muchas devociones marianas, el nacimiento de Covadonga se embellece tras los cendales de la leyenda”…  Pelayo fue su nombre y la Cueva de Covadonga su cuna, con una fecha de emblema, 718” (del prólogo del autor).

Libro-guía con profusión de fotografías.

 

2000 El solar de un viejo Reino. Francisco Valle Póo

Ast 11991

En este cuidado libro se profundiza la historia  y engrandecimiento de la villa de Cangas de Onís.  Dedica, ¡cómo no!, un capítulo a Covadonga con la información de su pasado y del momento presente. Contiene, igualmente, una descripción de rutas de montaña por el Parque.

 

2000 Paseos y excursiones por la montaña de Covadonga. Carmen Piñán.

Ast 796 PIÑ

Presentación escueta de excursiones sencillas por el Parque de Covadonga.

 

2001 La Virgen de Covadonga en la espiritualidad de la Diócesis asturiana. Gabino Díaz Merchán

Ast C 1348 - 24

Conferencia en RIDEA.

“Termino con una afirmación de esperanza en la Iglesia. Contra el pesimismo de muchos cristianos que por una u otra razón se manifiestan desilusionados de la Iglesia, permitidme que, como obispo, asturiano por una larga permanencia en Asturias y por la benévola adopción de los asturianos deje un testimonio de una confianza en el valor evangélico de la Iglesia”.

 

2003 El libro de Covadonga y su entorno. Francisco Ballesteros Villar.

Ast 15669

Además de un capítulo dedicado a ‘los caminos’, las 130 páginas primeras presentan un relato documentado de Covadonga en la historia y en la actualidad.

Muy buena presentación y de lectura provechosa.

 

2004 Covadonga. Historia, Santuario y Picos de Europa. Ricardo Puente

Ast 94 PUE cov

 

 

 

 

“A lo largo de esta obra, intentamos mostrar que  naturaleza, religión e historia se entrelazan mediante nexos sorprendentes.  Por ello, esperamos que, sea cual sea la idea con que el lector se acerque a Covadonga. Estas páginas le interesen y le permitan resolver alguna duda y formularse nuevas preguntas. Luego, debe ser crítico y completar o incluso corregir el texto con su imprescindible apreciación personal“ (del prólogo del autor).

 

2007 Covadonga, un santuario… Francisco Valle Póo

Ast C 2072 – 11

Se trata de una miniguía – 70 pág. – presentando un recorrido por el Real Sitio.

 

2007 Covadonga, iconografía de una devoción. F. Crabiffosse y otros

Ast 15347

 

 

 

 

“Espero y deseo que quien tenga la dicha de contemplar las obras de arte elegidas para esta exposición, experimente una profunda renovación espiritual que le impulse a colaborar con gozo en la construcción de una sociedad más justa, pacífica y solidaria” (Gabino Díaz Merchán).

“La consagración de la Basílica supuso la culminación de una aspiración del pueblo asturiano, en un santuario en el que, al margen de credos o posturas ideológicas, se venera el único símbolo que auténticamente nos une y nos singulariza. Al cumplirse el centenario de aquel acto – 1901: 2001 – se consideró oportuno profundizar en el sentido histórico de Covadonga y avanzar en el conocimiento de los múltiples aspectos que encierra” ( de ‘justificación de la Exposición’).

Contiene seis artículos de especialistas en los temas respectivos.

Uno de ellos es de Silverio Cerra Suárez: “Ver y entender Covadonga”.

Otro artículo singular, de Mª Jesús Villaverde Amaya – pág. 125 a 149 –, lleva por título “Contribución a la bibliografía sobre Covadonga” que recoge 400 títulos de libros, de mayor o menor extensión,  editados sobre Covadonga !!!

La segunda parte del libro, soberbiamente editado y encuadernado, contiene 376 fichas catalográficas de la exposición.

Toda una ‘enciclopedia’ sobre Covadonga.

 

2008 La  Virgen de Covadonga (una sonrisa de la naturaleza). José Luis González Vázquez.

Ast 22582

“No pretende ser esta obra un trabajo de investigación histórica. Se desea ofrecer por su orden una narración sucinta y sencilla al alcance de todos” (del prólogo del autor).

Se destacan en el libro los acontecimientos eclesiales ocurridos en el Santuario así como el triple significado de Covadonga: reclamo para turistas por su belleza natural, símbolo para un pueblo por su historia y, sobre todo, meta de peregrinos.

 

2008 Biografía del Santuario más antiguo de España. Silverio Cerra Suárez

Ast C 2284 - 15

Ofrece una descripción somera de cada componente: historia, edificios y significado que conforman en la fecha la Covadonga que se visita.

 

2008 Historias de Covadonga. Ignacio Gracia Noriega.

Ast 94

“Estamos ante una gran relato ‘enciclopédico’ con una envidiable prosa al servicio de unos conceptos claros y distintos y de unos juicios históricos maduros y concretos” (del prólogo de Gustavo Bueno)

El libro analiza los aspectos específicos de Covadonga: la Cueva y la Imagen, la Batalla, la Basílica. Añade un capítulo a lo que él llama ‘figuras de Covadonga’

Y otro a personajes que engrandecieron Covadonga.

Interesa su lectura.

 

2014 Asturias. Santuario y su entorno natural.  Juan José Tuñón Escalada y otros.

Ast C 3069 - 2

Las 60 páginas primeras presentan una visión fotográfica perfecta a la vez que un texto explicativo claro y suficiente para el visitante. En el resto del libro-guía se hace un recorrido por los pueblos circundantes a Covadonga que el autor titula ‘pueblos con estilo’.

Es la guía más visual y actualizada de las publicadas.

 

2016 El Santuario de Nuestra Señora de Covadonga. Historia y patrimonio artístico. Vidal de La Madrid y otros

“En esta publicación hemos propuesto el estudio del patrimonio histórico-artístico del Santuario de Covadonga, analizando su arquitectura y proporcionando un catálogo razonado de las piezas expuestas en el Museo de Covadonga y conservadas en el Real Sitio” (del prólogo del autor).

Importante y minucioso documento editado.

 

  

Conclusión

 

A cada libro acompaña la SIGNATURA, correspondiente

a ‘Bibliotecas de Asturias’.

 

En un artículo (1927) de Pauline L. Goode se lee: “al llegar el viajero a la estación de Arriondas, donde se toma un ‘tren-tranvía’ para ir a Covadonga, se encuentra en un ambiente delicioso: el pueblo está anidado entre montañas y por él corre un río dejándose acariciar por las numerosas flores que bajan hasta bañarse en él. Con la leyenda del Monte del Oso empieza la afirmación de lo que ha leído el viajero sobre Covadonga: que no hay árbol, piedra, río ni sendero que no tenga su tradición. En esto también reside el misterio de Covadonga”.

 

Encabezaba el título ‘bibliografía incompleta sobre Covadonga’;

pero más bien, hay que calificarla como ‘exigua’ o ‘mínima’ bibliografía.

El libro reseñado de Fermín Canella “de Covadonga” del año 1918 dedica un capítulo a ‘bibliografía sobre Covadonga’; en él se recogen 220 títulos y más de 100 artículos de prensa.

En otro de los libros citados , ‘Covadonga, iconografía de una devoción’ (2007), se nombran 400 títulos.                     

 

Como remate, una reflexión escrita de Gustavo Bueno: “Covadonga es importante no por los hechos, sino por sus consecuencias”.

 

 

 

 

 

 Ceferino A. Bermúdez.

  

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