covadongadigital.es

 SABOREANDO  COVADONGA

Cual pobre que va “a la gueta” de los frutos ajenos que van dejando los grandes dueños, así rebusco en las prolíficas cosechas de cercanos creadores y rastreadores de la verdad y la belleza, tratando de arrimar las castañas a mi fuego, que sitúo en Covadonga.

 

 

 

La conocimos siendo niños y nos asombrábamos de su grandeza acogedora; llegamos a la ancianidad y la seguimos viendo majestuosa, aunque entrañable.

 

 

 

“Covadonga es un atrio de magia y geografía,

Altar Mayor de España antes que España fuera

tropel de disensiones y mezquinas querencias” (Olivar).

 

En nido roqueño visitamos a la Santina; el espacio natural es impresionante; como defendidos y acogidos frente a extraños enemigos, recreativos ante la roca estéril y maternalmente arrullados por sonidos naturales y largos silencios. Todo lo humano se diluye en la pequeñez y distancia; allí se irradia trascendencia, comunica misterio, provoca veneración, suscita curiosidad, invita a mirarla con piedad y pedirle protección; las rodillas se doblan y la oración fluye mientras la superficialidad turística pasea y guarda el recuerdo en una foto.

 

 

“Tu eres la alegría de aquellos que lloran,

tu eres la esperanza del que desespera,

tu eres la riqueza del que nada tiene 

y la fortaleza de aquel que flaquea”. (J.A.Olivar en la Misa en honor de la Virgen).

 

“Es un riquísimo paisaje tejido por incontables hilos de color. Es una cueva increíble tallada por la naturaleza en el cóncavo murallón del Auseva. Es un lugar sagrado donde se venera a la Madre del Señor. Es una vieja historia que se acerca a los mil trescientos años. Es un símbolo de unidad donde confluyen la inmensa mayoría de los asturianos. …. Es hoy imán que atrae multitudes.

 

 

…… Pero Covadonga, tras su reconstrucción física y tras la consolidación de su verdad histórica, debía alcanzar su plenitud como faro sociocultural sobre el mundo hispano y singularmente dentro de la tarea de reintegración y proyección cultural de Asturias. Debía así alcanzar su plenitud como símbolo.

Aquí se funden origen y fín, centro y periferia, intimidad y proyección, tierra y cielo, piedra y vida, maternidad y filiación. Aquí confluyen las raíces de la patria, la vieja fe, la afectuosa devoción mariana, los caracteres físicos de Asturias, la conciencia regional de asturianidad…..

Se trata de despertar, clarificar y proyectar su valor simbólico pues, para Asturias, es síntesis de sus valores, de su trayectoria histórica, de sus esfuerzos pasados y actuales….

Después de etapas de oscuridad y abandono, tampoco actualmente está logrando difundir una comprensión justa de su realidad en el grado que sería conveniente” (S.Cerra).

 

“Se denomina “culturas regresivas” a las que se muestran incapaces de conservar y de transmitir el patrimonio y lo degradan y mutilan por abuso o abandono. ¿En estas estamos?” (Nieda).

 

“Vamos a hacer algo único en el mundo: unir el arte de la naturaleza a la religión y a la historia, en el lugar del nacimiento de una nación” (Alfonso XIII en el discurso de coronación de la Virgen, el año 1918).

 

“Las montañas del entorno de Covadonga forman uno de los paisajes más espléndidos de toda España. Situados en lugares estratégicos, como balcones privilegiados, hay varios Miradores desde Covadonga a Peña Santa, que muestran a los turistas la inmensa belleza del paisaje asturiano: Cruz de Priena o de Pelayo, Asiento de los Canónigos, Mirador de la Reina, del Príncipe, de Entrelagos, del Rey, de Ordiales  (Cayo).

 

“Pudo haber sio Cuadonga

el sitiu en que Dios nació

y si nun lo fue, sería

porque nun se-y ocurrió” (Villancico de Olivar-Viejo).

 

“En Covadonga se hace imprescindible alzar la mirada: hacia la Santina, bien desde la explanada o desde el recinto de la Cueva, después de la ascensión, de rodillas algunas veces, de los 101 escalones de piedra; hacia el chorro sonoro que mana de la pared, como cortada a pico, del Auseva; hacia la Basílica y sus esbeltas torres gemelas; hacia las esculturas que hermosean todo el recinto: Pelayo, la campanona, las fuentes, los árboles centenarios…..; hacia la Cruz del Pico Priena; hacia la corriente tranquila del Reinazo que desciende desde la Huesera.

Nos sobrecoge, pues, un sentido de verticalidad geográfica y también anímico-espiritual.Y, mirando hacia abajo, desde cualquier altura del recinto, se siente la pequeñez de nuestras ajetreadas vidas.

No menos significativa es la horizontalidad que se respira en este espacio de múltiples encuentros y reencuentros: muy dulce brilla la mirada de los niños….., la presencia de multitudes de gentes…..musitando oraciones o escuchando palabras de consuelo y de ánimo…. Aquí se viene a aprender y a saborear lecciones de fraternidad, sin peldaños de encumbramiento por parte de nadie. La Santina tiene algo que decir a cada uno y su mirada, desde el cielo, es de acogida y bendición.

Es la Covadonga “vertical y horizontal”, la”crucificada”, “servida”, “visitada”, “regada”, la “florida y granada”, la “prometida en ofrecimientos”, la “virtual”, la “contada” y la “caminada”. (Ceferino A. Bermudez).

 

“Quiero presentarte y poner ante tus pies, Virgen de Covadonga, a todos tus hijos de Asturias, las gentes del campo y los hombres del mar, los mineros, los niños y los ancianos, los enfermos, las familias, los jóvenes y emigrantes”. (Juan Pablo II en su visita a Covadonga el a.1989).

 

Y, respecto a la historia:

“¿No podríamos dar por verdaderos los datos en que coinciden cronistas con puntos de vista tan opuestos? Serían estos: Hubo encontronazo militar entre los cristianos mandados por Pelayo y los moros conducidos por Alkama; el encuentro se produjo en el entorno de Covadonga cuya cueva fue para los cristianos la base estratégica central; desequilibrio numérico de las tropas en presencia; ganaron los cristianos a pesar de ser menos. Tanto por su trascendencia como por la desproporción entre los contendientes, la batalla de Covadonga guarda más analogías con la de Maratón que con la de Las Navas de Tolosa o con la de Waterloo. Asistimos aquí a uno de esos momentos admirables (miracula, mirabilia) en que Dios (al parecer contra su costumbre) ayuda a los buenos a pesar de ser muchos menos que los malos.

La Reconquista no empieza en Poitiers, había comenzado en Covadonga. España es, reconoce  Joseph Pérez (y bien está que sea un francés quien lo reconozca) “el único país de Europa que es europeo por vocación”. Los demás lo son por geografía, por posición. España recuperó palmo a palmo –sangre, sudor y hierro a lo largo de siglos- lo que había perdido de la noche a la mañana en  711. Así volvió a ser romano-cristiana con el resto de Europa. En vez de ser musulmana como Marruecos, Libia o Siria, que habían sido tan romano-cristianas como España y el resto de Europa. Lo lamentarán los aquejados del síndrome de Don Opas. Algunos nos atrevemos a pensar que, aparte de su dimensión trascendente (a la que se accede solo por la fe), la civilización cristiana, muy lejos de ser perfecta, nos depara el modelo de convivencia más llevadero de los hasta ahora realizados; el único que respeta las libertades democráticas y en el que los derechos humanos tienen una garantía (al menos mínima) de defensa y de vigencia” (Nieda).

 

“La Cueva de nuestra Señora, Madre y Reina de nuestra montaña, y el santuario que el pueblo fiel ha consagrado a esta imagen “pequeñina y galana”, con el Niño en brazos y en su mano derecha una flor de oro, son un monumento de la fe del pueblo de Asturias y de España entera” (Obispo Raul Berzosa).

 

“A finales del s.XIX la devoción a la Virgen de Covadonga es llevada por los numerosos emigrantes asturianos que buscaron en América, especialmente Cuba y Méjico, un mejor porvenir. Destacamos en nuestra Revista algunos testimonios que recogen las vicisitudes, entusiasmo, recuerdos, añoranza y la religiosidad que habían recibido de sus familias en torno a la Santina” (Cayo y Manuel Suárez en el nº 7 de la Revista).

 

“Dentro o fuera de la patria

y en los lugares de estancia,

e incluso en el extranjero

donde un astur se halla,

vibra en destellos de amor

con ternura y con fervor

y eso le sale del alma” (Laurentino).

 

De todos los aspectos relacionados con Covadonga puedes encontrar en el nº 8 de esta revista una valiosa bibliografía que presenta Ceferino.

 

“Con algún pétalo mustio, Covadonga se adentra en el s.XXI con la salud del roble (ni abades ni patronatos pueden con ella)….

A Covadonga volvemos como la golondrina a su alero, como el salmón al río natal, como la ola al acantilado, por pleamar o en reflujo” (R.A.Nieda).

 

Dando a cada “ángulo del triángulo (naturaleza, historia y fe)” el valor que merece, sin caer en el “síndrome de Don Opas, ni según la versión clerical ni la social-ecologista”, (como irónica y magistralmente nos lo cuenta Nieda en su homenaje a Cerra, nº 6 de C. d.), queremos situarnos en Covadonga, en “aquella soledad sonora”, como en el Nazaret original de Maria y sentir “ese no sé qué de la emoción, en la frontera de lo espiritual y de lo físico”  (Nieda, sobre los villancicos de Olivar-Viejo).

Por lo visto, es preciso revitalizar ese “pétalo mustio” de la “vieja fe” contemplando una remozada Maria en el icono de la Santina, como mujer de pueblo, humilde trabajadora y, como todas, marcadas en su piel las señales del sufrimiento, sin tener que esconder su estampa de radical; despojada de riquezas nos aportaría mejor una presencia divina, como hacen todas las pobres. Miraremos a la mujer elegida como “bendita entre todas”, de todos los tiempos; su imagen ni se encasilla, ni rechaza cualquier expresión que sea vista con ojos limpios, con la verdad del presente. En su condición de “esclava del Señor”, curará a los que llegan heridos de la vida, como en su pueblo limpió de rodillas las miserias de otros pobres, en los que veía a su Hijo; este copió el gesto para demostrar la presencia de su Reino en el amor servicial. A pesar de todo, de tantas lágrimas que ha de limpiar, “se alegrará en el Dios Salvador que mira compasivo la humillación de los esclavos, de los excluidos, por lo que siempre será felicitada y todos proclamaremos con ella la grandeza del Señor, quien por ella hace obras grandes”.

 

“Covadonga es el punto de encuentro

en el que se abrazan la historia y la fe;

Covadonga es divina fontana

En la que tus hijos vienen a beber” (Olivar).

 

 

                                                                                       Angel Solís Alvarez

                                                                                                14-3-2018

 

Foro COVADONGA  |  cefeab@telefonica.net; cayogonzalezgutierrez@gmail.com