covadongadigital.es

Contiene los artículos comprendidos entre 3.1 y 3.4 (dedicado al recuerdo del presidente del Foro Covadonga y factotum hasta su reciente muerte de esta página web aunque con otro formato y otro servidor).  También hay un In memoriam a Joaquín Fernández García, colaborador, recientemente fallecido.

  Covadonga en la lIteratura (IV), En este número se recoge todo lo referente a libros de "Ensayo" sobre Covadonga.

Senderismo. Es la cuarta aportación sobre caminos a o desde Covadonga. En este caso presenta la ruta de Covadonga a Santo Toribio de Liébana.

 

  

3.4-3.9

La Colegiata de Covadonga (Breve Guía de Covadonga)

El Regreso de la Santina desde París

El Hostal y el Seminario de Covadonga

La montaña de Covadonga

FIAT

 

Pinchar en  3.4-3.9

 

Este número ha sido publicado en el mes de octubre de 2012.

   

 3.1 IN MEMORIAM LUIS ÁLVAREZ FERNÁNDEZ 

     Luis A. Fdez 

 

 

 

 

In Memoriam

 

LUIS ÁLVAREZ FERNÁNDEZ

Amigo Luis: Cuando los días 6 y 7 de octubre nos reunamos en Covadonga los “niños” que comenzamos allí los estudios hace 60 años, todos estaremos pendientes de una silla vacía. Hablaremos de tu ausencia y despedida rápida, en silencio. Aparte de tu dedicación plena al Sacerdocio (en varias parroquias, en la Catequesis, en la creación de páginas web de la Diócesis…), fuiste eminente en el grupo con tu fotografía, tu Presidencia del Foro Covadonga y tu inestimable y nunca suficientemente agradecida dedicación a la Revista Covadonga Digital. Queremos dedicarte este número tres decovadongadigital.es.

 

En él hemos puesto todo nuestro deseo, esfuerzo, cariño… aunque en el aspecto técnico no será como los dos anteriores que tú dirigiste. Estabas ya preparando este número 3, del cual te habíamos enviado sucesivos artículos… También dejaste sin entregar el nuevo programa para el Archivo Histórico Diocesano como recordó Hevia Ballina en la prensa. Supongo que dejaste sin respuesta otros muchos proyectos, quizá uno de los más importantes el libro que tenías preparado sobre la Catedral de Oviedo, cuya página web habías construido, lo mismo que la de Covadonga.

Habías nacido en Puente de los Fierros el 25 de diciembre de 1939. En el curso 1952-1953 te incorporaste con otros 103 niños al Seminario de Covadonga, terminando tu carrera sacerdotal y siendo ordenado en La Felguera  el 14 de marzo de 1964. Te recordaremos siempre en las reuniones del 14 de marzo lo mismo que el mes de octubre en Covadonga.

Sembraste la Buena Nueva con palabra y ejemplo en Trevías, Luarca, Ciaño…

En 1984 te incorporaste  como Director al Departamento Diocesano de Catequesis dedicándote con entrega sobresaliente a la atención de niños y catequistas, publicando ya varios libros sobre la catequesis. Así hasta el año 2007 en que te incorporaste en el mismo Arzobispado a la sección de Nuevas Tecnologías. Casi simultáneamente fuiste profesor del Instituto Superior de Estudios Teológicos del Seminario de Oviedo.

Recordamos tu foto con Juan Pablo II en Covadonga, como  responsable de la organización de su visita.

Como presidente del Foro Covadonga (desde 2004 cuántas visitas y reuniones nos unieron con otros compañeros) presidiste en Covadonga la presentación del primer número impreso de la Revista Foro COVADONGA, en 2005. Al no poder asumir los costes de los siguientes números como era nuestro deseo, de ti partió la idea de CovadongaDigital.es, cuyo número tres te dedicamos.

Tu despedida oficial en la Iglesia de la Argañosa (el día 11 de junio de 2012) fue realmente extraordinaria. Más de cincuenta sacerdotes presididos por el Arzobispo y con la presencia de muchoS de tus amigos de curso. Habías fallecido el día 9, sábado. Nos dejaste en silencio, sentado en tu sofá y con el móvil en la mano.

Luis, amigo, en la Eucaristía del día 7 de octubre, en la Colegiata de Covadonga, te recordaremos especialmente. Supervisa desde la casa del Padre todas nuestras obras.

Cayo González Gutiérrez

 

 

 

3.2   IN MEMORIAM JOAQUÍN FERNÁNDEZ GARCÍA

 

 

 

 

JOAQUÍN  FERNÁNDEZ GARCÍA

Nace en Oviedo en 1943, pero su niñez y raíces profundizan en la tierra de sus mayores, Escoyo de Vega, Cabañaquinta, Aller. Allí va a la escuela, pero el maestro principal que marcó su carácter fue su padre.

A los once años ingresa en el Seminario Menor de Covadonga con la nebulosa idea de un ideal sacerdocio. Destaca entre sus compañeros como excelente estudiante, y por su madurez y nobleza; deja el Seminario al finalizar sexto de “latinos”. De su medio familiar y paso por el Seminario le quedó una impronta de fe cristiana muy arraigada y práctica, viviendo posteriormente su religiosidad personalizada y comunitaria de una forma culta, crítica y servicial; su “modus vivendi” tendrá el sello paternal y monástico del esfuerzo, de la sencillez y parquedad, del trabajo constante y honrado con el que disfruta, del orden y autoridad, de la convivencia familiar y del sentido común. En “Diario de un alumno”, (Seminario de Covadonga, curso 1954-55), su colaboración en el primer nº de Foro-Covadonga, escribía: “Querido padre: Mi religiosidad y mi vida espiritual ya han sido configuradas en mi familia. Tu me has ayudado a ello; poco queda por cambiar; a todo más, perfeccionarla”.

Es licenciado en la Facultad de Medicina de la Universidad de Granada (1969) y doctor por la de Oviedo  en Hematología- Hemoterapia; después de un breve paso por el Hospital de Oviedo, ejercerá esta especialidad como jefe de servicio en el Hospital de Cabueñes, Gijón, y en el Centro Médico, donde muchos pueden certificar su buen hacer y afectuosa atención. Casado con la maestra Mª Teresa Alonso Megido, también allerana de Felechosa.

Aún el 11 de Agosto de este 2.012, día del donante de sangre, es homenajeado por esta institución “Hermandad de Donantes de Sangre del Principado de Asturias”, de la que fue organizador y constante animador de estos magníficos  voluntarios y solidarios, entregando a su esposa un busto como recuerdo agradecido; ya en 1996 había hecho un esfuerzo editorial, publicando un voluminoso libro de Joaquín sobre los orígenes y avatares durante los veinticinco primeros años de altruismo y solidaridad con el pueblo asturiano. Digo esto porque no han parado de llover, como el día que se nos fue, 13 de Abril, señales de condolencia y admiración, de agradecimiento y pena por su ausencia, de reconocimiento de su valor profesional, cultural, social y familiar, de respeto, simpatía y afecto para este hombre, grande de cuerpo y alma, hasta formar un río de alabanzas que su hijo mayor resumió en el funeral así: “mi padre fue el mejor de los paisanos”.

Siempre riguroso cumplidor de su tarea, puntual en demasía para organizar el Servicio, a pesar del largo recorrido mañanero de Oviedo a Gijón, nunca se negaba a cualquier petición de ayuda o colaboración: una consulta especial, un artículo para una revista, la orientación para una tesis, etc.; así es como nos regaló su colaboración para Foro-Covadonga. Personalmente agradezco la amistad con la me honró, la acogida en su casa y su disponibilidad como médico y orientador en mis intentos de divulgar criterios evangélicos. Daba ejemplo para animar y poder exigir a sus compañeros; cuando corregía o más bien sugería con sutileza de sabio, lo hacía con gran dosis de socarronería. Últimamente  nos deleitaba con sus multicoloristas refranes, acertijos, recuerdos costumbristas en “Medicina Asturiana – La Revista del Centro Médico de Asturias”. Demostró ser casi único ejemplar de hombre ilustrado sin perder las raíces del pueblo y el amor a sus ancestros.

De su afición etnológica pudimos saborear libros como “La sangre en las culturas humanas” (discurso de ingreso en la Academia de Medicina de Asturias y León), “Curanderos y santos sanadores” (medicina popular asturiana); “El vudú y sus ritos sangrientos”, “Concepto de salud y enfermedad en la medicina popular asturiana” (discurso de ingreso como miembro permanente del Real Instituto de Estudios Asturianos).

 

 

 

Su narrativa es entretenida, popular, sencilla, curiosa, insinuante. En novela destaca “Siete vides”, dedicada a “tolos ayeranos que colaron pel mundu alantre”. Problemas, miedos y leyendas de nuestros lugares se describen con respeto y detalle, especialmente en bable allerano, p.e. “Coses d·osos”, “Maldaes de llobos” y “Les vaques tamién piensen y sienten”. Recuerdos más o menos personales y otros dolorosos de nuestros padres se cuentan con sentimiento: “El río del recuerdo” y “Ecos lejanos de una cruel guerra”. Con especial cariño entretenía a los “nenos” con sus cuentos que incluían ilustraciones ingeniosas y sugerentes de su hija Maite, p.e. “Lau, la mio perra fiel”, “Gene” y “Fito nel país de los gorretinos”.

No hubiera sido posible tan prolífica entrega cultural si no estuviera a su lado una extraordinaria mujer, Tere, no solo como esposa y madre de cuatro hijos ejemplares, sino también como su “hazmelotodo” complementario, suplente, ayudante, relaciones públicas y administradora del hogar y patrimonio.

Y como “de tal palo, tal astilla” y viendo sus frutos conocemos la bondad del árbol, no estará demás apreciar la maestría del padre valorando con breves y sentidas palabras, el tesón y el status conseguido por sus hijos: Félix, el mayor, después de pasar con brillantez por el Hamilton College de Nueva  York y el Imperial College de Londres licenciándose en Química, se incorporó a la Universidad de Stanford (California) donde se doctoró; trabajó en Roma en el Instituto de Estructura de la Materia y actualmente tiene un contrato de investigación en Oxford,Londres, sobre el empleo de espectroscopia láser en el ámbito de la nanotecnología, la ciencia de ”lo muy pequeño”.  Joaquín es militar suboficial en el Cuartel Cabo Noval, vocacionado y cercano formador de los soldados, con los que cumplió misiones especiales en Kosovo y Afganistán.  Rodrigo, médico en Barcelona y por afición y capacidad piloto y profesor de aviación, al tiempo que traductor (inglés, japonés, ruso…). Maite, licenciada en Bellas Artes, trabajó en Milán en el mundo de la moda, ilustradora de los libros de su padre y actualmente capitana de embarcaciones deportivas en la Bretaña francesa.

Son modelo y herencia viva de un estilo de vida paterna lleno de tesón, lucha, esfuerzo, sacrificio, privaciones, sentido moral y desarrollo intelectual y demás cualidades.

Su deseo y confianza de larga vida colmada de proyectos y disfrute de una jubilación, apenas iniciada, disfrutando de sus aficiones y sobre todo de sus nietos, fue quebrada repentinamente el día 13 de Abril a pesar de sus cuidados; su intensa vida llenó muchos años y su actitud de servicio le dio sentido.

A todas estas muestras de afecto unimos las nuestras en este nuevo formato digital de COVADONGA 52, asegurándole, para consuelo de todos, especialmente de su esposa e hijos, que él ya fue purificado por el amor divino antes de recibir “al tercer día”, el día importante, ese cuerpo de gloria que será el suyo por toda la eternidad, ontologicamente el mismo que el de la existencia terrena, del que guardará la huella, ya bienaventurada, que incluye una felicidad compartida, una relación armoniosa con un mundo transfigurado, una comunión de amor con todas las personas, de forma muy íntima con los que aquí estuvieron anudados a su querer y con Dios Padre por medio de su Hijo Jesús y de su Espíritu.

Joaquín, esposo, padre, amigo, intercede por nosotros.  

                                                                Angel Solís A.           

 

 3.3

COVADONGA EN LA LITERATURA IV

Cayo González

 

Ensayo

 

Continuando con nuestro colaboración de Covadonga en la literatura, habiendo escrito ya de la “Poesía” (nº impreso), “Narrativa” (nº 1 y 2 Digitales), recordaremos en este número “El ensayo” y en el próximo, “El teatro”.

Son muchos los artículos escritos sobre Covadonga que podemos catalogar como “ensayos”, Algunos de ellos son un tanto ambiguos pues lo mismo hablan de aspectos históricos, religiosos, geográficos…

En el nº Impreso (2005) ya presentamos multitud de documentos que referían la historia (mezclada con leyenda a veces) y no los repetiremos ahora. Tampoco haremos una lista exhaustiva de todos los libros que se pueden considerar como ensayos, sino solo de los más importantes y de los que tenemos algunos datos.

Es inevitable hacer alguna referencia a obras ya citadas en los números anteriores, porque mezclan distintos aspectos. Dentro de las dificultades cronológicas que a veces se presentan, procuraremos seguir este orden que parece el más lógico.

PEDRO del CORRAL escribe Crónica del Rey don Rodrigo con la destrucción de España.(también llamada Crónica Sarracina  en 134 ff. Copia manuscrita en letra semigótica o redonda; del último tercio del siglo XV. Esta crónica constituye en palabras de M. Pelayo y de Menéndez Pidal “el más antiguo ejemplo de novela histórica de argumento nacional”. El autor Pedro del Corral se basó en fuentes diversas: la Crónica de don Pedro, del Canciller Ayala; la Crónica del Toledano; la Crónica troyana, etc. Es un relato fantástico, aderezado con episodios nacidos de su inagotable imaginación y de tradiciones orales reformadas al efecto.

 El Padre Luis Alfonso Carballo, nacido en Cangas de Narcea en 1570, escribió el libro Antigüedades y cosas memorables del Principado de Asturias, después de visitar multitud de archivos  de Iglesias, Catedrales, parroquias, etc.  Por problemas de aprobación por la autoridad eclesiástica, este libro no se publicó en Madrid hasta 1695. Para algún crítico (Villa Pastur) es quizá la primera historia de Asturias con cierto sentido crítico.

 “En la Parte II, título IX, habla de don Pelayo, de El sitio de Covadonga (trae una amplia descripción y la leyenda del ermitaño). D. Pelayo con la gente acude a Covadonga. D. Pelayo es nombrado Rey en Covadonga. El gran número de gente que vino contra don Pelayo. Los moros son desvastados y un monte se derrumba sobre sesenta mil dellos.”

Ambrosio de Morales, Erudito y sacerdote, visitó en el siglo XVI Asturias y el resto del noroeste peninsular por encargo de Felipe II para hacer un catálogo de las arqueologías de estos territorios. De este viaje es fiel reflejo el libro Viage de Ambrosio de Morales por orden del Rey D. Phelippe II a los Reynos de León, y Galicia y Principado de Asturias. (1572)  En él presenta a Asturias como un país oscuro y frío. “De Santo Toribio de Liébana marché a Cangas de Onís y al monasterio de Covadonga que , aunque es muy  pequeño, es grande por la devoción que representa”. En artículos anteriores hemos hecho amplia referencia de la descripción de Covadonga por Ambrosio de Morales.

CAVEDA Y NAVA,  José,  Carta comentario a Antonio Cavaniles (sobre una novela histórica que este planeaba escribir sobre Pelayo; 1828). Hizo desistir a su amigo de escribir la novela histórica. Para Caveda la “invención” prima sobre lo histórico. Pelayo ha de ser el héroe cristiano. Entre el Pelayo de Jovino y la propuesta de Caveda hay coincidencias aunque también disensiones. Coinciden en el protagonismo de Pelayo frente a la Virgen y al pueblo sublevado. Coinciden en el paso a segundo término de la intervención sobrenatural, que en Jovellanos prácticamente no existe y en Caveda se plasma en algunos hechos concretos, mas como elemento literario.

____ ____ ____ Poesía en asturiano sobre la batalla de Covadonga (1839).[buscar]  Proclamación de Pelayo sobre el escudo, la aparición de la cruz en el cielo, la intervención de lo sobrenatural, el ´héroe cristiano”.

____ ____ ____ Examen crítico de la Restauración de la monarquía visigoda en el siglo VIII (1879). Divide su examen crítico en: Análisis de la cronología, los lugares, las personas y los sucesos; termina con una relación del reino asturiano creado por Pelayo como continuación de la monarquía visigoda.

            Caveda describe el lugar de Covadonga de forma romántica, citando a Jovellanos que también hace una descripción fantástica del lugar. “Allí cada sitio encierra una memoria querida de los buenos; cada peñasco es un baluarte; cada angostura, la tumba de un héroe; cada eco de la montaña una voz misteriosa que, resonando todavía al través de los siglos, expira en la soledad como el último rumor de la victoria. “La misma existencia de la cueva le resulta aun comprobante de la existencia de los hechos”.

 

Rodríguez, Ricardo, Memoria sobre el antiguo monasterio hoy Colegiata de N. S. de Covadonga, Madrid,1859, 39 pp. Imprenta de Beltrán y Viñas-   [Jovellanos, RES AST C 009-5

 

BUSTAMANTE DE LAMA, Fco., Tras permanecer en México unos cuarenta años regresó a su tierra natal de Llanes, y publicó el opúsculo La batalla de Covadonga, Santander, 1860, 10 pp.

Fraancisco PI Y MARGALL (Presidente de la República durante dos meses de 1873) escribió ¡Covadonga! En ella hace una elogiosa glosa de Covadonga:

            “Orillas del Guadalete hubiera fenecido la generosa dinastía de los reyes godos, si el invencible don Pelayo, retirado en los fragosos monte de Asturias, no echara en ellos los cimientos de una nueva monarquía. Este ilustre vástago de la sangre goda alienta con sus victorias a España, trabajada por la tiranía de los árabes; y pronto no hay pueblo que no aceche la ocasión oportuna para volar al estandarte del independiente caudillo. De aquí la fatigosa guerra por sus descendientes, ayudados de los pueblos, que debieron a su valor su independencia”.

 

En 1878 nos encontramos con el libro De Oviedo a Covadonga, apuntes de viaje, Oviedo, cuyos autores son FERNÁNDEZ LADREDA, Manuel F.  y SOLÍS DE LAHUERTA, Gumersindo.

En el mismo año se publica en Madrid Guadalete y Covadonga del año 600 al 900 (páginas de la historia patria). Por MARTÍNEZ DE VELASCO, E., Madrid, 1878, 256 pp.

 

Acacio Cáceres Prat es el autor de Covadonga. Tradiciones, historias y leyendas, 1887, libro en total consonancia con nuestro artículo no sólo por las historias y leyendas que nos transmite desde distintas fuentes, sino también porque el propio libro es modelo de redacción literaria. Como veremos tiene fragmentos realmente preciosos.

“El presente libro se dedica más que al Principado a Covadonga”. Ya en el Prólogo Antonio Balbín de Unquera expresa bellamente: “Covadonga no ha tenido hasta nuestros días ni libro, ni basílica, pareciendo abandonada” ( Poco después de este libro se inauguraba la excelsa Basílica y en 1926 se editaba la novela Altar Mayor de Concha Espina, el verdadero libro descriptivo de Covadonga).

En el artículo sobre Narrativa (“Covadonga en la literatura II”), del 1º número de Covadonga Digital, resumimos ampliamente distintos apartados de este libro, especialmente sus descripciones del paisaje.

De 1893 hay un folleto titulado Memoria sobre el monumental templo de Covadonga. Obra ejecutada hasta la fecha y resultado de la suscripción del año 1892. Oviedo 1893. Es un folleto.

También de 1893 tenemos el Diálogo edificante de Leopoldo ALAS, (“Clarín”): panegirista de Covadonga. Así nos lo presentaba J. Rodríguez Fernández (Presbítero) en la Revista Covadonga (p. 720: Las páginas que este escritor (Clarín) ha dedicado a Covadonga son bellas y admirables. En estos días de las fiestas jubilares de Covadonga es ocasión de darlas a conocer y recordarlas. El pensamiento de Clarín concerniente a Covadonga está esculpido en uno de sus mejores escritos que tituló Diálogo edificante cuyos personajes son: “la capilla evangélica”, “la catedral de Covadonga” y “ coro de catedrales”. Se trata de una alegoría sobre la intolerancia religiosa española de finales del siglo XIX.

            En lo que se refiere a Covadonga:

            “Los fanáticos modernos no conciben que se construya una catedral en Covadonga a expensas de toda la nación, como obra patriótica, como grandioso monumento que conmemore la primera hazaña de la reconquista, el primer milagro del valor en su lucha de tantos siglos contra los sectarios de Mahoma. ¿Por qué una catedral? gritan. Porque lo quiere la historia y como la historia es como es y no como quiere el capricho de cada cual, Covadonga, quiéralo o no el racionalista negativo, tiene que representar dos grandes cosas: un gran patriotismo, el español, y una gran fe, la fe católica de los españoles, que por su fe y por su patria lucharon en Covadonga. Una catedral es el mejor monumento en estos riscos, altares de la patria…

            Debiera ser esta catedral la obra expontánea, sumultánea y unánime de todas las fortunas de España, y no una humilde prueba de la caridad y del provincialismo de unos pocos asturianos. ¡Levantad en Covadonga, no una pobre basílica amanerada y raquítica, por su miseria, sino un reflejo glorioso de toda la grandeza de las catedrales españolas.¡ La fe de León, de Burgos, de Sevilla, de Granada, se salvó en Covadonga”…

En 1895, se edita en Gijón el libro Covadonga, de Félix Aramburu y Zuloaga. Se trata de una monografía separada del Tomo I de la obra “Asturias”, de  Bellmunt, Octavio y Canella, Fermín.

Graciano MARTÍNEZ en La batalla de Covadonga, 1912, presenta, en  32 pp una reflexión piadosa y patriótica con un “Discurso literario sobre la batalla”..

           

REIGADA, A., Covadonga, 22 pp. 1916.  De Arriondas a Covadonga; Discurso literario sobre la batalla. (Tranvía de vapor de Arriendas a Covadonga: “desde que se inauguró…)

 

 

Fermin CANELLA Y SECADES publica en 1918 De Covadonga (contribución al XII Centenario). Santuario del Auseva, 395 pp., (en las páginas. 169ss trae el Viaje de Morales); en la p. 70ss, biografía de Frasinelli; en 78ss, notas sobre Sainz y Forés, Martínez Vigil y D. Máximo de la Vega; en la 145 y ss. sobre el Palacio de Ventura Rodríguez; en la 182 “Escritura de fundación de Santa María de Covadonga”. Al final del libro: Bibliografía de Covadonga; Reproducción facsimil en 1998.

CONSTANTINO CABAL publica en 1918 Covadonga, historia y leyendas,  384pp. En 1948 publica La divina peregrina (Los ritmos de Covadonga) y en 1991 (con presentación de Silverio Cerra Suárez y con un anexo a la presente edición del Prof. José M. Gómez-Tabanera) se edita de nuevo Covadonga (ensayo histórico crítico). 284 pp. En este último libro habla de la “Etimología de Covadonga”, “la leyenda”, “la historia”, El Santuario

Así nos detalla (en La Divina Peregrina) las peripecias de la Santina en sus viajes durante la guerra:           

            “Ya no supo nadie, desde entonces, de su sonrisa de luz. Así se pasó la guerra; así se fue a la victoria; así se llegó a la paz. Y ya entonces se supo de la Virgen, que se le quedara tiempo en un departamento del Pelayo, del que después fue a Gijón. Una ceguera de codicia estúpida llevóla luego a Valencia y ya en Valencia los fervores todos que iban en peregrinaje con la ansiedad de encontrarla, no hallaron nuevo rumbo que seguir”. “Esta aparecía en París”.

XII CENTENARIO DE COVADONGA EN 1918. Discursos en el Senado (Marqués de Villaviciosa, Canella, Parres y Labra).

 

En 1919 encontramos La diadema de Covadonga:  María, reina y salvadora de España en Covadonga, 718 -1918, discurso religioso-patriótico pronunciado en la Santa Cueva con ocasión de las fiestas del Centenario, de  Félix. ARRARÁS IRIBARREN (fue canónigo en Covadonga y después de Burgos), obra publicada en Burgos.

De 1919, también es La victoria de Covadonga (1.200 años después), obra de Elías José CON Y TRES 132 pp.  Utilizó en varias ocasiones el seudónimo de El León de Enol.

En 1920, en Oviedo, Antonio ALONSO RODRÍGUEZ, recopila artículos de varios autores en un libro titulado Batalla y santuario de Covadonga: tradición, monumentos, historia.

Antonio Alonso Rodríguez prologa la obra, explicando que se pidió a los autores que colaborasen en esta obra colectiva y la estructura del libro. Antonio Alonso añade que la obra está compuesta de dos partes, la primera de ellas comprendida por los escritos dedicados a la historia de la batalla y la segunda parte dedicada al Santuario.

Cuando se publica esta obra, aún no se había publicado ninguna monografía exclusiva del Santuario, y Antonio Alonso reivindica la necesidad de una obra de este tipo.

Los artículos de la obra son:

1. La Batalla de Covadonga:*

 

 A falta de prólogo, Antonio Alonso Rodríguez

 

 

 

La Batalla de Covadonga en la Tradición y en la Leyenda, Zacarías García Villada. 

 

 Dos Cantos Épicos sobre Covadonga.- Análisis del poema de Saldueña. Luis Alonso Getino, O.P.

 

  La Virgen de la Montaña, Luciano García

 De cómo nació la raza, Gabriel Maura Gamazo

*

 

 

 D. Oppas, Armando Catarelo Valledor

 A la Cruz de la Victoria, Graciano Martínez

 Covadonga, Bernardo Acevedo Huelves

 Investigaciones, Ramón Prieto

 Asturias, Eloy Noriega Ruiz

 

2. El Santuario de Covadonga

  Recuerdos y esperanzas, Restituto del Valle Ruíz

 

 Escenario augusto de Covadonga, Manuel Sáinz

 

 Notas de Covadonga, Arturo de Sandoval y Abellán

 La Coronación de la Virgen, José María Gutiérrez Palacio

 El santuario de Covadonga, Antonio Alonso Rodríguez.

 

Este libro, consta de 153 páginas, la Fe de Erratas y 8 láminas de fotograbados que ilustran los contenidos de la obra.

El compilador de la obra, Antonio ALONSO RODRÍGUEZ, había adelantado algunos artículos en una edición extraordinaria de la  Rev. Covadonga (n. extraordinario 1918).

 

En 1922 escribe Zacarías GARCÍA VILLADA Covadonga en la tradición y en la leyenda,  Razón y Fe, Madrid, 86 pp. Dice sobre Pelayo: “desde luego podemos afirmar que Pelayo no fue un mito como algunos han creído, sino una persona real. En esto están contestes tanto las crónicas latinas como las árabes, de mayor autoridad… Sabemos el hecho y nada más”. “¿Existió la batalla de Covadonga? Ninguno de nuestros grandes historiadores ha puesto en duda la existencia de la batalla de Covadonga. La noticia ha llegado a nosotros por dos cauces: uno, las crónicas latinas, y otro, las arábigas. ¿Cuándo tuvo lugar? Proporciones de la batalla (p. 29).

ANTERO DE FIGUEIREDO, dentro del libro Espanha (1923), dedica varias páginas a Covadonga y a La santina de la cueva: ·¿Quién inventó esta Santina tan pequeña?... ¡La virgen –menina! La llaman la “Santina de  la Cueva”

Martín MANJÓN escribe en 1925 Covadonga en la Mano:  guía del Santuario: datos históricos.  55 pp.

De 1926 es Paisajes de la Reconquista, de Juan DÍAZ CANEJA.  Está editado por Maxtor (Valladolid 2009) y es una edición facsímil del original publicado por Calpe en el año 1926. Descrine la Garganta del Cares y el desfiladero de los Beyos.

En el artículo “Breve Guía de Covadonga: La Basílica”, publicado en el número 1 de Covadonga Digital citamos ampliamente el libro de Maximiliano ARBOLEYA MARTÍNEZ, La Basílica de Covadonga: justificación de un doble homenaje: El obispo Martínez Vigil,Covadonga,  1926, 47 pp. Sigue paso a paso la construcción de la Basílica.

Luciano LÓPEZ Y GARCÍA-JOVE publica en 1926 La batalla de Covadonga. Historia del Santuario. Habla de distintas Crónicas en torno a Covadongam empezando por el Cronicón de Isidoro Pacense, obispo de Béjar:  “Entre los reinados de Wamba y Alfonso III el Magno (cerca de 200 años) en que nada hay escrito sobre la crónica pacense-en latín). Escrita en Córdoba en 754. No habla de Pelayo ni de Covadonga., aunque puede haber hablado en otras obras suyas citadas. Cronicón del Abeldense, 883/976; habla de Pelayo “rey de Asturias en Cánicas”. Nada dice del lugar de la batalla ni del número de combatientes. Cronicon de Sebastián, obispo de Salamanca; de la misma fecha, a petición de Alfonso el Magno (III). Se considera la crónica oficial de este rey. Comienza Sebastián en el reinadod de Wamba y termina con el de Ordoño I. Perecieron 124.000 caldeos y los 63.000 que quedaron subieron el Monte Auseva hacia Liébana. Cronicon del Silense, en el siglo XII. 187.000. Crónica de Lucas de Tuy, del Arzobispo don Rodrigo y de Alfonso el sabio. (De rebus Hispaniae, 1243. Reducen los muertos a 23000.

            Según don Luciano, Alfonso X en su Historia de España cita a autores árabes como AL.Katiya-Hayan (s. XI); El Razi Aben (siglo XII); Jaldón Ajbar Machmua (colección de tradiciones) s. XI “conquistó todo menos una sierra donde se escondió Pelayo con 200 hombres; Luego salió de la sierra y se hizo dueño del distrito de Asturias”. Los de Pelayo, muchos murieron de hambre, hasta quedar 30 hombres y 10  mujeres. Nada más tenían miel para comer”.

            “El hitoriador Aventaric, considerado por algunos como testigo ocular de los sucesos que narra, dice que fueron enviados contra Pelayo (que tenía 500) hombres Aclaman con 6000 hombres.”

            También habla don Luciano del incendio de 1777. Después de este Carlos III manda levantar un templo monumental. Descripción del proyecto de Ventura R, por Ceán Bermúdez.. “Se eligió con gran acierto, para solar del templo, un alto cerro llamado el Cueto, situado entre el monte Auseva y el Ginés.

 

Martín ANDREU VALDÉS publica en 1941 Para leer en Covadonga, (167 pp). :La imagen de la Virgen en París. A la vuelta, reanudación de los cultos en Covadonga después de la guerra civil (1937). Vicisitudes de la imagen de la santina durante el dominio rojo.

 

Emiliano de la HUERGA (Abad de Covadonga) escribe varios libros, folletos y guías: La belleza de Covadonga: paisaje y espíritu (adhesión por Concha Espina), 1950, 36 pp. (Incluye poemas de D. Emiliano). Verso de Concha Espina. Enlace nupcial. Paisaje. El torrente. La catedral. La “Santina”. Romance de la luna.

____ _____ _____ Breve Guía de Covadonga (1984)

____ ______ ____ Covadonga, 86 pp 1990.

_____ _____ ____ Covadonga, León, 1972, 64 pp.

            Himno de Covadonga, p. 88.

 

VALDÉS GUTIÉRREZ, Manuel (Cura de Pola de Laviana), El Libro de oro de Covadonga, Gijón, 1956. 53 pp.

En 1956 publica Luis MENÉNDEZ PIDAL Y ÁLVAREZ La Cueva de Covadonga, Discurso. Cita unos versos de la  Crónica de Alfonso III, p. 17

            Extracto de la traducción de R. Menéndez Pidal:

            “El obispo Opa, subiendo a un ribazo frente a la

Cueva Sagrada (cova domnica, Covadonga), habló: Pelayo,

Pelayo, ¿dónde estás? El cual, respondiendo desde una

abertura (o natural ventana) de la peña, dijo: Heme aquí!....

Nuestra esperanza está en Cristo: este pequeño monte será

la salvación de Espàña, y de la gente de los godos.....

El obispo se vuelve al ejército (sarraceno, y dice): Apre-

suraos a combatir: ya veis cómo ha respondido....

Pero Dios lo hizo, que las piedras lanzadas por las cata-

pultas, al llegar al altar de la Santa Virgen María que está

dentro de la Cueva, retrocedían y mataban a los sarracenos”,

 

.Del lugar natural de la histórica y Santa Cueva. Entonces (antes de la gesta de Pelayo) la Cueva aparecería allá arriba, mucho más alta que ahora desde su base, que fue elevada con sucesivos rellenos hechos por el hombre en el curso de los siglos... Esta vía iba entonces mucho más baja que la actual carretera.

C. de Alsfonso III: .. y subió (Pelayo) al alto monte Auseva, a una cueva muy segura, de la cual sale el río Enna.

El Silense: .. monte Auseva, en cuya base cierta roca fortalecida naturalmente y no por obra de artífice, cierra una gran cueva absolutamente inexpugnable a toda máquina de guerra enemiga, en su concavidad caben cerca de mil hombres, para cuya protección no se necesita arbitrio alguno. ..(lo mismo dice la C. de Alf. III, en cuanto a la cabida).  Cabida exagerada, pues hoy, que tiene mayores dimensiones por las alteraciones habidas, no puede dar abrigo ni a la mitad del número de hombres allí consignados.

.. Las crónicas árabes estiman la cabida en trescientas personas. Según muchos es posible que ya antes de la batalla hubiese allí una imagen de la Virgen y un altar.

Pocas pero muy curiosas referencias nos quedan de lo que fue Covadonga siglos atrás,  siendo de lamentar no tener aquí la del viajero alemán Rickel o Ryckel, que publicó e n 1525 su historia de Covadonga, decribiendo también el Santuario enclavado en las altas montañas de Asturias, cuarenta y siete años antes que Ambrosio de Morales.

 Sepulcros románicos. Covadonga en el siglo XVI. Crónicas árabes. La Colegiata. Historia de Covadonga. Índice general, p. 279.

“En el Repelao está también la estación terminal del ferrocarril que enlaza a Covadonga con Arriendas. Su función terminó el año 1936. La Basílica. Hostal Favila. Seminario. La batalla de Covadonga. Centenario de la batalla de Covadonga.

LUCES DEL AUSEVA, Revista Año 1969 (nºs 25 y 26) XX Año. (Cuarta época): Cierre del seminario y marcha de las Hijas de la Caridad (había comenzado en 1950). Se cierra el antiguo Hostal Favila, después Casa de Ejercicios para el Apostolado Social y Seminario Menor en los últimos 19  años.

 

____ _____ ____ Año 1974. nº 50; XXIV Año (Cuarta época)

            Monografía de Pedro Poveda. Covadonga y Pedro Poveda. Breve biografía. Pedro Poveda era así. Anecdotario. Entrevista con D. Luciano López y  García-Jove. Reportaje gráfico. Encuentro en Covadonga. El P. Poveda y la juventud de hoy. (Supo vivir los problemas de su tiempo). Homenaje a P. Poveda en Guadix. Se está juzgando a un hombre.

SÁNCHEZ ALBORNOZ,  Claudio, Pelayo antes de Covadonga. Buenos Aires, 1955, 20 pp.

 El reino de Asturias: orígenes de nación española: estudios críticos sobre la historia del Reino de Asturias (selección), por J: E, Casariego, Oviedo, 1979, 542 pp.

            Recogido de Luces del Auseva (1976?): en el Epílogo de esta obra:

“A veces creo que el Altísimo ha pactado conmigo prolongar mi vida hasta que ponga fin a mi Historia del Reino de Asturias.  Confieso que en ocasiones, pícaramente, he prolongado ese final para dilatar también mi terreno existir… Quiero que estas mis últimas palabras sean un canto a Asturias, la cuna de España.  Nada me sería más grato que poder volver a Covadonga e hincarme ante la Santina y decir a María: Gracias”.. Y escribiría en el libro de Oro de Covadonga: “En este día de enorme emoción en este Covadonga unida a mi vida desde hace más de medio siglo, agradezco al Altísimo que me ha permitido volver a esta cueva para rendir homenaje filial a la Virgen Santísima. Que ella intervenga cerca de Dios para que me dé una buena, santa y pronta muerte…”.

SARABIA, Ramón, La vuelta del peregrino. (Rv covadonga)

            ... También yo, Santina mía de Covadogna, vengo de recorrer los campos todos de mi patria, las ciudades que se divierten y las aldeas que rezan, las fábricas que se agitan con la loca embriaguez del trabajo, y los trigales que suben silenciosos..

            Desde aquí. desde el fondo de este maravilloso, por donde se precipita tus plantas benditas y que se va a contar a los campos y a las olas del mar tu grandeza y tu hermosura con los cascabeles de sus corrientes, desde aquí te veo y te contemplo, catedral suntuosa...

            Catedral de piedra roja, otras te vencerán en la esbelted de susagujas, en la magnificencia de su ornato, en la grandiosidad de su mole, pero ninguna, como tú, tiene un trono de follaje, como el tuyo, ninguna ostenta corona de montañas, como las tuyas.

SOMOANO, Celso Diego, Cangas de Onís-Covadonga, 1963, 142 pp.

CADIÑANOS BARDÉN, Inocencio, “El proyecto de Ventura Rodríguez para Covadonga, teoría y realidad”, en Boletín de la Real Academia de Bellas Artes de S. Fernando., Madrid, 1991.

 

GARCÍA PÉREZ, Guillermo, Covadonga, Cueva de Isis-Athenea. Oviedo 1992. Int. De la epopeya al rigor histórico

GONZÁLEZ SANTOS, Javier, El Santuario de Nuestra Señora de Covadonga, Oviedo, 1995, 12 pp.

Francisco BALLESTEROS VILLAR , El libro de Covadonga y su entorno. MADU EDICIONES, 2003, 233 págs:

Presenta una amplia historia de Covadonga con referencia a los documentos guardados en los archivos. También presenta una amplia información (también gráfica) sobre la montaña de Covadonga. Es un libro muy completo.

Carolyn  P.  Boyd, en un artículo “Covadonga y el regionalismo asturiano” de la Revista Ayer (Asociación de Historia Contemporánea), 2006, nº 64,   examina la política conmemorativa que rodeó al 1200 aniversario de la batalla de Covadonga en 1918. Este artículo aborda la política cultural del regionalismo y del nacionalismo en España a través del disputado significado otorgado al mito de Covadonga, conocido tradicionalmente como el «lugar de nacimiento de la Reconquista». Como mito de gran significación histórica tanto para la región asturiana como para la nación española, Covadonga también es un mito fundamental que creó identidad colectiva y que ejemplificó el patriotismo dual de los regionalistas asturianos. Sin embargo, entre los tradicionalistas católicos y los reformistas europeizantes surgió una disputa acerca de las diferentes interpretaciones de la identidad y la historia regional y nacional. La conmemoración oficial del 1200 aniversario de la «batalla» de Covadonga en 1918 marcó el triunfo de la interpretación nacional-católica del mito, que a partir de entonces se transformó en un símbolo de identidad regional partidista, antes que en un símbolo compartido.

 

Don Pelayo , el rey de las montañas 2007

José Ignacio Gracia Noriega , Historias de Covadonga, 2008

La montaña mágica 2008

Libro con reseñ\

 Cayo González

 

3.4

SENDERISMO: DE COVADONGA A SANTO TORIBIO DE LIÉBANA

Ceferino Álvarez Bermúdez

 

Hoy, 16 de abril, fiesta de Santo Toribio de Liébana, doy  comienzo al relato ‘personal’ de una ruta recorrida hace tiempo, confiando que las imágenes que guarda el fichero vayan despertando las situaciones y vivencias de entonces.

A Covadonga se llega por todos los caminos, pero también se parte del Santuario hacia todos los rincones de la geografía patria.

El itinerario que se presenta es el del sureste: de Covadonga a Santo Toribio de Liébana.

En informaciones escritas y gráficas está muy bien documentado el recorrido, accediendo a cualquiera de las páginas web de ‘Ruta de la Reconquista’. Cito solamente la realizada por el GM. Íbice-Covadonga en el año 2008 y consultada al día de hoy 14.314 veces: Lago Enol – Poncebos (que es uno de los tramos que queremos recorrer) y la de http://reddeparquesnacionales....Nosotros elegimos este itinerario por ser este año 2007, Año Santo Lebaniego (que ocurre cuando la fiesta de Santo Toribio de Liébana – 16 de abril -  cae en domingo).

“Este GR parte del mítico centro de identidad asturiana como es Covadonga, y va enlazando a su paso los valles y majadas que componen el mosaico que formas los tres Macizos de Los Picos de Europa. Se ha escrito que las huestes del emir árabe Alkama, perdida la ofensiva contra Pelayo en los lugares de Covadonga, se ven obligados a huir  a través de una ruta casi impensable: Los Lagos, Cares, Pandébano, Áliva hasta alcanzar el valle de Cosgaya”.

 

 

 

 

Nuestra primera etapa comienza en Covadonga, a las 8 de la mañana y terminará en un albergue ‘cutre’ de Bulnes a las 8 de la tarde. Es lunes, 31 de julio.

 

Despedimos el Santuario con el canto de una Salve a La Santina, sabiendo que nos espera un día duro: nuestras fuerzas y ánimo ahora están al cien por cien.

 

El grupo está formado por los cuatro senderistas que ya hicimos otras ‘caminatas’ a Covadonga:

 

desde Oviedo, desde Avilés y desde Bustio; estos son los nombres de los componentes: Elías, Teo, Marino y Ceferino.

 

El primer repecho, después de dejar atrás el histórico cementerio, es muy pindio y prolongado – senda  La Matona -y nos llevará hasta la Vega de Orandi; para algunos de nosotros, tiene recuerdos de niñez y juventud: entonces nos parecía ‘la pradera mayor del mundo’; hoy día sigue teniendo mucho encanto y bien merece una excursión familiar.              

 

 

 

 

 

 

Cruzamos la pradera, relajando músculos y pulmones y nos orientamos en dirección sudeste hacia la canal de Severín que nos ascenderá hasta la Majada

de Fana, solitaria y bien cuidada; el amplio sendero llega a cruzar la carretera que sube a Los Lagos.      

 Aquí hacemos el primer aprovisionamiento de galletas, higos y frutos secos antes de alcanzar la Vega de Comeya.

Nos dejamos guiar por  el sendero, bien señalado y bastante cómodo, hasta la  amplia Vega de Belbín.                       

Nos encontramos ya faltos de agua, cuya necesidad nos acuciaría más tarde, bajando por Ostón y Culiembro. Por los datos que manejábamos, encontraríamos una fuente abundante ‘que mana y corre’ en la parte baja de la Vega de Arnaedo; en la soledad de esta vega bebimos, con ganas, buena agua, comimos alguna cosilla de alimento, descansamos lo imprescindible y, después de llenar a tope las cantimploras, emprendimos de nuevo el camino que asciende hacia la pradería y cabañas de Vega Maor.

 

Encontrábamos ganado caballar y vacuno en estas aún verdes praderas; ahora ya cruzamos entre rebaños de cabras. Intercambiamos algunas impresiones y preguntas al caso con un pastor que hacía sus tareas de la mañana; no habíamos cruzado palabra con nadie y no volveríamos a encontrar ser humano alguno hasta la llegada a La Senda del Cares. Entre apreciaciones de su trabajo diario de verano nos informó que no encontraríamos agua sino un ‘hilo tenue’, bajando Culiembro.

 Ya habíamos caminado más de 7 horas. No habíamos ‘perdido’ el camino en ningún momento, algo extraño en nosotros con experiencia repetida de tener que desandar parte del camino en otras travesías anteriormente realizadas.

 No faltó tampoco en esta ocasión el ‘despiste’: en la Vega de Ostón; nos dividimos para atravesar esta amplia majada y los que habíamos ladeado por la derecha gritamos a los que optaron por la izquierda que debían ascender a la collada donde se asientan la mayoría de las cabañas; allí, de nuevo rejuntados, encontramos  la ‘buena señal’ que nos encaminó hacia la Canal de Culiembro.

                                                                                                                       

  Estábamos ya sin gota de agua.

 Nos advertimos mutuamente sobre bajar la canal con tiento porque la arenilla fina hacía perder fácilmente el equilibrio; no obstante, las posaderas de uno se resintieron por un resbalón en la gravilla del empinado sendero, pero, pasado un primer momento de nerviosismo ante las posibles consecuencias, no impidió emprender de nuevo la bajada, que se nos hacía ya larga, larga. Estábamos entonces enfrente del Boquerón de Posadorio.

 

 Eran las 4 de la tarde y sólo habíamos ingerido frutos secos, higos y chocolate; teníamos que llegar a la Senda del Cares a ver si, de alguna forma, podíamos coger agua del canal, pues ‘el hilo de agua’ de que nos había hablado el pastor se quedó en ná.

 

Por fin y un tantillo cansados llegamos al Caserío de Culiembro, hoy abandonado y en Puente Pando a La Senda del Cares; habíamos cubierto una parte importante del camino de la jornada. Al no poder acceder al agua del canal, nos sentamos a la vera del camino a comer ‘en seco’, esperando que alguno de los que cruzaban nos ofreciese una cantimplora al vernos ‘tan mustios’, pero no; tampoco nos atrevimos a abordar a los que regresaban porque iban ‘ligeros de equipaje’.

 

Fueron varios los momentos recordables vividos en esta larga mañana, pero el que no olvidaremos y quedará como anécdota ‘in secula seculorum’ fue la llegada a

Poncebos. En la primera terraza que encontramos pedimos cerveza en un vaso de sidra hasta el borde; cuando, al minuto, el camarero volvió con el pedido de otra mesa, le pedimos que ‘repitiera la dosis, por favor’; se sorprendió un poco de nuestras tragaderas y se sonrió: un buen profesional. Fueron los mejores euros gastados en mucho tiempo.                                        Repuestos en el cuerpo y en el alma emprendimos la subida por la Canal del Tejo. Íbamos relajados porque disponíamos de tiempo suficiente y también teníamos las fuerzas suficientes aún. En Bulnes buscamos ‘posada’  y lo que encontramos no es muy digno de elogio precisamente, pero ‘había que pasar la noche’ y descansar en lo posible.

Una ducha, una caña, un paseo por el pueblo (visitando su augusta iglesia parroquial) y… a cenar en Casa Guillermina. Tomamos una copita de orujo como vasodilatador de la noche (media aspirina es un buen vasodilatador del día). En el albergue ya había otros montañeros ‘sobando’. Nos acomodamos como mejor pudimos y… hasta mañana, si Dios quiere.

 

A la mañana siguiente, día 1 de agosto: segunda jornada; después de prepararnos para 

Pandébano. Como en el día de ayer, nos encontramos con un buen ‘repecho’ para empezar, que se hizo más duro por el barro que  se encuentra en este tramo de recorrido por camino empedrado; todo se puede hacer más fácil con el cuidado necesario y con un pequeño esfuerzo añadido.. No estábamos en ninguna competición aunque queríamos aproximarnos en esta jornada lo más posible a Santo Toribio. Paso a paso, fuimos ‘haciendo el camino’ de subida, cruzamos Pandébano con una niebla baja,  mañanera, que nos impidió contemplar con una mirada apasionada el Naranjo; por carretera  nos acercamos hasta Sotres. Aquí desayunamos ’a conciencia’ y, después de aprovisionarnos de un poco de comida, iniciamos la subida desde los Invernales del Texu a Áliva siguiendo el curso descendente del río Duje

 

 

   

En la fuente abundante de las Vegas de Sotres nos detenemos a beber buena agua y a llenar de nuevo las cantimploras para no llegar al secañu del día anterior.

‘Pasín a pasín’, recordando alguna otra subida por aquí en tiempos pasados, fuimos ascendiendo, dejando a un lado y a otro las cresterías del Macizo Central. Peña Castil, Cabeza de Las Moñas, El Escamellao, Peña Vieja y las del Macizo Oriental: Pico Valdominguero, Morra de Lechugales…; la visibilidad ya era óptima y así pudimos una vez más disfrutar con esta ‘paz’ de Picos; a nadie encontramos en nuestro camino hacia los Puertos de Áliva. Con emoción dejamos Asturias y nos iniciamos en Cantabria. Al avistar la Ermita de La Santuca de Áliva, como la conocen los nativos, abandonamos el camino que conduce al Refugio de Áliva y acceso a las cumbres del Central y desviamos nuestros pies hacia la izquierda.

 Al llegar a las praderas de Campomayor, que rodean esta pétrea capilla solitaria, allí nos ‘echamos’, como las vacas que, a estas horas del mediodía, se desentendían de ‘sus labores’ y descansaban plácidamente. La ermita, dedicada a La Virgen

de la Salud, es una obra de fábrica de las ‘de antes’ y parece que se encuentra en buen estado de conservación; la romería el día 2 de julio reúne a un gran número de peregrinos.

 Como el tiempo aquí parece ‘que no corre’, hicimos una demora lo suficientemente larga para descalzar las botas, comer algo de las viandas y ‘rumiar’ con el ganado en este paraíso de pradera y de caliza, donde cada uno de los cinco o seis sentidos corren sueltos.

 Pero, ¡hay que seguir! Decidimos seguir el camino ancho y en zigzag que va descendiendo hacia Espinama en busca del valle lebaniego de Valdeboró, siguiendo el curso del río Deva. De nuevo, el entorno se puebla de arboledas, de fincas cerradas y de artos en muchas fincas a la vera del camino.

En Espinama también hay cerveza para quitar el polvo del camino y un bonito rincón en el restaurante para sentarnos en sillas y acompañar el jamón y el chorizo con una ‘valiosa’ botella de vino. Son las 4 de la tarde.                                                  

Desde Espinama a Potes hay un sendero muy marcado, el PR-S7, que parte de Fuente Dé y llega a Potes. Comenzamos a recorrerlo creyendo que por aquí los kilómetros tienen 700 metros, pero no: se nos alarga mucho el recorrido de los 9.7 kilómetros que fuimos andando, deseando llegar al final de la jornada.

 

Leímos en una hoja de ruta que en Cosgaya “hacen perecer de una tacada a 63.000 guerreros musulmanes por el desmoronamiento de un monte” ¡Tanto cabalgar y cabalgar desde Covadonga para llegar a esto! Será verdad que la historia la escriben  (o cuentan) siempre los vencedores…

 

         En el pueblo de Los Llanos tuvimos la buena idea de llamar por teléfono a un Hostal en el que,  podíamos pernoctar.

 

 Confirmamos la reserva y ya teníamos otro ‘talante’  y otra soltura para recorrer los 4 kilómetros que nos separaban de  Camaleño, final de etapa.        

 

La reserva de este Hostal fue todo un éxito: su situación, las habitaciones que nos asignaron, la cena… una ‘fortuna’; no recuerdo lo que abonamos por estos servicios pero fue, como en Poncebos, de los dineros mejor gastados en meses quizá. Apunto el teléfono de contacto: 942733048.

 

Antes de la cena nos dimos un paseo por el pueblo, que resultó muy corto porque el pueblo no daba más de sí. Esperamos a que nos sirvieran la cena y  creo que nos tomamos unas copitas del buen orujo de Liébana antes de irnos a dormir.

 

 

 

 

Al día siguiente, tercera jornada, no teníamos necesidad de madrugar porque ni había ‘repechos’ ni la distancia era larga: poco más de 5 kilómetros por el sendero indicado,

 

el  PR-S7,  para encontrarnos en el lugar de destino:

Santuario de Santo Toribio de Liébana.                                                      

 

Amaneció un día luminoso y las cumbres que cubren el valle  - destaca Peña Oviedo -le dan una belleza majestuosa al camino. Contemplamos, charlamos, cantamos mientras hacemos este corto trayecto hasta Santo Toribio para participar esta mañana en el Año Jubilar de la veneración de la reliquia del ‘Lignum Crucis’ - ‘Signo de Vida’-  y de la Asamblea multitudinaria que allí se había congregado para la Misa.

 

En la cola para entrar a la Basílica nos encontramos con nuestro amigo Cayo que se había ofrecido a ir a buscarnos aquí para trasladarnos a Covadonga y así retornar a Oviedo en nuestro propio vehículo.           

 En el Santuario, además de encontrarnos en la meta propuesta, todo fue una gozada por el trato recibido; tanto la organización que mantiene el Santuario con verdadera actitud franciscana: sin gritos ni órdenes estentóreas, sin empujones por parte de los cientos de peregrinos que allí se habían juntado como por la dignidad de la Celebración Eucarística en la que participamos.

 

A todos nos dejó una muy grata impresión: estos monjes franciscanos tienen un don especial  de servicio y de piedad que transmiten en sus personas, en sus palabras y en sus gestos y en las acciones litúrgicas. Hubo tiempo para acercarnos a venerar el ‘Lignum Crucis’ que guardan allí como su mejor tesoro según Mt. 6, 21 ‘allí donde está tu tesoro, allí está tu corazón’.

 

No volverá a ser Año Santo Jubilar Lebaniego hasta el 2017. Este año 2012  - hasta el 14 de septiembre – se celebra como año interjubilar (¿puede llamarse así?); si no se ha participado en ocasiones anteriores bien merece la pena saborear y gustar este lugar de peregrinación y de hermosura  total; “mil gracias derramando, pasó pos estos sotos con presura, y, yéndolos mirando, con sola su figura, vestidos los dejó de hermosura”.

Me atrevo a asegurarles que no les defraudará.

Yo quiero repetir por tercera vez, ¡y antes del 2017! por si acaso, entonces, ya no me es posible.

 

Termino con un poema-oración (modificado parcialmente) a partir de la oración del Año Santo Lebaniego en el que, gracias a Dios y según nuestros deseos acabamos de participar en este año de gracia de 2007.

 

 

Señor Jesús,

Concédenos la mirada de la fe

para poder seguir asombrándonos

ante la hermosura de la naturaleza,

que en ti guarda su más hondo sentido.

Ayúdanos a vivir siguiendo tus pasos,

impulsados por el Espíritu  que continuamente nos envías.

Aliméntanos en nuestro camino con el pan compartido

y con la amistad reencontrada cada mañana.

Enséñanos a amar sin hacer demasiadas divisiones entre las personas.

Fortalécenos para que podamos llevar las cruces de la vida

con parecido gusto y esfuerzo como llevamos nuestras mochilas del camino.

Alienta nuestra esperanza cada mañana

hasta que podamos llegar, como caminantes y peregrinos,

a la meta prometida y esperada.

 

Amén

 

 

3.5 La Colegiata de Covadonga (Breve Guía de Covadonga)

3.6 El Regreso de la Santina desde París

3.7 El Hostal y el Seminario de Covadonga

3.8 La montaña de Covadonga

3.9 FIAT

 

3.5

LA COLEGIATA DE COVADONGA3

 

  

Colegiata

Cayo González Gutiérrez

Es el edificio más antiguo del Santuario de Covadonga, de planta rectangular, distribuido en torno a un patio, con una torre cuadrada, bóveda de crucería y coro. Fue construida durante los años 1.585 a 1.599, siendo Obispo D. Diego Aponte de Quiñones. En este lugar se encontraba la primera comunidad benedictina que rendía culto en Covadonga. El actual edificio se levanta sobre otro anterior de época románica. Destaca la torre de planta cuadrangular (levantada en una de sus esquinas), que probablemente pertenecía a la antigua edificación románica.

 

En su claustro se encuentran los sepulcros de dos abades del S.XI, que antes debieron estar en la Cueva según Ambrosio de Morales. También hay que destacar el retablo barroco de su Iglesia, procedente del Monasterio de Santa María de Valdediós. Su interior no se puede visitar, pero se puede apreciar en el exterior su gran belleza que realzan los escudos y la fuente que adorna el patio de entrada.

Ya en el siglo XX Luis Menéndez Pidal construyó un edificio gemelo al anterior para dedicarlo a Casa de Ejercicios Espirituales

  Constantino Cabal en Covadonga, historia y leyendas, 1918, 384pp., nos cuenta en la página 261: Antaño figuraba en el altar de esta iglesia de la COLEGIATA una imagen de la virgen. Hogaño, se halla vacío. Detrás de él tópase el coro y en medio del coro, el asiento del abad. Esta Iglesia se llamó de San Fernando; y cuando los peregrinos no hallan donde dormir tómanlo como refugio.

Y continúa Cabal: Se sale al Claustro: es imponente y triste… sin gracia y sin gallardía. Y próxima a su entrada hay una puerta con una reja de hierro; esta reja deja ver el antiguo panteón de los canónigos, lleno de mármoles con inscripciones. El recinto es sombrío e impresionante. A los lados de la reja aparecen dos sepulcros: la caja del más antiguo está asentada sobre tres cabezas de león; en el frontal, al borde de la cubierta, aparece a caballo un personaje en quien se quiso ver al Rey Favila… Se piensa de este sepulcro que pertenezca a los tiempos de Ramiro I, y se refiere de él una leyenda. Él y su compañero fueron antes enterramientos de abades, y se ve sobre sus tapas el báculo abacial.

Hay un tercer sepulcro más moderno que guarda los restos del primer Barón de Covadonga.

También escribe Cabal: En los altos de la antigua Colegiata hoy está la hospedería. Antiguamente, en la galería alta monumento …del claustro, existían varios cuadros que representaban los reyes de Asturias(hoy se encuentran en el Museo del Real Sitio). Allí se hallaba la sala capitular, allí la Biblioteca, allí el camarín de la Virgen… Hoy todos estos lugares sirven de dormitorios a los peregrinos. El Sr. Sanz y Forés añadió a la colegiata varios cuerpos que fueron antes casas de canónigos y hoy forman parte de la hospedería

Sigue Cabal (ibídem p.264): Cuando Isabel II celebró el Concordato con Pío IX, se le señaló un abad, dos canónigos de oficio, ocho de gracia, seis beneficiados, magistral y doctoral, y a los canónigos se les concedió el uso de traje de coro semejante al que usaban los de OVIEDO. Después el papa León XIII elevó la colegiata a la categoría de Basílica y el 19 de abril de 1884, publicose una Real orden declarando Covadonga, monumento nacional.

Pero en la historia de la Colegiata hay también una catástrofe. Ocurrió el 20 de enero del año 1868. De lo alto de la montaña se desprendió un torrente de pedruscos, y entre ellos un bloque enorme que cayó unos ciento cincuenta pies de altura sobre el nivel del edificio; El templo de San Fernando fue deshecho; se salvaron sin embargo el retablo mayor y la silla del abad. Se salvó también el órgano por hallarse colocado al abrigo de la cueva.

Fermin CANELLA Y SECADES publica en 1918 De Covadonga (contribución al XII Centenario). Santuario del Auseva, 395 pp., (en las páginas. 169ss trae el Viaje de Morales).  Dice Canella refiriéndose a las reformas del obispo de Oviedo don Diego Aponte de Quiñones-: “De entonces ( finales del siglo XVI o poco después), fue la construcción (si no fue la revolución) de la Iglesia de San Fernando, con bóvedas de crucería, altares y coro, parte principal o lado norte del cuadrado edificio, mezquino para monasterio, en posición amenazada de peligros, por estar tangente al monte, así como la cúbica torre o campanario que se recorta sobre la peña a la que va adosada.

ALONSO RODRÍGUEZ, Antonio, Batalla y santuario de Covadonga: tradición, monumentos, historia, 1918, 152 pp., recopilado por.., Notas de Covadonga, por Antonio de Sandoval y Abella, canónigo de Oviedo:

El Antiguo Monasterio o Colegiata: Veintisiete años habían transcurrido desde el muy lamentable suceso de la pérdida de España (la lucha comenzó un domingo, 19 de julio del año 711); en 740 se erigió allí un Monasterio, a la excelsa Virgen, con el propio título de Covadonga, dedicado.

Habría sido el fundador el tercero de los reyes de Asturias, y primero entre los de España, que llevó el nombre de Alfonso (el Católico). Había contraído matrimonio con Hermisenda, o Hermesinda, hija de don Pelayo y hermana de D. Favila, el segundo de aquellos reyes.

p.81: Fundación del Monasterio. Empiezan don Alfonso y Dª Hermisenda haciendo méritos de la Iglesia de Santa María de Covadefonga fundada por ellos en Asturias y de haber sido trasladada a ella la imagen de N, S, que se veneraba en el Monte Sacro (había sido conducida a este lugar por el arzobispo de Toledo don Urbano, y por Pelayo):

“Ego Adefonsus Dei gratia rex, et uxpr mea Hermesendis Regina, aedificamus Ecclesiam Santae Mariae de Covadefonga in Asturiis..” Hablan luego del solemne acto de consagración de la propia basílica –así aquella iglesia es denominada—en la cual fueron erigidos tres altares, dedicados, respectivamente, a la Santíssima Virgen, en el misterio de su Natividad, a san Juan Bautista, y a san Andrés, habiendo intervenido en dicho acto de consagración doce obispos e igual número de abades.

Consígnase a continuación que los regios fundadores establecieron allí un Monasterio, habitado por doce religiosos, bajo la presidencia del Abad, llamado Adulfo, con el propósito de que en esa monástica casa fuera observada en todo tiempo la regla de san Benito…Por la misma escritura consta que el abad Adulfo era tío de Alfonso el Católico, que aquel llama su “señor”.

Con el nombre de “Monasterio de Santa María de Covadonga” -ya desaparecido este- siguió designándose a la Abadía, y hasta a la misma Colegiata (así se llama en dos Breves de 1651 y 1663 del Papa Alejandro VII.

Desaparecida la Iglesia de la Santa Cueva (por el incendio de 1777), los divinos oficios se celebraban en el templo dedicado a San Fernando, en el cual luce graciosa bóveda de crucería, y cuya erección no se remonta más allá de la décima sexta centuria.

p.104 y ss.LA ABADÍA. LA COLEGIATA (Sigue Antonio de Sandoval)

El antiguo Monasterio fundado en Covadonga fue, en la sucesión de los tiempos, transformándose hasta llegar a constituir la actual Colegiata (este libro de Alonso Rodríguez es de 1918).

 

Lo primero que a aquel sucedió fue un Colegio de Canónigos Regulares cuyo género de vida se ajustaba a las Constituciones de San Agustín.

En el Libro Becerro de nuestra Catedral (de Oviedo) consígnase lo que sigue: “La abadía de Covadonga es de canónigos rreglares pleno jure subjeta al Obispo--- e desque vaca la abadía eligen los monjes e el obispo confirma”.

Dice Morales, hablando de la Cueva y de la Colegiata: “A un lado de ella (de la Cueva) en lo bajo está un pequeño Monasterio con Abad y canónigos reglares de la orden de San Agustín. La iglesia de ese Monasterio, que está cuasi arrimada a la peña es la misma santa Cueva y así se sube ahora a ella, de junto al monasterio, por noventa escalones…El abad y canónigos han dejado de morar en el monasterio por lo mal sano de su humildísimo sitio y viven en los dos lugares de Soto y La Riera yendo siempre a decir misa a la Santa Cueva”.

En su Viaje santo : En lo bajo, junto a la etrada de la segunda escalera, cerca de ella, está el monasterio, que ni es muy pequeño ni todo puesto en llano y en él fue la habitación del abad, prior y canónigos y no debe hacer mucho tiempo que se dejó (el autor decía esto en 1572) pues no es muy antigua alguna parte del edificio y ya se entiende cómo los canónigos desde esta su habitación subían para ir a la iglesia la segunda escalera de cinquenta escalones…

p- 106 Noticioso el rey Felipe IV de que los canónigos, a causa de su pobreza, no residían en el monasterio, llegando a salir a servir a distintas parroquias, agregó a la Abadía, por real cédula de 1635, varios beneficios simples… creó otras dos canonjías y dispuso que se construyeran casas en número de seis para los canónigos y cuatro para los dependientes del templo así como una hospedería..

p. 111: Por Real Cédula de 1639 se concedió al abad el poder residir 6 meses en Oviedo (de donde se le había nombrado canónigo por ser abad de Covadonga) y seis, en Covadonga.--- Del estado de la Real Colegiata a principios del siglo XVIII se habla de esta manera: “Hay una iglesia Colegial, cuyo abad es prebendado de la Santa y muy ilustre Catedral de Oviedo; una dignidad con título de Prior; una prebenda de oficio de Penitenciario.. quatro canónigos y quatro mozos de coro y otros ministros inferiores…

Sanz y Forés repara la colegiata de San Fernando.

p. 117 Agradecimientos:” Para el Excmo. D. Pedro Pidal, primer marqués de Pidal, por sus meritísimas gestiones enderezadas al fin de la conservación de la Colegiata y por otros muy señalados beneficios dispensados a la misma”.

Sanz y Forés  fue quien levantó la bóveda de capilla de San Fernando, dando mayor capacidad al templo y también hizo en la parte exterior de la Colegiata magnífica escalera de hierro y sillería para subir directamente a la Cueva.

Según Martín MANJÓN, Covadonga en la Mano: guía del Santuario: datos históricos,1925, 55 pp. (3ª edición, 1927) está construido en el siglo XVI sobre los cimientos de un Monasterio de Benedictinos que fue fundado por Alfonso I a mediados del siglo VIII….

Durante varios siglos tenían lugar los Cultos de Covadonga en la Iglesia de San Fernando antes de construirse la Basílica. Sigue Manjón: El resto del edificio sirvió para morada de canónigos y casa de novenas o albergue de los fieles… Hoy se utiliza como hospedaje económico mientras se espera la habilitación del Hostal Favila, en vías de construcción.

En uno de los sepulcros citados hoy descansan los restos de D. Pedro José Pidal, Marqués de Pidal, insigne favorecedor del santuario.

El Magistral D. Ricardo Rodríguez en Memoria sobre el antiguo Monasterio, hoy Colegiata, de Nuestra Señora de Covadonga, Madrid , 1859, nos habla de un acontecimiento extraordinario; “desprendimiento de la peña, acaecido en 20 de enero de 1868”…

Luis Menéndez Pidal y Álvarez, La Cueva de Covadonga, Espasa Calpe, Madrid, 1926

p. 24:  La antigua colegiata de san Fernando ocupa, según opinión generalizada, el mismo lugar donde había sido erigido el primitivo Santuario. En el siglo XIV era regido por un colegio de canónigos regulares de san Agustín, bajo dependencia de los obispos ovetenses… Las partes más antiguas de la colegiata corresponden a los dos sepulcros románicos existentes en el claustro (ya dijimos que hay un tercero mucho más moderno), probablemente de antiguos abades y otros, que Ambrosio de Morales vio en la Iglesia de la Cueva. Estos restos aislados hacen pensar en construcciones interesantes desaparecidas, quizá con la renovación hecha en el siglo XVI

 

 

Y añade Menéndez Pidal:

 La Colegiata de Covadonga, fundada por don Alonso el primero, fue mucho tiempo monasterio de regulares. Comúnmente se dice que dicho monasterio fue de Benedictinos… A principios del siglo XVI no residían los canónigos en Covadonga. (p. 106 de M Pidal. Nota 67: Semanario Pintoresco español, p. 73 y ss,1841).

p.156. Una comisión de la Academia de la Historia al Ministro de Fomento (21 de marzo de 1884):

            “Verdaderamente no se sabe en qué época fue erigido ese pequeño Monasterio, cuya iglesia, o más bien capilla y su claustro anejo, no parecen anteriores al siglo XVI. Pero el prestigio de Covadonga y su santuario no se cifra en la antigüedad del edificio… En 1635 renació el Santuario de Covadonga en forma de Colegiata, hoy subsisrtente.”

Francisco Ballesteros Villar, en El libro de Covadonga y su entorno, cita en un Anexo Documental distintas referencias a la “casa que llaman de Novenas” que ocupaba el lugar de la actual Colegiata de San Fernando,

 

 

LA SANTINA RETORNA DE SU EXILIO EN PARÍS

  

 

    Silverio CERRA SUÁREZ.

 Síntesis introductoria

           En el artículo publicado en el número anterior de esta revista se recordó la situación del santuario en el verano de 1936 y en los meses siguientes cuando fue transformado en centro sanitario. Se explican los avatares de la imagen desde la Cueva al Hotel Pelayo , y desde aquí a Gijón.

  

 

 

En septiembre de 1937 es enviada hacia el territorio español aún republicano. Se sabe que fue desembarcada en Burdeos. Luego aparece en Mont de Marsan, capital de Auvernia. Aquí se borran sus huellas. Año y medio después aparece en la embajada española de París.

        Vamos ahora a completar la increíble y casi milagrosa peregrinación de Nuestra Señora. Seguiremos los pasos de su aparición, de los preparativos para la vuelta y, al fin, del retorno a su hogar en la Santa Cueva el 6 de julio de 1939. Una de las fechas más gloriosas de Covadonga.

 

 

 

 

El hallazgo providencial

        La ansiada noticia llegó por sorpresa. Fue en los días finales de marzo de 1939, cuando las autoridades naciona­les se hicieron cargo del edifi­cio de la embajada espa­ñola en París. Entonces, entre la gran cantidad de cosas almace­nadas en los sóta­nos de la legación diplomática, apareció una caja con un rótulo en su exterior que decía Virgen de Covadonga. Se dijo que esta caja apareció inesperada­mente entre el tropel abigarrado de trastos y cajones rotos que se amontona­ban por aquel edificio.

        Pero esta opinión que ofrece una descripción genérica del estado que ofrecía la abandonada lega­ción debe ser precisada con el relato trans­mitido por el padre clare­tiano Joaquín Aller, director de la Misión Española en París. Su testimonio, que proyecta mayor claridad sobre la evolución de los hechos, es como sigue: un joven comu­nista asturia­no, que presta­ba sus servicios en la representación diplomática del gobierno de la República, se presen­tó ante este religio­so claretia­no, que ejer­cía su ministerio en la iglesia de la Misión Española y le comunicó que, entre los objetos llega­dos de España y deposi­ta­dos en la embajada, estaba la imagen de la Virgen de Cova­donga dentro de una caja. Según palabras referi­das por el padre claretiano Joaquín Aller, la exposición de aquel joven fue así: "Yo soy un comunista asturiano... Es el caso que la Santina astu­riana, Patrona de mi tierra, está entre otros tesoros artísti­cos, almacenados en la embaja­da. Ésta va a ser evacuada, y yo no quiero que esta imagen tan querida, sufra más ultrajes... Está guardada dentro de una caja, cuyo lugar conozco, y no me sería difícil dar con ella sin que lo advirtiesen".

        El padre Aller le ofreció su ayuda y colaboración. Además, le enco­mendó que la separase de los otros objetos y la guardase con cuidado hasta que las nuevas autori­dades españo­las se hiciesen cargo de aquellos locales. Vuelto a la embaja­da, el joven comunista escon­dió la imagen en un pequeño departamento junto al ascensor, del cual él mismo tenía las llaves. De este modo se evitó que en los últimos momentos la Santina fuese llevada a otra parte, y acabase vendida o liquidada de cualquier modo.

        Cuando el nuevo go­bierno tomó a su cargo el edificio de la embajada, el Padre Aller dio cuenta de aque­lla conver­sa­ción a los nuevos representantes diplomáticos. El funcionario encargado de esa toma de posesión, llamado Qui­ñones de León, veri­ficó la verdad de la comunicación del joven comu­nista. En la embajada había multitud de cajas, todas rotas y saqueadas, pero en un departa­mento de los sótanos descubrie­ron una caja con el rótulo que decía Virgen de Covadonga. La caja fue abierta por dos jóvenes que lo acompaña­ban (11). Tras saltar rotas las tablas, quedó al descubierto la Santi­na. Estaba intacta en el inte­rior.

        Al salir a la luz, la imagen, aunque no mostraba graves deterioros, apare­cía exhibiendo sobre sí la pobreza y las heridas de la guerra: no tenía corona, ni flor en la mano, ni la peana con los tres ángeles, ni adornos sobre el pobrísimo vestido. Y mostraba diversas rozaduras que lastimaban su ros­tro.

        El embajador Lequerica comunicó la noticia del hallazgo al gobierno español. La buena nueva, tan largamente esperada se difundió de inmediato por todas partes. El 25 de marzo de 1939 el mismo Jefe del Estado, Francis­co Franco comunicaba al Gobernador Cívico-Militar de Asturias, coronel José Ceano Vivas, en un telegra­ma que "imagen Virgen Cova­donga ha sido encontrada en un desván de la Embajada española en París, revuelta con otros objetos".      La emoción de Asturias tras el hallazgo de la Santina no tuvo medida.

        Inmediatamente empeza­ron los planes para traerla a casa. Al día siguiente, 26 de marzo el obispo de Oviedo Manuel Arce Ochotorena (12) nombró una Junta para adoptar las medidas oportunas en relación con el hallazgo de la imagen y los prepara­tivos para su retorno a Asturias. Sin embargo, en la reunión del Patronato el día 8 de abril, se vio que las obras para asentar el trono de la Virgen no se podrían terminar en un plazo inferior a dos meses, lo que dejaba suficiente holgura para planificar con detalle y tranquilidad los pasos necesarios que requería un viaje digno de la sagrada imagen.

        Por su parte el gobierno central dio órdenes de que se dispusiera todo lo que fuese necesario para que el traslado pudiera realizarse, no sólo con seguridad, sino también con los máximos honores y la mayor concurrencia de gente posible.

        La colonia española en París empezó a visitar a la Santi­na.

 

 

 

 

Como el edificio de la embajada no era el más adecuado para acoger a la multitud de los devotos, la imagen fue tras­ladada el día 8 de abril de 1939 a la iglesia de la Misión Española en París. Allí en el altar mayor, rodeada de banderas y flores, recibía el afecto y las oraciones de los fieles que sin cesar acudían a postrar­se ante ella. Según comunicó el Director de la Misión al Cabildo de Covadonga: "Desde el día de su entrada en la iglesia, entrada que se hizo como reina, preside en sitial de preferencia en el altar mayor... Puedo asegurar que ni un momento del día, desde las seis de la mañana que se abre el espacioso templo, hasta las ocho de la tarde que se cierra, está sin numeroso grupo de fieles que acuden a desa­graviarla". Un grupo de seño­ras españoles, tras pedir al alcalde de Oviedo una fotografía que les sirviese de modelo, le regaló una corona de oro y pedre­ría, obra de un famoso joyero parisino.

        Entretanto se completaban en España las opor­tunas comi­siones que comenzaron a reunirse y a tomar las disposi­ciones pertinentes. Se debían organizar los itinerarios y otros múltiples detalles del camino de vuelta. El Jefe del Estado comisionó al general Francisco Gómez Jordana, Vice­presidente del Gobierno, para todo lo relacionado con el tras­lado de la Santina. Por inicia­tiva de éste y previa deliberación del Consejo de Ministros, el 28 de abril de 1939 un decre­to de la jefatura del Esta­do disponía en su artículo único: "Se conceden los máximos hono­res milita­res a la imagen de Nuestra Señora de Covadonga" ..

        Por acuerdo del Gobierno y la Junta Dioce­sana se estable­ció el 11 de junio como la fecha para que la imagen llega­se a Irún. Allí recibi­ría el homenaje nacional. Luego vendría en coche hasta el Puerto de Pajares, donde sería llevada a hom­bros hasta su trono que es "la cuna de España". Los preparativos se aceleraron. Se fijaron los actos y las etapas del itinerario. Y enseguida, cuando todo estuvo dispuesto, la sagrada imagen emprendió el viaje de vuelta.

 Retorno desde París a la tierrina

         Salió de París el día 10 de junio de 1939. Numerosos vehícu­los de españoles la acompañaron hasta Versa­lles. Aquí tuvo lugar la despedida de los católicos parisinos. A continuación una caravana de 20 coches emprendió el camino en dirección a España. En la noche de ese mismo día llegó a Hendaya, en cuya iglesia parroquial fue custodiada hasta la aurora. Aquí estaban los responsables de acogerla en nombre de Asturias. Eran estos don Samuel Fernán­dez-Miranda, canónigo magistral de Covadonga y el conde de Rodríguez-Sampedro.

        Al siguiente día, 11 de junio, entraba la Santina en tierra española. A las 10 de la mañana era recibida en Irún con una imponente manifestación popular. Fue acogida en las calles por una inmensa multitud del pueblo vasco que entre música y color, con alfombras florales y ricas colgaduras de los balco­nes, con arcos de triunfo y salvas rivalizaba en festejar a la peque­ña Virgen que retornaba como la esperada Amachu maitea, a la que una guerra loca había apartado de su caserío y de sus hijos.

        En la gran plaza central de la villa altas personalida­des ecle­siás­ticas, autorida­des civi­les, corporacio­nes diver­sas, las parroquias con sus cruces, las cofra­días con sus estandartes, el tercio de requetés Nuestra Señora de Covadonga y el Cuerpo de Carabineros de los que era patrona, los remeros de Fuenterrabía con sus remos en alto, el Nuncio de Su Santi­dad, la esposa y la hija del Jefe del Estado, y una nutrida representación asturiana presidida por el obispo de Oviedo don Manuel Arce Ochotorena y don Rufino Truébano Vega, que representaba al Cabildo de la Catedral de San Salvador.

        Todos esperaban a la imagen, a la que acogieron con una emocionada explosión de aclamaciones. Allí fue entronizada en un precioso altar, preparado para la ocasión. Se cantó un Magnificat por Monseñor Arce Ochotorena. Seguidamente se formó una procesión hasta la iglesia de Santa María del Juncal, donde el prelado ove­tense ofició una solemne Misa de Pontifi­cal, que­dando la Santina expuesta a la veneración de los fieles hasta las seis de la tarde.

        A esa hora salió la Virgen de Irún hacia Asturias en un automóvil, transformado en capilla, que había sido enviado por el general Aran­da. El viaje se detuvo luego en San Sebastián, donde per­noctó aquel día. Partió al día siguiente y prosiguió el viaje cruzando y deteniéndose en Loyola, Mondragón, Vitoria, Burgos, Vallado­lid y León. Aquí llegó a la una de la madrugada el día 13 de junio. En estas ciudades y en otros pueblos del tránsi­to donde hubo de dete­nerse la Santina recibió el constante y fervoroso home­naje de las multitudes que se apiñaban para mostrarle su devoción, hacien­do reales las palabras del himno "en ella está el alma del pueblo español".

 Inmensa procesión sembrando paz

         El día 13 de junio de 1939 a las cuatro y media de la tarde dejaba la Santina las tierras hermanas de León y entraba en su Astu­rias. Millares de asturianos, que habían llegado en trenes especiales o en otros medios de transporte, la esperaban apiñados al borde de la carretera y en las verdes laderas de Valgrande.

        En el Puerto de Pajares, sobre el límite de las dos provincias, se había levan­tado un gran arco de flores y un artístico altar. Allí fue colocada la Virgen entre el desbordado entusiasmo y la irreprimible emoción de la multitud que la esperaba. Después de cantarle el himno, fue colocada en unas andas de bronce dorado con dosel de púrpura, construidas expre­samen­te para conducirla ahora por los pueblos de Asturias, sobre cuya primavera, más que nunca exultante en sus colores verdes, blancos, amari­llos y azules, pasaba la Santina brillando "en la altura más bella que el sol".

        Desde el alto de Pajares devotos de todas las clases sociales se sucedieron disputándose el honor de llevar a hombros a la "Reina de nuestra montaña" hasta su hogar de Covadonga. En cada parroquia el clero y la totalidad del vecindario la acompañaban con desbordantes expresiones de júbilo y fe popular hasta el límite de la comunidad vecina, donde otra feligresía en bloque la ponía sobre sus hombros para llevarla hasta la siguiente parroquia.

        Bajo incontables arcos verdes, entre balcones engalanados, flanqueda de banderas y detonaciones de cohetes, por calles tapizadas con hojas verdes, bajo una lluvia de pétalos de flores volando desde las ventanas, así fue recorriendo la Asturias cen­tral, llena todavía de escombros, de casas en ruinas, de paredes acribilladas, como zona que poco antes había sido tan duramen­te castigada por la guerra.

        Ni un momento estuvo sola. Las aldeas lejanas se quedaban vacías para formar al borde las carreteras líneas kilométricas de personas de toda edad y condición: ricos y pobres, jóvenes y ancianos, los niños alborotadores, obreros y amas de casa, campesinos y mineros, autoridades y pueblo llano, gentes de izquierda y derecha, creyentes e indiferentes, sanos y enfermos lloraban al verla pasar como un signo de reconciliación, de paz y de esperanza.

        Su recorrido por las cuencas fue acompañado por atronadoras salvas de dinamita. La dinamita que tanto se había usado en las batallas precedentes para matar enemigos, servía ahora para rendir homenaje con torrentes de sonido al paso de la Santina.

        Ante las iglesias se agolpaban multitudes con lágrimas, cantos y gritos de saludo y alegría. En las esperas se rezaba el rosario que se alternaba con cantos de la tradición religiosa popular. Dentro de los templos se desarrollaban solemnes funciones que en cada parroquia intentaban superarse.

        El día 13 pernoctó en la iglesia de Pajares. El día 14 sale de Pajares, se detiene en Campomanes y pasa la noche en Pola de Lena. El día 15 sale hacia Ujo donde se detiene y luego hacia Mieres donde pernocta. El día 16 doscientos mineros la acompañaron con las lámparas encendidas hasta el alto de San Emiliano, donde la recibieron los langreanos. Pasó ese día en Sama. Aquí, por estar destruido el templo, se habilitó en el Parque Dorado una monumental cueva a imitación de la gruta del Auseva. Allí acudieron fieles de todos los lugares del valle del Nalón, desde Tarna o Tolibia hasta Riaño. Sama de Langreo fue punto de encuentro de toda la comarca.

        El día 17, pasando por La Felguera y Tudela de Veguín, llegó a Oviedo. La ciudad entera acudió a recibirla en la entrada de San Lázaro. Allí bajo una arco monumental era esperada por el Obispo, el Cabildo, el Ayuntamiento, la Diputación, las cofradías con sus estandartes, millares de niños con banderas y el pueblo llano de todos los barrios ovetenses.         La entrada de la Santina produjo una explosión de emociones. Las notas del himno nacional se entremezclaban con salvas de artillería, la detonación de centenares de cohetes y las aclamaciones de una multitud enfervorecida.

        Todos la acompañaron hasta la Plaza de la Catedral en la procesión que entonces se fue lentamente formando. La Santina llegó a San Lázaro hacia las seis de la tarde y la marcha por las calles de Arzobispo Guisasola, Campomanes, Santa Susana, Toreno, Uría, San Francisco, Porlier hasta la Plaza de la Catedral se hizo tan lenta por la densidad de gentes y por las expresiones de fervor con que rodearon a su Virgen que la procesión duró unas tres horas.

        A las nueve de la noche acabó de reunirse la procesión en la Plaza de Alfonso II espléndidamente iluminada. Su amplio espacio y las calles adyacentes estaban repletas de gente, ansiosa de contemplar la llegada de la Santina. Un arco monumental se alzaba a la entrada entre el Palacio de la Audiencia y la Capilla de la Balesquida. Un altar, construido ante la fachada de la basílica ovetense, era el sitial que esperaba a la imagen, para desde allí recibir los homenajes que se iban a dedicar. A su derecha la torre catedralicia mostraba las heridas de la guerra desde su chapitel derruido.

        La llegada de la Santina fue acompañada del clamor emocionado de la multitud que aguardaba y que comenzó a levantar sus pañuelos como una pradera agitada de pétalos blancos. El repicar de las campanas y las explosiones de los cohetes con su clamor llevaban hasta los barrios exteriores de la ciudad el mensaje de que la Virgen de Covadonga había llegado ante la catedral.

 

 

 

        Al iniciar la orquesta el himno nacional, se hizo el silencio.       El alcalde Plácido Álvarez Buylla le impuso la medalla de la ciudad, pronunciando luego unas palabras de gratitud y emoción por tener presente a la Santina en la ciudad de Oviedo. Cerró el acto el obispo Arce Ochotorena con una emocionada alocución, dando gracias a Dios y a todos los habían participado con su esfuerzo para llegase a ser posible tener ahora a la Santa Imagen entre nosotros. Agradeció al Gobierno y a todas las autoridades que cooperaron con total entrega para que la vuelta fuese rápida y segura. Mencionó con gratitud a todos los pueblos de Guipúzcoa, Álava, Castilla y León que se habían volcado en homenajes a la Santina que cruzaba por sus tierras. Se cantó la Salve y el Himno de Covadonga, a continuación la sagrada imagen entró en la catedral, donde iba a permanecer diez días. La gran cantidad de gente dio a las ceremonias una lentitud tal que no pudieron acabarse hasta cerca de la medianoche.

        El día siguiente 18 de junio se inició una solemnísima novena en la catedral. Predicaron los magistrales de Burgos y Salamanca. El acompañamiento musical fue realizado por El Descanso, coro dirigido por el maestro Luis Ruiz de la Peña. En estos días recibió el homenaje de diversas corporaciones, cuyos representantes multiplicaron los discursos desbordantes de retórica y triunfalismo. Sobre todo, fue visitada por miles y miles de fieles que, en peregri­naciones organizadas desde los arcipres­tazgos que no tuvieron la suerte de estar comprendidos en el itinerario seguido por la Virgen, acudían en número incontable a visi­tarla.

        Durante los días de la novena, por turnos organizados, visitaron a la Santina, presididos por sus párrocos, las comarcas por las que no había podido cruzar en su ruta de llegada. Venían a Oviedo en trenes o autobuses. A llegar, se organizaba la procesión hasta la catedral donde los acogían y saludaban miembros del Cabildo. Realizaban sus cultos y ofrendas y, como conclusión solemne de la ceremonia, recibían la bendición con el Santo Sudario. Así el 19 de junio vinieron unos dos mil quinientos alleranos. El día 20 correspondió la visita a los arciprestazgos de Pravia, Belmonte y Boal de donde acudieron unos tres mil feligreses. Cuatro mil asistieron el día 21 llegados de Cangas del Narcea, Salas, Llanera y Candamo. El 22 fue la peregrinación de Somiedo y Grado. Las parroquias de Siero, Cudillero, Proaza, Quirós y Teverga vinieron el día 23. Los concejos cercanos de Morcín, Riosa y Las Reguera trajeron un numero de cinco mil el día 25. Las parroquias del arciprestazgo de Oviedo fueron participando en un número imposible de contar por venir espontáneamente desde diversos puntos del concejo sin la organización unitaria de los otros. El último día una multitud innumerable se concentró en los espacios adyacentes a la Catedral.

        Finalizada la novena, el 26 de junio tuvo lugar una procesión nocturna de antor­chas a la que asistieron unas veinte mil personas. A las diez y media de la noche salió de la Catedral la Virgen de Covadonga acompañada por una muchedumbre que llenaba las calles con luces, cánticos, oraciones y lágrimas. Los que no podían asistir en la calle, vitoreaban a la Santina desde sus balcones y ventanas. La gran procesión terminó a la una y media de la madrugada.

        A las ocho horas de la mañana del día siguiente, 27 de junio, se despidió la Santina de la ciudad y gentes de Oviedo. Si la llegada fue apoteósica, la despedida fue también espléndida, con toque general de campanas, explosiones constantes de cohetes y hasta salvas de artillería. Asistieron el obispo con el Cabildo catedralicio, las autoridades civiles y militares, el clero de la ciudad con innumerables feligreses. La procesión se detuvo al final de las calles urbanas, donde comenzaba la carretera hacia Oriente que la iba a conducir hasta Noreña. Allí el militar y político José María Fernández Ladreda (16), pronunció un vibrante discurso de despedida en nombre de toda la sociedad ovetense. Un grupo de gente siguió a la imagen hasta dejarla en Noreña, primera fase de su camino hacia Gijón.

        La recepción que los gijoneses le habían preparado fue también esplendorosa y apasionada. La multitud cubría el itinerario ya desde varios kilómetros antes de la Puerta de La Villa, donde se alzaba un arco esplendoroso. Allí fue recibida y colocada en un magnífico templete antes de ser transportada bajo arcos de verdor y alfombras de flores hasta la Colegiata, que entonces hacía las veces de la iglesia parroquial de San Pedro. Los vecinos se agolpaban en la explanada del muelle y en las calles del entorno. En el centro del jardín presidía los actos la estatua de Pelayo, el rey decisivo en todo lo referente a Covadonga.

        El alcalde Paulino Vigón le ofreció un saludo entusiasmado en nombre del pueblo gijonés. También el obispo Arce Ochotorena intervino con oportuna homilía sobre el profundo significado de aquel momento. Permaneció tres días en Gijón. En ellos recibió cada día peregrinaciones de las parroquias gijonesas, urbanas y rurales, así como de los concejos vecinos. Fue especialmente emotiva una procesión de antorchas hasta las ruinas del cuartel de Simancas.

        El día 1 de julio, pasando por Candás y Luanco, fue conducida hasta Avilés, donde pasó la noche en la Iglesia de San Nicolás. Allí se celebró en su presencia una vigilia de la Adoración Nocturna. El día 2 se celebró una misa solemne la parroquia de Santo Tomás. Seguidamente partió hacia Pola de Siero donde pasó la noche, acompañada por el pueblo creyente de la villa. El día 3, pasó por Nava y pernoctó en Infiesto. El día 4 salió hacia Arriondas donde pasó la noche en el templo parroquial, rodeada del fervor habitual. El día 5 de junio llegó a Cangas de Onís.

 Reposición de la Reina en su trono

         El día 6 de julio de 1939 era la última etapa. Por la mañana una muchedumbre de más de 10.000 personas, llegadas de toda Astu­rias, con el obispo al frente, recorrieron a pie los once kilómetros que sepa­ran Cangas de Covadonga. El ambiente era de consuelo, que superaba el dolor de la interminable desaparición, y de triunfo, porque la llegada de la Santina abría nuevas esperanzas para Covadonga y con ella para Asturias. La Virgen iba en medio de ellos.

 

 

        Al llegar al Repelao se detuvo la marcha. Allí estaba esperando el obispo de Coria-Cáceres y el Cabildo colegial de Cova­donga. Permanecieron quietos un cierto tiempo, no sólo para descansar, sino también para hablar de las cosas que se iban a realizar luego y para organizar mejor la procesión. La multitud empezó a caminar lentamente por la carretera. A la izquierda las empinadas laderas de la montaña de la Cruz de Pelayo brillaban al sol con su variado verdor vegetal y el chispeante gris de las calizas. A la derecha iba creciendo, escudo de piedra rosada, la silueta de la fachada catedralicia. Avanzaban lentamente. Al cruzar por debajo de la Gruta, todas las miradas se alzaban y giraban la cabeza para verla vacía. Muchos susurraban que pronto estaría ocupada.

       

A las doce del medio­día accedieron a la plaza que se extiende ante la Catedral, que destacaba sus finas líneas sobre el arrugado tapiz de verdor que trazaban los montes de la envolvían. En el último tramo las oraciones y cánticos fueron envueltos por el repique de las campanas y el estallido de cientos de cohetes. Era recibida por obis­pos, autoridades civiles y militares, el rector de la Universidad, alcaldes de Oviedo, Cangas y alrededor, y una incontable multitud de creyentes, emocionados y alegres por acompañar a la Madre hasta su hogar.

        Fue colocada en un artístico altar con dosel ante la Catedral. Se sustituyó la corona que traía desde París por la que Astu­rias le había donado en 1918 para su coronación. Se celebró la Santa Misa. Predi­có el obispo de la dióce­sis, que dio la bienvenida a la Madre que regresaba, y anunció a toda España que la imagen de la Virgen de Covadonga era re­puesta en su trono más que milena­rio. Al final, se cantó un solem­ne Te Deum.

        Luego cuatro sacerdotes la bajaron del camarín sobre el altar y la entregaron a cuatro generales . Estos con sus uniformes y medallas, con la cabeza descubierta, tomaron sobre sus hombros la imagen de la Santina. Precedía la procesión un grupo de jóvenes vestidas con el traje regional. La abría una brillante Cruz de la Victoria, portada por un sacerdote y flanqueada por la Diputación Provincial bajo mazas. Flameaban al Sol los emblemas del Tercio Nuestra Señora de Covadonga y los de la Quinta División de Navarra. Avanzaba luego la Santina sobre las andas con dosel, envuelto su pedestal con flores. A sus lados desfilaban las escoltas de gala de requetés y carabineros. Cerraban la marcha los prelados, numerosos sacerdotes, autoridades diversas y la muchedumbre de devotos, que apenas se podía mover.

        A la entrada de la Cueva los generales portadores ceden las andas al alcalde de Oviedo, al rector de la Universidad y otras autoridades políticas, que se alternan en el honor de llevar la Santina hasta su pedestal. Allí a la una y media de la tarde ocupó la cabecera del hogar astur de donde había sido arrebatada casi tres años antes. Allí se asienta entre lágrimas, aclamaciones, nubes de incienso, el estampido de las veintiuna salvas de ordenanza, música esplendorosa y, sobre todo, envuelta por las emocionadas oraciones de gracias a Dios por la superación de tantos peligros y el retorno final.

        Este es el momento culminante de gloria, cuando se reparan las sombras del cierre de la Cueva. Se repara su desaparición y ocultamiento, aunque éstas fueron realizadas con buena intención y en realidad la salvaron de la destrucción. Se repara la manipulación de su figura por los políticos en la exposición que hicieron con ella. Se reparan las maniobras que hubo en torno suyo a la hora de llevarla a Francia. Se repara el cautiverio dentro de una caja en los sótanos de la embajada parisina. Y, sobre todo, se agradece el bien que en torno a ella se despertó durante los pasos de su exilio. Muchas manos y corazones, de la mayoría nunca se sabrán los nombres, la protegieron y cuidaron, la veneraron y rezaron ante ella. Ellos hicieron posible el retorno, aunque nadie se haya acordado de ellos. Dios se lo habrá pagado.

 ¿Qué sentido tienen estos avatares?

         Asturias ha vivido dos etapas profundamente dramáticas en su historia más que milenaria. La primera de ellas correspon­de a la década que se extiende entre el 711 y el 721, con la invasión árabe y el fatigoso intento de recuperación que buscaba salvar las liber­tades nacionales y la personalidad espiritual de nuestro pueblo.

        La segunda ocasión cae cerca de nosotros. Muchos coetáneos la han conocido. Otros la hemos tocado con las yemas de nuestros primeros días. Casi todos los asturianos se han visto afecta­dos, en sí mismos o en sus familias. Se trata de los disturbios civiles que arrasaron nuestra tierra y flagelaron nuestras gentes en los años treinta del siglo XX, sobre todo, la Guerra Civil encendida en 1936.

        Pues bien, en ambas ocasiones estuvo la Virgen de Cova­donga participando de lleno en el drama, instalada en el corazón del mismo, como prota­gonista que debía representar un papel prin­ci­pal en la acción que se desarro­llaba.

        En la primera ocasión la Cova Dominica, escondida en los Picos de Europa, se convirtió en el núcleo catalizador de múltiples es­fuerzos hacia un objetivo común de identidad y libertad. Entonces y aquí nació España, y se salvó la cultura occidental. Después Covadonga permaneció como lugar, recuerdo y signo de aquel trance de angustia y esfuer­zo, de pasión y triunfo. No sólo fue la afirmación de Astu­rias en su último refu­gio, sino que siguió después como la cuerda vibrante en que secular­mente reso­naría el eco genuino de aquella afirma­ción primordial. En Covadonga se constituyó Asturias como reino nuevo y pueblo nuevo. De éstos fue Co­vadonga símbo­lo y santua­rio.

        En la segunda ocasión la Santina estuvo también plenamen­te inmersa en las terribles sacudidas, en las sangrientas ruptu­ras que sufrió Asturias. Nadie debería hoy hablar de esto para reabrir las viejas y cicatrizadas heridas, pero es útil reflexionar sobre ello y aprender de la Historia. Tal es el espíritu que ha animado estos párrafos, y que llega, al final de su composición, a descubrir cómo la Santi­na estuvo en los dos bordes de la fractura y cómo para muchos de ambos bandos fue bálsa­mo en la amargu­ra y objeto de un amor en el que todos ellos coinci­dían por encima de las alambradas y trincheras que los enfrenta­ban.

        Ella sufrió los golpes, como tantos otros de sus hijos. Ella estuvo deste­rrada de su hogar de Covadonga en un exilio prolongado. Todo ello puede ser acicate que revuelva un íntimo dolor y remordimiento por lo que pasó, pero más bien debe ser motivo para que tantos asturianos que han debido, por unas u otras causas, estar alejados de su tierra, se sien­tan más identifi­cados con ella.

        En las operaciones de guardarla y salvarla intervinieron personas de ideolo­gías y posturas políticas diversas y opues­tas. Creo que hay gentes de todos los grupos políticos parti­cipando en estos procesos. Intervinieron, desde luego, perso­nas conserva­doras y de derechas, pero también personas de afiliaciones políticas e ideológicas muy opuestas. Como escri­bió Ramón Álva­rez Palomo, militante y pensador anarquista: "ese símbo­lo de la cris­tiandad, al margen de toda creencia y des­mintien­do la feroci­dad que se nos atribuye, fue puesto a salvo... por los "rojos" y custo­diado por el hombre más repre­sentativo del fondo huma­nista del anarquismo: Eleute­rio Quin­tanilla".

        Si su ocultamiento y traslado al exilio hizo coincidir en torno a ella a gentes de mentalidades tan diversas y discre­pantes, del mismo modo, su retorno hizo encontrarse ante ella a muchas personas enfrentadas hasta poco tiempo antes. Ella hizo converger en el mismo rostro maternal muchos ojos que hasta entonces no se podían ver. Hizo confluir en el mismo afecto a muchos corazo­nes que hasta entonces sólo inquina mutua habían cocido. Fue una ola de emocionado afecto que anegó los muros y las divi­siones

         ¿Qué significa el que en salvarla, guardarla, prote­gerla, transportarla, recobrarla... hayan coincidido asturia­nos de todas las tendencias?. ¿Habrá en Asturias algún factor de unión entre sus gentes mejor que la Santi­na? Fue lo único en que coincidieron todos los que vivieron la terrible división de aquellos días.

 

 Para completar el hallazgo y la venida: Emiliano de la Huerga, Guía de Covadonga, pp. 39-40

 

 

3.8

              LA MONTAÑA DE COVADONGA

       MACIZO OCCIDENTAL DE LOS PICOS DE EUROPA (O CORNION)

 

                                   Por Carmen Piñán y Bernardo Canga   (Fotos: Carmen Piñán)

 

 

          El macizo occidental de los Picos de Europa, o Cornión, donde se asienta la Montaña de Covadonga, comprende tierras asturianas de los concejos de Amieva, Cangas de Onís, Onís y Cabrales; y leonesas de los municipios de Valdeón y Sajambre. En estas montañas se ubicó durante 77 años el otrora Parque Nacional de la Montaña de Covadonga, el primero de los espacios naturales españoles que, con marcada protección oficial, fue decretado por ley del 22 de Julio de 1918. Su superficie era de unas 17.000 hectáreas. Este parque nacional fue absorbido de forma "muy particular" por el nuevo Parque Nacional de los Picos de Europa, creado en la primavera de 1995 (y que ahora se quiere, parece ser, bajar de categoría, al transformarlo en tres parques naturales, que serán administrados por las respectivas comunidades autónomas (de Castilla y León, Cantabria y Asturias). Actualmente el Parque Nacional de los Picos de Europa depende del Ministerio de Medio Ambiente, como el resto de los parques nacionales españoles, pero en breve sufrirán cambios en este sentido y cambiarán las competencias.

     Los Picos de Europa siempre fueron cotos nacionales de caza. La extensión actual de este parque nacional, situado en los tres macizos de este sistema montañoso, es de 574 kilómetros cuadrados de superficie, siendo por tanto el mayor de España.

     Estas montañas, parece ser, que siempre fueron consideradas sagradas. Ya desde la época de los celtas, que veneraban a los elementos naturales y aquí, según se cree, tenían el "Dios Vindius". Después don Pelayo y su famosa victoria contra el ejército moro (gracias a la acción divina, personificada en la Virgen de Covadonga o “Santina” de los asturianos) terminó definitivamente por consagrarlo como el más importante símbolo religioso del Principado de Asturias.

     Fue en la conmemoración del XII centenario de esta efeméride cuando el rey Alfonso XIII, a propuesta del primer comisario de parques nacionales, don Pedro Pidal, Marqués de Villaviciosa de Asturias, hizo la declaración del Parque Nacional de la Montaña de Covadonga, siendo, además del primero de los españoles uno de los primeros de Europa. Lo triste es que en él se hicieron a lo largo de esos años muchas de las cosas que se prohíben en la ley internacional de parques nacionales ─como aprovechamientos naturales de todo tipo, desde los hidráulicos en los ríos Cares y Dobra, a los mineros en Bufarrera (junto a los Lagos de Covadonga), pasando por los cinegéticos, piscícolas o forestales─.

     Don Pedro Pidal, Marqués de Villaviciosa de Asturias, fue además el primer escalador del mítico Naranjo de Bulnes o Picu Urriellu (junto con Gregorio Pérez, "El Cainejo", un pastor del pueblo de Caín) un gran enamorado de ese parque nacional y de todos los Picos de Europa, pidiendo en su testamento ser enterrado en estas bellas cumbres. En el Mirador de Ordiales está enterrado y en su tumba hay unas palabras suyas que dicen, entre otras cosas : "...Nosotros enamorados de estas montañas en ellas deseamos vivir y morar eternamente, esto último en Ordiales, en el reino encantado de las águilas y los rebecos...".

     Una de las principales atracciones turísticas y naturalistas del macizo occidental, son los Lagos de Covadonga, de nombres Enol y La Ercina, situados a algo más de mil metros de altitud sobre el nivel del mar y unidos con el Real Sitio de Covadonga, por una serpenteante carretera de doce kilómetros de longitud (la CO-4). El Enol es un gran lago de origen glaciar que mide algo más de 12 hectáreas de superficie y tiene un calado máximo de veintitrés metros; el lago de La Ercina mide ya sólo 7 hectáreas y tiene actualmente tres metros de profundidad máxima, estando sometido a un fuerte proceso de desecación.

      Otros lagos pequeños o simples lagunas de estas montañas son: Las Tremonas o Tremas de Comeya, a menos de novecientos metros de altitud, debajo del Mirador de La Reina; el Bricial, ahora sólo temporal y también sometido a una fuerte desecación (está en una dolina o cuenco glaciar ya con poco material arcilloso o impermeable en su fondo) y a unos 1.130 metros de cota; la laguna Carmen, cerca del Mirado del rey, a unos 1.200 metros de altitud; la  laguna de Cebolleda, también en franco periodo de desecación y a más de 1.800 metros de cota; Jou del Agua, también temporal y casi seca todo el año, a unos 900 metros de altitud; Joulagua o de Ceña,l a casi 1.700 metros de cota; Laguellu, a 1.300 metros de altitud; Llagu de la Cuesta de Táranos, a unos 1.200 metros de elevación sobre el nivel del mar; laguna del Valle del Llagu, también casi seca todo el año y a 1.400 metros de cota; y Llagu de La Forcada, cerca del Alto de Ortiguero, y ahora casi transformado en una sima (Hoyos de Alda), a cerca de 700 metros de cota. A poco distancia de él está la Llaguna de Muñegru.

          Bosques milenarios Los principales bosques de especies arbóreas de este macizo occidental son los siguientes: La Matona de Covadonga, que rodea el famoso Monte Auseva; el hayedo de Pome; La Cerezal; Vegabaño; el de la Canal de Trea; el de la Canal de Culiembro (por donde asegura el escritor Claudio Sánchez Albornoz, que escaparon los moros después de la batalla de Covadonga, para seguir por el Cares y Bulnes a la comarca de la Liébana); Entrerredondos; Valdigueru; Cranera; Monte Casaño; El Berezosu; Rubietu; Palomeru; Pelabarda o Canal Vaquera; Jaedo de Corona y valle de Corona. En este último lugar hay una ermita, cerca del pueblo de Caín, y en ella se cree que fue coronado don Pelayo después de la batalla de Covadonga. Los escritores José Ramón Lueje y Teodoro Domínguez de Valdeón, escribieron : "El Rey don Pelayo empieza en Covadonga la reconquista de España y expulsión de los moros; con la protección de la Virgen María los vence en aquellas montañas, los derrota en el valle de Caín, y en monumental batalla los dispersa en Corona, y allí, a la vista de esta victoria, recibe de sus soldados la corona de rey y el homenaje de sus vasallos, edificándose para eterna memoria el santuario de esta virgen, que para recuerdo de tal coronación recibe el nombre de Corona con que conocemos el valle y el santuario...". Muchas personas pasan ahora por este lugar, para realizar la famosa travesía de la Garganta del río Cares, pero muy pocas conocen esta curiosa historia sobre Corona.

    

En estos bosques tienen su hàbitat natural, por ejemplo, los corzos, jabalíes, zorros, armiños, comadrejas, garduñas, martas, tejones, nutrias, turones, visones, gatos monteses, ginetas, musarañas, topos, erizos, ardillas, lirones, conejos, murciélagos, urogallos, halcones, milanos, alimoches, águilas culebreras, aguiluchos, águilas ratoneras, azores, gavilanes, cernicalos, alcotanes, codornices, perdices, arceas, palomas torcaces, tórtolas, cucos, lechuzas, búhos, autillos, mochuelos, cárabos, vencejos, abubillas, pitos reales, pitos negros, alondras, aviones roqueros, lavanderas, mirlos, petirrojos, ruiseñores, colirrojos, zorzales, currucas, mosquiteros, papamoscas, herrerillos, carboneros, treparriscos, alcaudones, arrendajos, chovas, cuervos, grajillas, cornejas, urracas, estorninos, gorriones, pinzones, verderones, jilgueros, escribanos y trigueros, por citar a algunos mamiferos y aves. También ocasionalmente se refugian en estos bosques, los rebecos, las águilas reales, las águilas perdiceras, las águilas calzadas, los martines pescadores y los buitres leonados. Y muy rara y ocasionalmente, los osos pardos y los lobos (se diga lo que se diga). Actualmente se quiere reintroducir el quebrantahuesos. -----------------------------------------------------------------------                   Ríos y desfiladeros Los ríos que surcan este macizo del Corníón, naciendo en él por lo general, así como formando multitud de gargantas, canales, cañadas o desfiladeros, son los siguientes: Dobra, Pomperi, Pelabarda, del Osu, Junjumia, Las Mestas, Covadonga y Casaño, además del Sella y Cares que lo bordean, muy trucheros y salmoneros. Los afluentes del Sella son principalmente el Dobra, Pomperi, del Osu, Pelabarda, Bustia, Rocica, Provia, Agüera, Esprón, Lluengo, Vallejón, Zamarrón, Vareda, Truégano, Toneyo, Beyera, Carrizal, Huesal, Güeña, Calderón, Violeo, Jaedo, Las Bobias, Tabardín, Junjumia, Umandi, Reinazo o Covadonga, Las Mestas, Resecu, del Texu, de la Fuente Fría y Arganco ; y por su vertiente occidental y ya más alejados de los Picos de Europa, están entre otros el Piloña, Ponga, Viego y Candano o de Los Andamios...

     Las principales gargantas o desfiladeros son en este macizo, aparte de las del Cares (que se citarán al hablar del macizo central) el de Los Beyos, el del Pontón, La Jocica, Canal Vaquera y La Canalita

     Los pueblos que circundan el macizo del Cornión son: * En la comarca leonesa de Sajambre: Soto Sajambre y Oseja de Sajambre, con las aldeas de Pio, Ribota y Viernes, en tierras leonesas. Y sus majadas más famosas son Vegabaño (donde hay un refugio de montaña en medio de un espeso bosque), Dobres, Beza, LLago, La Olla, Robledo y Pandamones .

* En el concejo asturiano de Amieva: Sames y Amieva. Y sus majadas principales ( "poblos" o "invernales") : El Restañu, Afrentadoriu, Corao, Los Regatos, Texón ,La Mata, Soncabreu, El Collau, Comundi, Entrerriegas, Texoncín, Jou La Texa, Joniella, Salgareu, Los Casares, Angón, Ceremal, Les Torgues, Toneyo, Sabugo, Cuerries, Jou La Perra, El Abedul, Bellanzo, Chamazo, LLaviñeru, Dobreseca, LLano, Pandielles, Calapozu y San Vicente ("Olla de San Vicente")... * En el concejo asturiano de Onís se encuentran los pueblos de Benia y Avín, con las aldeas de Villar, Sirviella, Talavero, Pedrosu y Robledo. Y las majadas más renombradas son: Covón, Entrepeñas, Complengos, Vega de Ario (donde hay un refugio de montaña) Las Fuentes de Onís, Moandi, Vega Maor, Sobrecornova, Parres, Arnaedo, El Cabañayu, Bustaselvín, Belbín, Las Bobias, Redondiella, Soñin de Arriba, Soñín de Abajo, La Güelga, Vega Espines, Brañarredonda y Combeu. * En el concejo asturiano de Cangas de Onís están los pueblos de Soto de Cangas, Gamonedo, Demues, Corao, Mestas de Con, Llano Con y Caño, además de la ciudad de Cangas de Onís (primera capital de España) y el Real Sitio de Covadonga. Y las aldeas de Villaverde, LLenín, Coraín, Abamia (en su iglesia esta enterrado el famoso "Alemán de Corao", Roberto Frassinelli, pionero o "descubridor" de los Picos de Europa, como Guillermo Schulz, Casiano del Prado, el Conde de Saint-Saud, Pedro Pidal o José Ramón Lueje), Grazanes, Beceña, Zardón, La Riera, LLerices, Teleña, Intriago, Isongo, Labra, Tornín, Torio, Nieda, Narciandi, Sagüenzo y Los Pallares (ahora solo cabañas)... Sus principales majadas son Les Llaceries, La Trapa, Las Mestas, Orandi, Peñalba, Moferos (o Boferos), Vega Redonda (donde hay un buen refugiode montañeros), Junjumia, Julparé, Vega La Cueva, Los Redondos, Fana (otrora "palacete de caza" de los reyes) Teón, Comeya, Vega Bricial (antiguamente estas dos vegas fueron grandes lagos), Espadañal, La Tiese (cerca de ella, en Bufarrera, está el área de servicios del parque nacional, con amplios aparcamientos), Enol (con refugio de montaña), El Estellero, El Toyu, Breceña, Les Cuenyes, Casas de Buferrera, Busnuevo, Las Orbiandi, El Escobiu, La Quintana, La Raíz, Bestañar, Collado Argomal, Severín, El Toral, La Huesera (Güesera), La Llomba, Tarañadios, Río Verde, La Corona, Acebedo, Humartini (Gumartini), Cantu Los Claveles, Moroñes, Tresllué, El Pisón, Pelordaña, La Cobertoria, Pan de Colines, Uberdón, Reblengas, Piedra del Llagu, Los Acebos, La Canaleta, Sohornín, Vega del Huertu (junto al famoso "Pozu del Alemán") Vega del Paré, Vega Ceñal, El Resecu, El Tolleyu, Vega La Piedra, La Rondiella, La Ciarda, Orrial, La Vallisca, Justillagar, Gustaguerra y Prioru Altu y Prioru Baju...

     También hay otros pueblos en la comarca leonesa de Valdeón y en el municipio asturiano de Cabrales, que rodean a este macizo occidental de los Picos de Europa, pero ya más apartados de la Montaña de Covadonga... Entre otras afamadas majadas de esas demarcaciones están, por ejemplo: Carbanal, Mesones, Corona, Trea, LLos, Las Dorniellas, Moñero, Aliseda, Culiembro, Ondón, Ostón, La Viña, Las Fuentes, Las Envernadas y Pregueles... Y los típicos pueblos de La Molina, Canales, Ortiguero, Poo y Arenas de Cabrales, así como Caín y Camarmeña.

   

 

 La cumbre más elevada de este macizo occidental de los Picos de Europa, es la Peña Santa de Castilla, con 2.596 metros sobre el nivel del mar. Siendo otros picos de más de dos mil metros, los siguientes: Peña Santa de Enol (o Torre de Santa Maria), Torre de Enmedio, Torre del Torco, Torres de Cebolleda, Picu de Les Tres Maríes, Picu de Los Traviesos, Torre Bermeja, Picu de la Cabra Blanca, Picu de la Canal Parda, La Aguja de Enol, Torre Parda, Picu Los Estribos, Torrezuela, Picu Los Cabrones, Tiru La LLera, Los Moledizos, Torre Ciega, Picu La Garita Cimera, Picu de Los Asturianos, Picu La Robliza, Picu El Cotalbín, Peña de Cueva Blanca, Picos de Pambuches, Picu Punta del Verde, Porru La Capilla, Picu El Requexón, Picu Cuetalbo, Altos de La Canal, Punta Extremera, Picu La Jorcada, Torre de Lueje, Torres de Los Argaos, Picu La Verdelluenga, Picu Los Tres Poyones, Porru La Mazada, Picu de la Canal Vaquera, Torre de los Cabritos, Picu Cotalba, Picu Cuvicente y Picu El Camperón...

     Finalmente diremos que las principales vías de acceso a este macizo son las siguientes: La carretera de Covadonga a los Lagos Enol y La Ercina (CO-4), la carretera local de los puertos del Pontón y Panderruedes al valle de Valdeón (y pueblo de Caín y Garganta del río Cares) y la carretera nacional N-625 que cruza el desfiladero del río Sella o de Los Beyos, entre Cangas de Onís y puerto del Pontón (con ramales y pistas, en Amieva y Sajambre).

     En este macizo son muy afamados los quesos de Gamonedo, que fabrican los pastores en las vegas y majadas (citadas anteriormente) a la sombra de los altos picos. Y entre la flora destacan las manzanillas y el té de roca, la genciana, el enebro, la menta y la tila, que recolectan todos los años los lugareños; asi como las castañas, nueces y avellanas...

     Hay que reseñar que en toda la Montaña de Covadonga (y en toda Asturias) es muy famosa la denominada Fiesta del Pastor, que se celebra el 25 de julio en la Vega de Enol y está declarada de interés turístico

 

 

 

 

os Picos de Europa, creado en la primavera de 1995 (y que ahora se quiere, parece ser, bajar de categoría, al transformarlo en tres parques naturales, que serán administrados por las respectivas comunidades autónomas (de Castilla y León, Cantabria y Asturias). Actualmente el Parque Nacional de los Picos de Europa depende del Ministerio de Medio Ambiente, como el resto de los parques nacionales españoles, pero en breve sufrirán cambios en este sentido y cambiarán las competencias.

     Los Picos de Europa siempre fueron cotos nacionales de caza. La extensión actual de este parque nacional, situado en los tres macizos de este sistema montañoso, es de 574 kilómetros cuadrados de superficie, siendo por tanto el mayor de España.

     Estas montañas, parece ser, que siempre fueron consideradas sagradas. Ya desde la época de los celtas, que veneraban a los elementos naturales y aquí, según se cree, tenían el "Dios Vindius". Después don Pelayo y su famosa victoria contra el ejército moro (gracias a la acción divina, personificada en la Virgen de Covadonga o “Santina” de los asturianos) terminó definitivamente por consagrarlo como el más importante símbolo religioso del Principado de Asturias.

     Fue en la conmemoración del XII centenario de esta efeméride cuando el rey Alfonso XIII, a propuesta del primer comisario de parques nacionales, don Pedro Pidal, Marqués de Villaviciosa de Asturias, hizo la declaración del Parque Nacional de la Montaña de Covadonga, siendo, además del primero de los españoles uno de los primeros de Europa. Lo triste es que en él se hicieron a lo largo de esos años muchas de las cosas que se prohíben en la ley internacional de parques nacionales ─como aprovechamientos naturales de todo tipo, desde los hidráulicos en los ríos Cares y Dobra, a los mineros en Bufarrera (junto a los Lagos de Covadonga), pasando por los cinegéticos, piscícolas o forestales─.

     Don Pedro Pidal, Marqués de Villaviciosa de Asturias, fue además el primer escalador del mítico Naranjo de Bulnes o Picu Urriellu (junto con Gregorio Pérez, "El Cainejo", un pastor del pueblo de Caín) un gran enamorado de ese parque nacional y de todos los Picos de Europa, pidiendo en su testamento ser enterrado en estas bellas cumbres. En el Mirador de Ordiales está enterrado y en su tumba hay unas palabras suyas que dicen, entre otras cosas : "...Nosotros enamorados de estas montañas en ellas deseamos vivir y morar eternamente, esto último en Ordiales, en el reino encantado de las águilas y los rebecos...".

     Una de las principales atracciones turísticas y naturalistas del macizo occidental, son los Lagos de Covadonga, de nombres Enol y La Ercina, situados a algo más de mil metros de altitud sobre el nivel del mar y unidos con el Real Sitio de Covadonga, por una serpenteante carretera de doce kilómetros de longitud (la CO-4). El Enol es un gran lago de origen glaciar que mide algo más de 12 hectáreas de superficie y tiene un calado máximo de veintitrés metros; el lago de La Ercina mide ya sólo 7 hectáreas y tiene actualmente tres metros de profundidad máxima, estando sometido a un fuerte proceso de desecación.

      Otros lagos pequeños o simples lagunas de estas montañas son: Las Tremonas o Tremas de Comeya, a menos de novecientos metros de altitud, debajo del Mirador de La Reina; el Bricial, ahora sólo temporal y también sometido a una fuerte desecación (está en una dolina o cuenco glaciar ya con poco material arcilloso o impermeable en su fondo) y a unos 1.130 metros de cota; la laguna Carmen, cerca del Mirado del rey, a unos 1.200 metros de altitud; la  laguna de Cebolleda, también en franco periodo de desecación y a más de 1.800 metros de cota; Jou del Agua, también temporal y casi seca todo el año, a unos 900 metros de altitud; Joulagua o de Ceña,l a casi 1.700 metros de cota; Laguellu, a 1.300 metros de altitud; Llagu de la Cuesta de Táranos, a unos 1.200 metros de elevación sobre el nivel del mar; laguna del Valle del Llagu, también casi seca todo el año y a 1.400 metros de cota; y Llagu de La Forcada, cerca del Alto de Ortiguero, y ahora casi transformado en una sima (Hoyos de Alda), a cerca de 700 metros de cota. A poco distancia de él está la Llaguna de Muñegru.

          Bosques milenarios Los principales bosques de especies arbóreas de este macizo occidental son los siguientes: La Matona de Covadonga, que rodea el famoso Monte Auseva; el hayedo de Pome; La Cerezal; Vegabaño; el de la Canal de Trea; el de la Canal de Culiembro (por donde asegura el escritor Claudio Sánchez Albornoz, que escaparon los moros después de la batalla de Covadonga, para seguir por el Cares y Bulnes a la comarca de la Liébana); Entrerredondos; Valdigueru; Cranera; Monte Casaño; El Berezosu; Rubietu; Palomeru; Pelabarda o Canal Vaquera; Jaedo de Corona y valle de Corona. En este último lugar hay una ermita, cerca del pueblo de Caín, y en ella se cree que fue coronado don Pelayo después de la batalla de Covadonga. Los escritores José Ramón Lueje y Teodoro Domínguez de Valdeón, escribieron : "El Rey don Pelayo empieza en Covadonga la reconquista de España y expulsión de los moros; con la protección de la Virgen María los vence en aquellas montañas, los derrota en el valle de Caín, y en monumental batalla los dispersa en Corona, y allí, a la vista de esta victoria, recibe de sus soldados la corona de rey y el homenaje de sus vasallos, edificándose para eterna memoria el santuario de esta virgen, que para recuerdo de tal coronación recibe el nombre de Corona con que conocemos el valle y el santuario...". Muchas personas pasan ahora por este lugar, para realizar la famosa travesía de la Garganta del río Cares, pero muy pocas conocen esta curiosa historia sobre Corona.

    

En estos bosques tienen su hàbitat natural, por ejemplo, los corzos, jabalíes, zorros, armiños, comadrejas, garduñas, martas, tejones, nutrias, turones, visones, gatos monteses, ginetas, musarañas, topos, erizos, ardillas, lirones, conejos, murciélagos, urogallos, halcones, milanos, alimoches, águilas culebreras, aguiluchos, águilas ratoneras, azores, gavilanes, cernicalos, alcotanes, codornices, perdices, arceas, palomas torcaces, tórtolas, cucos, lechuzas, búhos, autillos, mochuelos, cárabos, vencejos, abubillas, pitos reales, pitos negros, alondras, aviones roqueros, lavanderas, mirlos, petirrojos, ruiseñores, colirrojos, zorzales, currucas, mosquiteros, papamoscas, herrerillos, carboneros, treparriscos, alcaudones, arrendajos, chovas, cuervos, grajillas, cornejas, urracas, estorninos, gorriones, pinzones, verderones, jilgueros, escribanos y trigueros, por citar a algunos mamiferos y aves. También ocasionalmente se refugian en estos bosques, los rebecos, las águilas reales, las águilas perdiceras, las águilas calzadas, los martines pescadores y los buitres leonados. Y muy rara y ocasionalmente, los osos pardos y los lobos (se diga lo que se diga). Actualmente se quiere reintroducir el quebrantahuesos. -----------------------------------------------------------------------                   Ríos y desfiladeros Los ríos que surcan este macizo del Corníón, naciendo en él por lo general, así como formando multitud de gargantas, canales, cañadas o desfiladeros, son los siguientes: Dobra, Pomperi, Pelabarda, del Osu, Junjumia, Las Mestas, Covadonga y Casaño, además del Sella y Cares que lo bordean, muy trucheros y salmoneros. Los afluentes del Sella son principalmente el Dobra, Pomperi, del Osu, Pelabarda, Bustia, Rocica, Provia, Agüera, Esprón, Lluengo, Vallejón, Zamarrón, Vareda, Truégano, Toneyo, Beyera, Carrizal, Huesal, Güeña, Calderón, Violeo, Jaedo, Las Bobias, Tabardín, Junjumia, Umandi, Reinazo o Covadonga, Las Mestas, Resecu, del Texu, de la Fuente Fría y Arganco ; y por su vertiente occidental y ya más alejados de los Picos de Europa, están entre otros el Piloña, Ponga, Viego y Candano o de Los Andamios...

     Las principales gargantas o desfiladeros son en este macizo, aparte de las del Cares (que se citarán al hablar del macizo central) el de Los Beyos, el del Pontón, La Jocica, Canal Vaquera y La Canalita

     Los pueblos que circundan el macizo del Cornión son: * En la comarca leonesa de Sajambre: Soto Sajambre y Oseja de Sajambre, con las aldeas de Pio, Ribota y Viernes, en tierras leonesas. Y sus majadas más famosas son Vegabaño (donde hay un refugio de montaña en medio de un espeso bosque), Dobres, Beza, LLago, La Olla, Robledo y Pandamones .

* En el concejo asturiano de Amieva: Sames y Amieva. Y sus majadas principales ( "poblos" o "invernales") : El Restañu, Afrentadoriu, Corao, Los Regatos, Texón ,La Mata, Soncabreu, El Collau, Comundi, Entrerriegas, Texoncín, Jou La Texa, Joniella, Salgareu, Los Casares, Angón, Ceremal, Les Torgues, Toneyo, Sabugo, Cuerries, Jou La Perra, El Abedul, Bellanzo, Chamazo, LLaviñeru, Dobreseca, LLano, Pandielles, Calapozu y San Vicente ("Olla de San Vicente")... * En el concejo asturiano de Onís se encuentran los pueblos de Benia y Avín, con las aldeas de Villar, Sirviella, Talavero, Pedrosu y Robledo. Y las majadas más renombradas son: Covón, Entrepeñas, Complengos, Vega de Ario (donde hay un refugio de montaña) Las Fuentes de Onís, Moandi, Vega Maor, Sobrecornova, Parres, Arnaedo, El Cabañayu, Bustaselvín, Belbín, Las Bobias, Redondiella, Soñin de Arriba, Soñín de Abajo, La Güelga, Vega Espines, Brañarredonda y Combeu. * En el concejo asturiano de Cangas de Onís están los pueblos de Soto de Cangas, Gamonedo, Demues, Corao, Mestas de Con, Llano Con y Caño, además de la ciudad de Cangas de Onís (primera capital de España) y el Real Sitio de Covadonga. Y las aldeas de Villaverde, LLenín, Coraín, Abamia (en su iglesia esta enterrado el famoso "Alemán de Corao", Roberto Frassinelli, pionero o "descubridor" de los Picos de Europa, como Guillermo Schulz, Casiano del Prado, el Conde de Saint-Saud, Pedro Pidal o José Ramón Lueje), Grazanes, Beceña, Zardón, La Riera, LLerices, Teleña, Intriago, Isongo, Labra, Tornín, Torio, Nieda, Narciandi, Sagüenzo y Los Pallares (ahora solo cabañas)... Sus principales majadas son Les Llaceries, La Trapa, Las Mestas, Orandi, Peñalba, Moferos (o Boferos), Vega Redonda (donde hay un buen refugiode montañeros), Junjumia, Julparé, Vega La Cueva, Los Redondos, Fana (otrora "palacete de caza" de los reyes) Teón, Comeya, Vega Bricial (antiguamente estas dos vegas fueron grandes lagos), Espadañal, La Tiese (cerca de ella, en Bufarrera, está el área de servicios del parque nacional, con amplios aparcamientos), Enol (con refugio de montaña), El Estellero, El Toyu, Breceña, Les Cuenyes, Casas de Buferrera, Busnuevo, Las Orbiandi, El Escobiu, La Quintana, La Raíz, Bestañar, Collado Argomal, Severín, El Toral, La Huesera (Güesera), La Llomba, Tarañadios, Río Verde, La Corona, Acebedo, Humartini (Gumartini), Cantu Los Claveles, Moroñes, Tresllué, El Pisón, Pelordaña, La Cobertoria, Pan de Colines, Uberdón, Reblengas, Piedra del Llagu, Los Acebos, La Canaleta, Sohornín, Vega del Huertu (junto al famoso "Pozu del Alemán") Vega del Paré, Vega Ceñal, El Resecu, El Tolleyu, Vega La Piedra, La Rondiella, La Ciarda, Orrial, La Vallisca, Justillagar, Gustaguerra y Prioru Altu y Prioru Baju...

     También hay otros pueblos en la comarca leonesa de Valdeón y en el municipio asturiano de Cabrales, que rodean a este macizo occidental de los Picos de Europa, pero ya más apartados de la Montaña de Covadonga... Entre otras afamadas majadas de esas demarcaciones están, por ejemplo: Carbanal, Mesones, Corona, Trea, LLos, Las Dorniellas, Moñero, Aliseda, Culiembro, Ondón, Ostón, La Viña, Las Fuentes, Las Envernadas y Pregueles... Y los típicos pueblos de La Molina, Canales, Ortiguero, Poo y Arenas de Cabrales, así como Caín y Camarmeña.

   

 

 La cumbre más elevada de este macizo occidental de los Picos de Europa, es la Peña Santa de Castilla, con 2.596 metros sobre el nivel del mar. Siendo otros picos de más de dos mil metros, los siguientes: Peña Santa de Enol (o Torre de Santa Maria), Torre de Enmedio, Torre del Torco, Torres de Cebolleda, Picu de Les Tres Maríes, Picu de Los Traviesos, Torre Bermeja, Picu de la Cabra Blanca, Picu de la Canal Parda, La Aguja de Enol, Torre Parda, Picu Los Estribos, Torrezuela, Picu Los Cabrones, Tiru La LLera, Los Moledizos, Torre Ciega, Picu La Garita Cimera, Picu de Los Asturianos, Picu La Robliza, Picu El Cotalbín, Peña de Cueva Blanca, Picos de Pambuches, Picu Punta del Verde, Porru La Capilla, Picu El Requexón, Picu Cuetalbo, Altos de La Canal, Punta Extremera, Picu La Jorcada, Torre de Lueje, Torres de Los Argaos, Picu La Verdelluenga, Picu Los Tres Poyones, Porru La Mazada, Picu de la Canal Vaquera, Torre de los Cabritos, Picu Cotalba, Picu Cuvicente y Picu El Camperón...

     Finalmente diremos que las principales vías de acceso a este macizo son las siguientes: La carretera de Covadonga a los Lagos Enol y La Ercina (CO-4), la carretera local de los puertos del Pontón y Panderruedes al valle de Valdeón (y pueblo de Caín y Garganta del río Cares) y la carretera nacional N-625 que cruza el desfiladero del río Sella o de Los Beyos, entre Cangas de Onís y puerto del Pontón (con ramales y pistas, en Amieva y Sajambre).

     En este macizo son muy afamados los quesos de Gamonedo, que fabrican los pastores en las vegas y majadas (citadas anteriormente) a la sombra de los altos picos. Y entre la flora destacan las manzanillas y el té de roca, la genciana, el enebro, la menta y la tila, que recolectan todos los años los lugareños; asi como las castañas, nueces y avellanas...

     Hay que reseñar que en toda la Montaña de Covadonga (y en toda Asturias) es muy famosa la denominada Fiesta del Pastor, que se celebra el 25 de julio en la Vega de Enol y está declarada de interés turístico

 .

 

3.9

FIAT  

 

  ÁNGEL SOLÍS

 

Cualquier montaje, por muy culto y meritorio que sea, usando como excusa la importancia de María, estaría de más si olvida que toda su grandeza está en su personal “fiat”, o sea, en haber dicho sí a la palabra de Dios, en acogerla incondicionalmente. Y este es su mensaje y exigencia primordial para cuantos nos acercamos a tratar cualquier asunto que le afecte por veneración u otros motivos.

 María es modelo de creyente, es decir, el que se abre para decir sí, para acoger la Palabra de Dios, aunque sea oscuramente presentida, aún cuando sospeche que va a ser fuente de conflictos e inseguridades ulteriores, pero en la que también confía como realizadora de la humanidad nueva a la que Dios llama.

 María es maestra en lo más destacable de lo femenino, que es la mujer como posibilidad de acogida, como expectativa receptora del amor. Pero también puede falsificarse y así como en la mujer la acogida puede degradarse, convirtiéndose en posesividad, así en el varón la posesión debe redimirse convirtiéndose en acogida.

 María, como mujer y tal mujer, es paradigma de aquello en que la fe cristiana consiste, o sea, la apertura incondicional y la acogida absoluta del amor de Dios ofrecido al hombre. Por eso la devoción a María no consiste en una sublimación idealista de ninguna feminidad etérea, sino en la aceptación radical de esa verdad última de nuestro ser humano: nuestra pobreza y nuestra aceptación de la oferta y visita del Amor de Dios revelado en Cristo. Su FIAT es la más alta expresión de su fe consciente, de su libertad.

María es el prototipo del creyente, del testigo de la fe, del que no cuenta consigo mismo sino unicamente con la Palabra de Dios y experimenta la presencia del Resucitado en el calor y alegría derramados por el Espíritu en su corazón  (Lc.24, 32), aún en los momentos del sufrimiento, en la oscuridad de lo imposible. Hágase como tu dices, es la fe que descansa sobre el testimonio de otros:”dichosos los que aún no viendo, creen”; y Jesús entiende bien la dificultad: “no ruego solo por estos, sino también por aquellos que, por medio de su palabra, creerán en Mí” (Jn.17,20).

Es un acto de plena confianza en el amor y poder de Dios, como ya se oraba en los Salmos: “Dichoso el hombre que pone su confianza en Dios”. Y confianza es fiarse de alguien sin contrapartida, como una donación de sí mismo; es el puente que une nuestra incapacidad y el poder y misericordia divinos para ponernos en comunicación. Ella hace que nuestra esperanza no sea una simple utopía y venza las dudas que impone nuestra evidente pobreza, “esperando contra toda esperanza”.

Fiarse es creer que ninguna situación es irreversible, que incluso podemos salir del “hombre viejo”, al que aún estamos muy pegados; es superar el miedo, la contracción, la rebeldía a caer en el vacío; es abrirse, dejar pasar, no poner resistencia a la entrada de Dios en nuestra vida y dejarse “llenar de gracia”.

 

 

 

 

 

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